En un anterior artículo de este blog compartí con ustedes las sensaciones de un verano plácido y relajado, en la que habían ayudado mucho unos cuantos libros que tenía pendientes de leer. Uno de ellos, titulado El Sello Indeleble (de Juan Luis Arsuaga y Manuel Martín-Loeches), me ayuda a reflexionar sobre la evolución, la vida, el pasado y el presente, con independencia de si estoy de acuerdo con sus conclusiones (no con los hechos, obviamente, dado el nivel científico de los autores. Un párrafo del libro decía “Julian Huxley señalaba también la necesidad, para llegar a ser inteligente, de tener un desarrollo embrionario prolongado, en un ambiente muy protegido como la placenta”. Si se lo comento ahora es porque hace unos días oí la terrible noticia de una madre que mataba a sus hijos recién nacidos.-
Tengo que confesar que soy un enamorado de la vida; seguimos sin saber (si nos limitamos al terreno racional) como surge, como se desarrolla y cuál es su propósito, pero, al menos para mí, me merece un respeto absoluto y lo vivo como un milagro diario. Es parte de mis convicciones morales, que usted, amable lector, podrá compartir o no,, y por eso mismo no entiendo la muerte inútil de un ser vivo, toda aquella que, en palabras simples de película infantil, no esté provocada para comer o evitar ser comido, y por supuesto me resulta incomprensible, triste y propio de una especie miserable, el sufrimiento inútil, la diversión a costa del dolor de un ser vivo. Para mí es un fenómeno incomprensible como se pueden saciar los bajos instintos de una especie bípeda que se dice civilizada, a costa del sufrimiento de otro ser vivo con el que compartimos el planeta; si cada ser vivo es único e irrepetible, ¿por qué el humano tiene ese afán de exterminarlo?. ¿Cómo una especie puede fundamentar su juego, su ocio, en disfrutar de la agonía de un ser vivo?-
La fascinación por la vida implica necesariamente el rechazo y el horror por la muerte estéril y absurda: por eso la noticia que les comentaba al principio me sobrecogió. No pretendo juzgar a la madre que ha cometido tales parricidios. Hay muchos monstruos humanos, pero también sé que un cúmulo de situaciones, de percepciones (erróneas o no), de vivencias puede hacer cometer actos que para el resto de los humanos son inexplicables; no, ya tengo una edad en la que no me quiero calzar los zapatos de la vida de otra persona; pero no juzgar moralmente a una persona no implica que no pueda valorar el hecho en sí mismo, así que convendrán conmigo en que ese acto, la muerte de unos niños recién nacidos, en sí es malo, es injusto, es terrible, con total independencia del substrato vital de la madre, de sus motivaciones o convicciones. Y que conste que hablo de moral, no de derecho; que la ley humana juzgue, que para eso el derecho sólo es la norma de convivencia que una sociedad se impone (o la imponen) para mantener la estabilidad de ese acuario frágil en el que nos movemos, siempre presto a saltar en pedazos y llevarnos a luchas fratricidas, guerras o genocidios.
La noticia que oía, además de la descripción de los hechos, incluía las valoraciones horrorizadas de diversos participantes en el programa. No puedo menos que decir que compartía sus opiniones, no sólo por esa hipnosis mágica que parecen tener los medios de comunicación audiovisuales, sino porque los hechos relatados eran escalofriantes. Niños ahogados según nacían, cuerpos almacenados en neveras. Hechos realmente terribles y que me daban escalofríos sólo con oírlos en la radio. La madre está procesada, sentencia de asesinato y pendiente de fijar la condena. Hasta aquí creo que todos estarán de acuerdo con lo que planteo, el horror, la pena, la indignación; pero confieso que la mente es un misterio, y que a veces se pone a cavilar en lo que no es políticamente correcto, en lo que se aleja de las “verdades” que nos imponen, y se mete en charcos que entiendo que a más de un lector les puede incomodar.
Viene el comentario precedente porque empecé a pensar que si esa madre, procesada, que ha realizado un hecho reprobable y malo para todos, hubiera eliminado a esos bebes unos días antes, ni sería noticia, ni en los programas se oirían lamentos y lloros, porque sería sólo un aborto más. Ya sé que hoy en día el aborto se ha convertido en un arma política, aun cuando hablamos de un problema moral (ni siquiera religioso) y no ideológico. Abortos han realizado y aprobado ideologías dispares, aunque es cierto que por motivos distintos. Abortos realizados por mantener la pureza de la raza aria y evitar el nacimiento de niños con taras no se diferencia, en la consecuencia del acto, con abortos realizados en niños con deficiencias en las muy democráticas sociedades occidentales. Abortos realizados bajo la batuta del Soviet para controlar el requerimiento de recursos por parte de los súbditos, no están muy alejados del aborto por causas socioeconómicas. No, no es un debate político. Pero mientras los partidos mayoritarios conchabean para mantener sus prebendas y cubrirse sus vergüenzas, utilizan el aborto para despistar al personal; pero no se olviden que esta gente sin escrúpulos no respetan nada. Y así un partido socialista, incapaz de gobernar, que lleva el país al abismo, cambia la ley del aborto para que las ovejas que les van a votar hablen de eso. Y un partido popular promete cambiar la ley para que a su vez sus ovejas le voten. En el fondo, estoy convencido que ni a uno ni a otro les importa un pimiento la vida; sus cálculos sólo son numéricos, electorales, el resto pamplinas. Por eso no habrán visto ustedes debate alguno serio, meditado, con algún fundamento.-
Por este motivo empecé a repasar la lista de argumentos que se plantean. He oído el de la dependencia, es decir, que el nasciturus (participio de futuro del latín, que quiere decir el que va a nacer, ¡ojo!, no el que puede nacer), depende en exclusiva de la madre y que ella puede decidir según su voluntad. Dado que el humano depende de los padres para su subsistencia hasta los cuatro años, más o menos, la continuación lógica del argumento es que mientras un humano dependa de sus padres, o de otros, estos tendrían la potestad de eliminarle; siguiendo este principio, deberíamos entender que la mujer que ha matado a sus hijos ya nacidos, según les relataba al principio de este artículo, ha obrado correctamente. También hay quien dice que el nasciturus es una parte del cuerpo de la madre, principio que nos retrotrae a una era precientífica, porque, si el código genético de la madre es distinto al del hijo, ¿cómo va a ser parte de la misma? El más usual es el que dice que es vida, pero no es humana. Y, ¿qué quieren que les diga?; este argumento me crispa profundamente porque ya les he dicho que soy un enamorado de la vida. ¿Acaso, aunque sólo fuera vida, puede exterminarse tranquilamente? Si no puedo admitir el principio de que podemos exterminar cualquier tipo de vida sin necesidad, ¿cómo puedo admitir que se exterminara vida sólo por la voluntad de una persona? Pero además, si no es vida humana, ¿qué es? ¿Acaso hay una mutación rara, y una mujer embarazada no se sabe lo que hay hasta que nace, y, por arte de birlibirloque surge un humano? ¿No será más bien un estado del humano?. Pasamos por la infancia, la juventud, la madurez, la vejez; todas y cada una de estas fases no nos hacen cambiar de especie. No somos niños humanos, jóvenes dinosaurios y viejos crustáceos; no, sólo son pasos de nuestra evolución, y sin tan humano es un niño como un anciano, creo que igual de humano es un nasciturus, una fase inicial y previa a la niñez. El único argumento que creo que tiene consistencia lógica es el que dice que hay excepciones, lo que en derecho se llama eximentes. Por ponerles un ejemplo simple: Todos (bueno, más bien casi todos), pensamos que matar a otro ser humano es malo, pero entendemos que matar a otro humano en legítima defensa (por ejemplo) tiene justificación, y aunque creemos que el hecho en sí es malo, estamos de acuerdo en que el que actuó de tal manera no debe ser condenado ni reprobado.
Creo que este es el centro del debate al que no quieren llevar a los ciudadanos, y que es tan viejo como el hombre. Muchos pueblos han matado niños, al igual que otros animales matan cachorros de su misma especie; no les voy a hacer una enumeración para no aburrirles aún más, pero estoy convencido que esos pueblos sabían que era malo, al igual que para esas otras especies (al menos las más evolucionadas) no era una decisión sencilla. Estoy seguro que cuando unos padres espartanos mataban a un hijo que no superaba las pruebas que les imponían, sufría profundamente. Sin embargo, esas sociedades, de las que pensamos que eran casi salvajes, les faltaba algo que sobra en nuestra sociedad. Hipocresía. Ellos sabían que mataban niños, estaba perfectamente claro. No había eufemismos ni tapujos. Aprendamos de ellos y dejemos de fingir. Así que creo que el debate que deberíamos hacernos es, ¿cuándo podemos matar niños y por qué?, o dicho de otra manera, ¿esta sociedad cuando considera que derramar sangre de niños es legítimo? No sé si les parecerá dura la pregunta, pero creo que si vamos de sociedad civilizada, de cultura predominante, de superioridad respecto a otros pueblos u otras especies, al menos no deberíamos engañarnos, así que le propongo que cuando surja el tema se pregunte a usted mismo si considera un derecho matar a un niño, y en qué circunstancias lo admitiría, pero también piense que a la vida se la respeta o no, y que cuanto más extienda estas circunstancias, alguien, en algún momento, puede pensar (o volver a pensar) ya no sólo en matar niños, sino en eliminar ancianos, inadaptados o asociales.
lunes, 22 de septiembre de 2014
martes, 9 de septiembre de 2014
LATENCIA
Se marcha el verano, los días se acortan… Está claro que empieza el año, el de verdad, el que dura once meses. Después de todo, celebramos el inicio del año porque unos astutos romanos consideraron que si se elegía a los cónsules en el mes de Marte había poco tiempo para pegarse con otros pueblos y dedicarse al noble arte del saqueo y conquista, así que lo adelantan un poco y, con un poco de suerte y una pizca de habilidad, no pillarían a las legiones los fríos del invierno en mitad de la campaña. Para mí ha sido un buen verano; descansado, relajado, sin grandes pretensiones, disfrutando la ausencia de reloj, el silencio del móvil, las páginas pasando… Un poco bucólico, sí, pero como siempre hay que añadir un poco de pimienta a la existencia, leí un libro que me devolvió a la realidad que viene. Este libro, titulado “¿Por qué nada funciona? Antropología de la vida cotidiana” está escrito por Marvin Harris y se lo recomiendo, porque sirve para entender muchas de las situaciones que estamos viviendo. En concreto les destaco un párrafo “Las grandes compañías se han visto prácticamente desbordadas por una proliferación de MBA celosos de beneficios, adiestrados para ajustar cada operación de modo que se obtengan buenos balances trimestrales y que muestran poco interés en los efectos de sus actividades al cabo de varios años. Para entonces esperan haber sido contratados por otro conglomerado”. Y si sinceramente creo que esto es cierto en la empresa, lo que en otros artículos he denominado el cambio del concepto empresa por el concepto negocio, no es menos real en la actividad política y en la social.-
En este estero en que vivimos, los hombres de Estado se han desvanecido, han sido abducidos, desterrados, escusados u occisos. El caso es que al contrario que las Meigas, haberlos, no haylos. Su lugar ha sido ocupado por una plaga de mediocres, de pusilánimes, cuando no sinvergüenzas, caraduras o inútiles absolutos. Pero eso sí, mediocres, puede, pero listos, un rato largo. Porque la casta política se blinda, se cuida y protege. No les quiero aburrir más de la cuenta, pero hagamos un repasillo de la situación que nos va a tocar vivir. Si han tenido la paciencia de leer el artículo anterior, verán que lo que decía se va cumpliendo. La cúpula del PSOE ha colocado al que consideran que salvaguardará sus poltronas. El PP sigue a lo suyo, autista social, pensando que con vender una recuperación económica que no es tal, revalida el año que viene. Y les digo que no es tal porque este Gobierno no ha tocado ni uno de los lastres que impiden la recuperación; ha estabilizado como en esas viejas películas de submarinos… Capitán nos hundimos, nos hundimos… Capitán, estamos a 500 metros y lo hemos estabilizado… Y ahora, ¿cómo subimos? Pero el capitán, blindado en su despacho no se entera de nada, sólo mindaguea. Si lo único que ha hecho es conseguir que la clase media desaparezca, que los nuevos plebeyos paguemos con los recortes de sanidad y educación la juerga de los chiringuitos bancarios políticos, y sigamos pagando el desmadre autonómico. Y Podemos, subiendo, soplando ya en la nuca al PSOE, mientras los irresponsables de turno, los que han ayudado a que suban, sin duda para desgastar al rival y devolverles las gentilezas del gobierno de ZP, no saben que juegan a aprendices de brujo con nuestro futuro, y que al rival se le vence con hechos y argumentos, no metiendo al zorro en el gallinero. De los sueños de tres irresponsables que sólo ven de cuatro en cuatro años, se levantan las pesadillas en los pueblos. Y de Mas, y no me refiero a esa institución medieval catalana que suponía un trozo de tierra del que colgaban unos campesinos sujetos al poder feudal que tan bien se dio, y que pronto volverá en esa zona del Reino de Aragón, sino al político que o sigue adelante o se ve colgado del palo de mesana por los mismos a los que él sacó a la calle; esta situación se ha pasado tres pueblos y cinco pedanías, así que veremos como lo corrigen. Si el plan del gobierno pasaba por sacar las vergüenzas del que allí llaman honorable, una vez más, este gobierno patinó. Ya ni les hablo de la sociedad española. ¿En qué piensa? Les confieso que es un misterio irresoluble, un arcano que no consigo descifrar. Años de manipulación educativa, bien sea con la táctica nacionalista de inventarse la historia, o la gubernamental de no enseñarla, ni la historia, ni la literatura, ni nada de humanidades, que el objetivo de borregos que produzcan mucho y piensen poco ya está aquí. Y como borregos contestan las encuestas; sólo un 18% de la población defendería a su país de una invasión extranjera. Pero si se diera, ¿creen que van a venir los boy scouts? Que soy el ejército invasor y voy a matar a sus niños, bueno vale, pero que no griten mucho que me duele la cabeza… ¿Ah! Y de paso violo a su mujer, bueno, qué se le va a hacer. Y me llevo sus cosas, bien, pero no se lleve la tele que por er futbo y salsa rosa mato. ¿Pero qué sociedad es ésta que le importa todo tres rábanos, que le importa un pito ya no sólo el vecino sino también el mismo?
Y si por estos páramos que parecen abandonados de Yago, negro lo veo, no digamos del resto del planeta, en donde parece que los Cuatro Jinetes se habían escapado o, mejor dicho, en una versión moderna de Prometeo a lo cutre, los homínidos bípedos que se consideran inteligentes habían asaltado las cuadras del apocalipsis y birlado al Jefe los demonios con los que tan bien nos entendemos. Ya no era la gripe A (o J o H) de cada año, ahora que corra el ébola, y que silben las balas, que esto ya no es una pequeña guerra diseminada (pequeña, claro está para los que la vemos en la tele), sino una antorcha que se propaga en África, en Europa, y en la zona de paso de Asia a Europa, mostrando esta última que nos puede esperar a los que somos seguidores del Islam si seguimos retrocediendo en las creencias y en la defensa de las mismas que han configurado a Occidente como el mayor espacio de libertad que ha existido jamás en la Historia. Del hambre ya ni les cuento, así que campando van la peste, la guerra, el hambre y, como no, la amazona máxima, la Dama del Alba en su aspecto más cruel.-
No, de verdad, no quiero pensar en estas cosas, al menos ahora no. Y haciendo caso de una reflexión que oí en la radio de una oyente de un programa, “No hay que rendirse nunca, pero si hace falta, tome un descanso. Así que me tomo un descanso. Mejor mantener unos meses, si nos dejan, la placidez de agosto. Y si no estoy muy satisfecho del resultado de este blog de hoy, ¡qué quieren que les diga!, prefiero, al igual que nuestro Presidente, sestear.
En este estero en que vivimos, los hombres de Estado se han desvanecido, han sido abducidos, desterrados, escusados u occisos. El caso es que al contrario que las Meigas, haberlos, no haylos. Su lugar ha sido ocupado por una plaga de mediocres, de pusilánimes, cuando no sinvergüenzas, caraduras o inútiles absolutos. Pero eso sí, mediocres, puede, pero listos, un rato largo. Porque la casta política se blinda, se cuida y protege. No les quiero aburrir más de la cuenta, pero hagamos un repasillo de la situación que nos va a tocar vivir. Si han tenido la paciencia de leer el artículo anterior, verán que lo que decía se va cumpliendo. La cúpula del PSOE ha colocado al que consideran que salvaguardará sus poltronas. El PP sigue a lo suyo, autista social, pensando que con vender una recuperación económica que no es tal, revalida el año que viene. Y les digo que no es tal porque este Gobierno no ha tocado ni uno de los lastres que impiden la recuperación; ha estabilizado como en esas viejas películas de submarinos… Capitán nos hundimos, nos hundimos… Capitán, estamos a 500 metros y lo hemos estabilizado… Y ahora, ¿cómo subimos? Pero el capitán, blindado en su despacho no se entera de nada, sólo mindaguea. Si lo único que ha hecho es conseguir que la clase media desaparezca, que los nuevos plebeyos paguemos con los recortes de sanidad y educación la juerga de los chiringuitos bancarios políticos, y sigamos pagando el desmadre autonómico. Y Podemos, subiendo, soplando ya en la nuca al PSOE, mientras los irresponsables de turno, los que han ayudado a que suban, sin duda para desgastar al rival y devolverles las gentilezas del gobierno de ZP, no saben que juegan a aprendices de brujo con nuestro futuro, y que al rival se le vence con hechos y argumentos, no metiendo al zorro en el gallinero. De los sueños de tres irresponsables que sólo ven de cuatro en cuatro años, se levantan las pesadillas en los pueblos. Y de Mas, y no me refiero a esa institución medieval catalana que suponía un trozo de tierra del que colgaban unos campesinos sujetos al poder feudal que tan bien se dio, y que pronto volverá en esa zona del Reino de Aragón, sino al político que o sigue adelante o se ve colgado del palo de mesana por los mismos a los que él sacó a la calle; esta situación se ha pasado tres pueblos y cinco pedanías, así que veremos como lo corrigen. Si el plan del gobierno pasaba por sacar las vergüenzas del que allí llaman honorable, una vez más, este gobierno patinó. Ya ni les hablo de la sociedad española. ¿En qué piensa? Les confieso que es un misterio irresoluble, un arcano que no consigo descifrar. Años de manipulación educativa, bien sea con la táctica nacionalista de inventarse la historia, o la gubernamental de no enseñarla, ni la historia, ni la literatura, ni nada de humanidades, que el objetivo de borregos que produzcan mucho y piensen poco ya está aquí. Y como borregos contestan las encuestas; sólo un 18% de la población defendería a su país de una invasión extranjera. Pero si se diera, ¿creen que van a venir los boy scouts? Que soy el ejército invasor y voy a matar a sus niños, bueno vale, pero que no griten mucho que me duele la cabeza… ¿Ah! Y de paso violo a su mujer, bueno, qué se le va a hacer. Y me llevo sus cosas, bien, pero no se lleve la tele que por er futbo y salsa rosa mato. ¿Pero qué sociedad es ésta que le importa todo tres rábanos, que le importa un pito ya no sólo el vecino sino también el mismo?
Y si por estos páramos que parecen abandonados de Yago, negro lo veo, no digamos del resto del planeta, en donde parece que los Cuatro Jinetes se habían escapado o, mejor dicho, en una versión moderna de Prometeo a lo cutre, los homínidos bípedos que se consideran inteligentes habían asaltado las cuadras del apocalipsis y birlado al Jefe los demonios con los que tan bien nos entendemos. Ya no era la gripe A (o J o H) de cada año, ahora que corra el ébola, y que silben las balas, que esto ya no es una pequeña guerra diseminada (pequeña, claro está para los que la vemos en la tele), sino una antorcha que se propaga en África, en Europa, y en la zona de paso de Asia a Europa, mostrando esta última que nos puede esperar a los que somos seguidores del Islam si seguimos retrocediendo en las creencias y en la defensa de las mismas que han configurado a Occidente como el mayor espacio de libertad que ha existido jamás en la Historia. Del hambre ya ni les cuento, así que campando van la peste, la guerra, el hambre y, como no, la amazona máxima, la Dama del Alba en su aspecto más cruel.-
No, de verdad, no quiero pensar en estas cosas, al menos ahora no. Y haciendo caso de una reflexión que oí en la radio de una oyente de un programa, “No hay que rendirse nunca, pero si hace falta, tome un descanso. Así que me tomo un descanso. Mejor mantener unos meses, si nos dejan, la placidez de agosto. Y si no estoy muy satisfecho del resultado de este blog de hoy, ¡qué quieren que les diga!, prefiero, al igual que nuestro Presidente, sestear.
jueves, 5 de junio de 2014
LUCES, SOMBRAS Y ABISMOS
Han pasado ya las elecciones europeas, estas que no tenían apenas importancia, en la que las habituales vacuidades diseñadas por estrategas de medio pelo intentaban adormecer al sufrido y exprimido ciudadano español. Según les oía, poco todo hay que decirlo, recordaba un párrafo de El miedo a la libertad de Erich Fromm, que decía: “Los métodos de propaganda política tienen sobre el votante el mismo efecto que los de la propaganda comercial sobre el consumidor, ya que tienden a aumentar su sentimiento de insignificancia. La repetición del slogan y la exaltación de factores que nada tienen que ver con las cuestiones discutidas, inutilizan sus capacidades críticas”. ¿Están ustedes de acuerdo? Yo, ¡qué quieren que les diga!, completamente. La casta política, habituada y acostumbrada a reírse del ciudadano, colocan a los más aburridos candidatos, a los elefantes más desgastados, en ese retiro áureo que suponen los escaños europeos, como si fuera un premio por no se sabe muy bien que servicios prestados.. Me dirán que hay excepciones, y convengo en ello con ustedes, pero la norma es aquella, y las elecciones sólo suponen un pulso más en la lucha política nacional, autonómica o municipal, bombardeando una vez más (son incansables al desaliento, oiga), al sufrido contribuyente, al arruinado ciudadano y a cualquier incauto e infeliz habitante de nuestra esquilmada Hispania.
Sin embargo, estos cegatos intelectuales, estos rompetechos políticos, subidos en sus poltronas, viajeros de primera, ausentes de la realidad social, no previeron que estas elecciones eran más, mucho más, que una simple elección a un lejano y desconocido planeta fantástico del que sólo se conocen algunas normas, casi siempre molestas, pocas de sus responsabilidades y muchas de sus prebendas. Y digo fantástico no sólo por los sueldos, qué también, sino por la percepción, correcta o no, de ser una institución que sólo tiene realidad virtual en tanto y cuanto de vez en cuando aparecen en los papeles y poco más. Y mientras en las urnas estaba en juego la valoración de los partidos, la fortaleza de los secesionistas, la salubridad del sistema democrático, estos a por uvas, que mientras sean llevárselas, da igual que estén verdes.
Y así, amanece el día después. Permítanme pues que les haga mi personal valoración. El hundimiento del PP y del PSOE es obvio, aunque ambos partidos han seguido veredillas distintas para encajarlo. Mientras el PP silba en la vía, se pone de perfil, y habla de comunicantes y comunicadores, que igual podría parlar del sexo angelical, el PSOE se apresta a cambiar algo para que no cambie nada, es decir, que los barones de siempre decidan que cambiando a uno todo seguirá igual. Lo cierto es que más de dos millones de votantes de PP se han quedado en casa planchando oreja o haciendo lo que les plazca, porque son conscientes de que lo mismo da unos que otros porque todos van a por la cartera, los del PSOE se han ido al monte a englobar las huestes de la izquierda extrema. Mientras el PP hace su política favorita, es decir, no hacer nada salvo que fuese acogotar a los ciudadanos de clase media y esperar que una ligera mejoría de la economía le haga el milagro de recuperar sus votos, el PSOE se apresta a lo mismo de siempre, hablar de cambio para que no cambie nada.
¿Piensa el PP recuperar esos votos de la clase media cuando la han laminado? ¿Cree que los jubilados, los funcionarios, los profesionales, los pequeños empresarios van a olvidar su gestión? ¿Considera que esa clase media machacada va a volver a confiar en ustedes por miedo a la izquierda? Creo que no… O buscarán otras opciones, presentes o futuras (y miedo me dan las futuras que estén por venir) o se quedarán en su casa haciendo lo que ustedes conocen tan bien, es decir, mirar al tendido sin hacer nada.
Y el PSOE, ¿considera que sin expurgar a fondo las corruptelas, los ERES, los chiringuitos, las baronías, va a recuperar a los votantes huidos? Por más que se escore a la izquierda, por más que diga, por más motos que venda, el engaño a los votantes ya está hecho, el tufillo a corrupción les acompaña, el incienso de poder les cobija, y más de lo mismo los ciudadanos no quieren.-
Las otras fuerzas políticas, salvo los partidos secesionistas que salen fortalecidos y el fenómeno podemos, pinchan también. UPyD toca techo electoral, porque si con la tormenta que padecemos crece tan poco, es obvio que no engancha al votante, que no se decide a ver como alternativa a esa opción, y ya que no es un voto ideológico (para el que aún piense que la ideología aún existe en la política), igual que han venido se irán. VOX no traba el descontento del PP, así que el ciudadano prefiere quedarse en casa haciendo calceta, o lo que les vaga, a cumplir con su deber moral de ejercer el voto; en resumen, tampoco ha sido una opción creíble que ilusione a los votantes cansados de la gestión del PP. Ciudadanos es un reflejo de lo expuesto para las dos anteriores en cuanto a consideración ciudadana, casi podemos hablar de siamés; caen muy bien, como el chico que todas dicen que es muy majo, pero que ve cómo se van al baile con los niños malos. Por último, IU crece a costa del PSOE, evidente, pero con un voto “escala”, es decir, un votante que le ha dado miedo un voto más radical, no por contenido, sino por la incertidumbre de su utilidad; más le valdría repasar la mentalidad de Anguita y alejarse de retóricas frentepopulistas, porque para eso ya hay otro maromo en el corral. Todos estos partidos deben hacer examen, revisar su estrategia, dejar de tocar campanas al vuelo (al menos algunos). Deberían, si me permiten decirlo, reflexionar sobre la deriva del voto, alejar a paniaguados a la espera del pesebre de su órbita y tomar decisiones, no sea que en la marejada que se está creando desaparezcan del mapa político. Y quiero que sepan que lo digo con cariño, porque sinceramente creo que en la mano de estos partidos pequeños y democráticos está gran parte de la solución de los problemas de España, siempre y cuando cambien muchas de sus actitudes y huyan de los modelos ya quemados. Sus estructuras aún no están tan anquilosadas para no poder corregir la deriva.
And the winner is… Ya lo saben ustedes. Gana un movimiento radical que ha lanzado al personal a la calle; gana la intolerancia más extrema; gana la ideología izquierdista más caduca. No es para extrañarse ni para sorprenderse. Más cornadas da el hambre, más duele pagarse los medicamentos para el cáncer, más grave es tener que pedir que abran los colegios en julio y agosto para que haya niños españoles que puedan comer una vez al día, más terrible es ver la corte de corruptos impunes con las cuentas en Suiza y prefiero no seguir para conservar mi estabilidad mental, o la que me queda aún.
Estos resultados evidencian no sólo desafección hacia los partidos políticos, que sería lo de menos. Señalan el hastío, el hartazgo, la ira de los ciudadanos. Si en el anterior artículo les dije que la transición había fallecido con Suarez, estas elecciones me han dado la razón. Los resultados son un ataque directo al sistema político actual que obliga a cambios estructurales inmediatos o al estallido del sistema democrático. Porque o bien se ponen las pilas, enchiqueran a todo chorizo político viviente que pulula por el País, modifican las instituciones para dotarlas de transparencia y eficacia, reducen las cargas fiscales que sólo sirven para blindar sus pesebres, reducen el tamaño del Estado demencial que sufrimos, devuelven la independencia a la Justicia, dejan de repartirse cargos y prebendas, o pueden convertirse en multitud los que ahora se manifiestan llevando a cuestas la bandera tricolor que nace en el cantón cartagenero sublevado contra la legitimidad democrática de la I República (cuyo primer Presidente fue catalán, paradojas de la historia española). Y si en la sede de los partidos piensan que el miedo traerá las ovejas de nuevo a su redil, yerran, porque la más leve brisa puede tumbar su cortijo de adobe. Quizás no sería malo que esta casta dejara de leer libros sobre como enriquecerse a costa de los demás y miraran algo libro de historia, y comprendieran que cuando se empobrece al ciudadano, cuando se restringen los derechos, cuando se ejerce de casta, cuando los problemas se pudren sin resolverse no sea que los privilegios se pierdan, se suele terminar mal, muy mal, y, a veces, en regímenes totalitarios de derecha o izquierda, o en una sucesión de ambos. Someta usted a la población a un shock prolongado como el que estamos viviendo, permita que se haga con la nación española un experimento de restricción de derechos, y puede encontrarse con que la apatía de unos formen una yunta con la indignación de otros.
Ahora elijan. O lo arreglan o serán culpables del estallido. El aviso ya está dado y si no hacen caso, recaiga sobre ustedes los efectos de su irresponsabilidad.
Sin embargo, estos cegatos intelectuales, estos rompetechos políticos, subidos en sus poltronas, viajeros de primera, ausentes de la realidad social, no previeron que estas elecciones eran más, mucho más, que una simple elección a un lejano y desconocido planeta fantástico del que sólo se conocen algunas normas, casi siempre molestas, pocas de sus responsabilidades y muchas de sus prebendas. Y digo fantástico no sólo por los sueldos, qué también, sino por la percepción, correcta o no, de ser una institución que sólo tiene realidad virtual en tanto y cuanto de vez en cuando aparecen en los papeles y poco más. Y mientras en las urnas estaba en juego la valoración de los partidos, la fortaleza de los secesionistas, la salubridad del sistema democrático, estos a por uvas, que mientras sean llevárselas, da igual que estén verdes.
Y así, amanece el día después. Permítanme pues que les haga mi personal valoración. El hundimiento del PP y del PSOE es obvio, aunque ambos partidos han seguido veredillas distintas para encajarlo. Mientras el PP silba en la vía, se pone de perfil, y habla de comunicantes y comunicadores, que igual podría parlar del sexo angelical, el PSOE se apresta a cambiar algo para que no cambie nada, es decir, que los barones de siempre decidan que cambiando a uno todo seguirá igual. Lo cierto es que más de dos millones de votantes de PP se han quedado en casa planchando oreja o haciendo lo que les plazca, porque son conscientes de que lo mismo da unos que otros porque todos van a por la cartera, los del PSOE se han ido al monte a englobar las huestes de la izquierda extrema. Mientras el PP hace su política favorita, es decir, no hacer nada salvo que fuese acogotar a los ciudadanos de clase media y esperar que una ligera mejoría de la economía le haga el milagro de recuperar sus votos, el PSOE se apresta a lo mismo de siempre, hablar de cambio para que no cambie nada.
¿Piensa el PP recuperar esos votos de la clase media cuando la han laminado? ¿Cree que los jubilados, los funcionarios, los profesionales, los pequeños empresarios van a olvidar su gestión? ¿Considera que esa clase media machacada va a volver a confiar en ustedes por miedo a la izquierda? Creo que no… O buscarán otras opciones, presentes o futuras (y miedo me dan las futuras que estén por venir) o se quedarán en su casa haciendo lo que ustedes conocen tan bien, es decir, mirar al tendido sin hacer nada.
Y el PSOE, ¿considera que sin expurgar a fondo las corruptelas, los ERES, los chiringuitos, las baronías, va a recuperar a los votantes huidos? Por más que se escore a la izquierda, por más que diga, por más motos que venda, el engaño a los votantes ya está hecho, el tufillo a corrupción les acompaña, el incienso de poder les cobija, y más de lo mismo los ciudadanos no quieren.-
Las otras fuerzas políticas, salvo los partidos secesionistas que salen fortalecidos y el fenómeno podemos, pinchan también. UPyD toca techo electoral, porque si con la tormenta que padecemos crece tan poco, es obvio que no engancha al votante, que no se decide a ver como alternativa a esa opción, y ya que no es un voto ideológico (para el que aún piense que la ideología aún existe en la política), igual que han venido se irán. VOX no traba el descontento del PP, así que el ciudadano prefiere quedarse en casa haciendo calceta, o lo que les vaga, a cumplir con su deber moral de ejercer el voto; en resumen, tampoco ha sido una opción creíble que ilusione a los votantes cansados de la gestión del PP. Ciudadanos es un reflejo de lo expuesto para las dos anteriores en cuanto a consideración ciudadana, casi podemos hablar de siamés; caen muy bien, como el chico que todas dicen que es muy majo, pero que ve cómo se van al baile con los niños malos. Por último, IU crece a costa del PSOE, evidente, pero con un voto “escala”, es decir, un votante que le ha dado miedo un voto más radical, no por contenido, sino por la incertidumbre de su utilidad; más le valdría repasar la mentalidad de Anguita y alejarse de retóricas frentepopulistas, porque para eso ya hay otro maromo en el corral. Todos estos partidos deben hacer examen, revisar su estrategia, dejar de tocar campanas al vuelo (al menos algunos). Deberían, si me permiten decirlo, reflexionar sobre la deriva del voto, alejar a paniaguados a la espera del pesebre de su órbita y tomar decisiones, no sea que en la marejada que se está creando desaparezcan del mapa político. Y quiero que sepan que lo digo con cariño, porque sinceramente creo que en la mano de estos partidos pequeños y democráticos está gran parte de la solución de los problemas de España, siempre y cuando cambien muchas de sus actitudes y huyan de los modelos ya quemados. Sus estructuras aún no están tan anquilosadas para no poder corregir la deriva.
And the winner is… Ya lo saben ustedes. Gana un movimiento radical que ha lanzado al personal a la calle; gana la intolerancia más extrema; gana la ideología izquierdista más caduca. No es para extrañarse ni para sorprenderse. Más cornadas da el hambre, más duele pagarse los medicamentos para el cáncer, más grave es tener que pedir que abran los colegios en julio y agosto para que haya niños españoles que puedan comer una vez al día, más terrible es ver la corte de corruptos impunes con las cuentas en Suiza y prefiero no seguir para conservar mi estabilidad mental, o la que me queda aún.
Estos resultados evidencian no sólo desafección hacia los partidos políticos, que sería lo de menos. Señalan el hastío, el hartazgo, la ira de los ciudadanos. Si en el anterior artículo les dije que la transición había fallecido con Suarez, estas elecciones me han dado la razón. Los resultados son un ataque directo al sistema político actual que obliga a cambios estructurales inmediatos o al estallido del sistema democrático. Porque o bien se ponen las pilas, enchiqueran a todo chorizo político viviente que pulula por el País, modifican las instituciones para dotarlas de transparencia y eficacia, reducen las cargas fiscales que sólo sirven para blindar sus pesebres, reducen el tamaño del Estado demencial que sufrimos, devuelven la independencia a la Justicia, dejan de repartirse cargos y prebendas, o pueden convertirse en multitud los que ahora se manifiestan llevando a cuestas la bandera tricolor que nace en el cantón cartagenero sublevado contra la legitimidad democrática de la I República (cuyo primer Presidente fue catalán, paradojas de la historia española). Y si en la sede de los partidos piensan que el miedo traerá las ovejas de nuevo a su redil, yerran, porque la más leve brisa puede tumbar su cortijo de adobe. Quizás no sería malo que esta casta dejara de leer libros sobre como enriquecerse a costa de los demás y miraran algo libro de historia, y comprendieran que cuando se empobrece al ciudadano, cuando se restringen los derechos, cuando se ejerce de casta, cuando los problemas se pudren sin resolverse no sea que los privilegios se pierdan, se suele terminar mal, muy mal, y, a veces, en regímenes totalitarios de derecha o izquierda, o en una sucesión de ambos. Someta usted a la población a un shock prolongado como el que estamos viviendo, permita que se haga con la nación española un experimento de restricción de derechos, y puede encontrarse con que la apatía de unos formen una yunta con la indignación de otros.
Ahora elijan. O lo arreglan o serán culpables del estallido. El aviso ya está dado y si no hacen caso, recaiga sobre ustedes los efectos de su irresponsabilidad.
miércoles, 14 de mayo de 2014
LA TRANSICIÓN
Ya se han apagado los pabilos que
iluminaban los varios funerales del primer Presidente de Gobierno de la
democracia. Entre tanto hipócrita y mendaz penitente que se paseaban por las
cada vez más censuradas emisoras de televisión, peregrinaje masivo del que uno
ya no sabía en donde refugiarse, recordaba mi niñez y me vino a la mente un
párrafo de Memorias de un francotirador en Stalingrado (de Vasili Záitsev) que
decía “¡Qué poderosas pueden ser la fe y la confianza! Cuando nadie te cree, el
alma se te seca, pierdes la fuerza y te conviertes en un pájaro con las alas
rotas. Pero cuando la gente confía en ti, te vuelves capaz de cosas que jamás
habrías soñado”.
No
les voy a mentir diciendo que conocía a Adolfo Suarez, ni que tengo referencias
fiables de sus conductas, motivaciones o justificaciones. Eso lo dejo a sus
conocidos y también a la cohorte de miserables que junto a las doce escuadras
salen de sus nidos fétidos cuando hay óbitos, para situarse en la primera línea
del velatorio y tratar de medrar un poco más a costa del finado. No, tan sólo mantengo
nítidos recuerdos de mi adolescencia en los que una parte importante es todo el
proceso de la transición, interrumpido en el nunca esclarecido 23 de febrero de
1981, que al igual que los otros dos agujeros en la historia reciente española
(el asesinato de Carrero Blanco y el 11 de marzo), probablemente hayan
condicionado más el futuro de la Nación de lo que podemos intuir. Así que poco
tendría que aportar en un país normal, si no fuera porque por estos páramos
pocos españolitos menores del medio siglo conocen aquel periodo. Yerro aquí
gravemente, porque no conocen ni ese periodo ni ningún otro; a fin de cuentas,
si como decía Huntington “una nación es una `comunidad recordada´, es decir,
una comunidad con una memoria histórica de sí misma”, el máximo objetivo de los
políticos de uno y otro signo ha sido que las nuevas generaciones sean parias
en su tierra, asilados del mundo sin patria ni bandera, ovejas mansas al
matadero de sus intereses, de sus corruptelas, en definitiva, de sus carteras.
De
aquella época recuerdo unos años convulsos; aunque los cambios estaban ya
iniciándose en la mente de todos los españoles, llevarlos a la práctica parecía
imposible. Una mezcolanza de normas y situaciones de distintas procedencias e
ideologías hacían muy complicado el cambio de sistema. Una sociedad en la que
los maridos podían disponer de los bienes de sus esposas sin su conocimiento a
través de la figura del consentimiento presunto, en la que aún campaba la
brigada de lo social persiguiendo a izquierdistas mientras hasta en las tascas
se hablaba abiertamente de política, una sociedad en la que el consumo de
drogas no estaba penado (la doctrina del Tribunal Supremo establecía que el
consumo de drogas era una autolesión y que las autolesiones no estaban penadas
por la Ley) pero en la que la gente se iba a Francia a jugar al casino, comprar
libros prohibidos o ver alguna película subida de tono, algunas de las cuales eran
más inocentes de las que se pueden ver en horario juvenil hoy en día. Una
sociedad en la que las personas rezaban el rosario delante de los cines donde
se proyectaba Jesucristo Superstar
pero que también pregonaba el amor libre en las universidades. Una educación
bastante mejor que la presente, con mejor formación y preparación, pero en la
que aún quedaban resquicios dogmáticos. Y por si esos contrastes fueran
insuficientes, una crisis económica galopante, consecuencia de no haber tomado
medidas serias a principios de los años 70, paro en ascenso, delincuencia en
las calles con los bardeos, recortadas y similares brillando a la luz de las
farolas, los picos a todas horas, el talego lleno y los terroristas, como no,
asesinando.
Pero
también recuerdo la esperanza, la convicción de todos los españoles en que, por
fin, éramos ciudadanos dueños de nuestro futuro. Los ciudadanos soñaban con un
futuro mejor, creían que se podía hacer, y se hizo. Por una vez, parecía que se
iba a romper la eterna división entre españoles, casta, tontos útiles y chusma.
Ilusión que empezó a agonizar con la corrupción iniciada a partir de los
gobiernos de Felipe Gonzalez.
Y
la verdad es que en ese sueño tenía un papel protagonista Adolfo Suarez. No
pretendo que salga a relucir la “hora de las alabanzas”, ni hacer un panegírico
para el que no tengo datos. Pero no se me olvida el desgaste de tanto asesinato
terrorista, las críticas de la oposición en las que se hablaba de todo menos de
política (de todas, incluyendo a la
ahora olvidada AP), ni tampoco la convicción que teníamos de la ausencia del
engaño sistemático a la ciudadanía, la creencia en el cumplimiento de las
promesas electorales (el famoso “puedo prometer y prometo”) y en una gestión honesta. Como ustedes verán,
exactamente lo contrario de lo que estilan hoy nuestros politiquillos de tres
al cuarto, estos chisgarabises de la casta que mienten, falsean, se corrompen y
nos roban. Y por eso los ciudadanos, las personas honestas, guardan un buen
recuerdo del primer presidente de la democracia española.
La
transición tuvo muchos errores, muchos fallos, pero no me parece justo
imputarlo a aquellos años. Han sido los mediocres que han venido después los
que no han querido (o sabido) corregirlos. Demasiado ocupados como estaban (y
están), en mantener su pesebre, los tontos útiles y la chusma importamos muy
poco. Y quizás no les falte razón, porque se acercan unas elecciones en la que
los ciudadanos pueden castigar a los dos elefantes del poder, votando a
partidos pequeños (que los hay de todo color e ideología oiga) o, al que su
estómago no se lo permita, no refrendando con su voto las mentiras y
corruptelas de estos dos zotes de la política. Piensen que, a fin de cuentas, los
que van a seguir mandando son los alemanes, que son los que suelta parte de la
guita (nosotros la otra) con la que mantienen estos getas sus prebendas.
Así
que con su muerte, creo que acaban definitivamente los sueños de aquella
sociedad de finales de los 70, que se entierra la libertad y la democracia en
España, porque muerto uno de los referentes de la transición, aquí sólo queda
ya un guiñapo con el que nos van a seguir engañando, y nosotros, como tontos,
tragando.
Por
todo ello, al igual que decían nuestros antepasados romanos, Sr. Presidente, mi
mejor deseo es sit tibi terra levis (que la tierra te sea ligera).
martes, 22 de abril de 2014
EVOLUCION E INVOLUCION
Ha llegado Semana Santa y con ella la
primavera. Puede que les parezca muy previsible, pero para mí es un buen
momento para reflexionar sobre la vida y la muerte; en esas estaba, leyendo el
libro El Legado de Darwin, Qué significa hoy la evolución, de John Dupré, y un
párrafo ya leído volvía una y otra vez como una tonadilla pegadiza que nos
vuelve a la memoria insistentemente; el párrafo en cuestión dice así: “Pero
para invalidar por completo el argumento del diseño sólo debemos señalar que la
evolución proporciona una explicación muchísimo mejor que recurrir, de manera
totalmente vaga, a un creador del que no se sabe nada en absoluto”. Las
consecuencias causales que implican, de admitir esta premisa, arrojan una
sombra sobre el futuro que nos espera. El autor, y toda una escuela que le
acompaña, no sólo científica sino también ideológica, no llevan hasta sus últimas consecuencias sus
propios argumentos, pero espero me permitan reflexionar con ustedes sobre lo que
entiendo serían las únicas conclusiones finales posibles de su argumento. Quiero
aclararles, para no llevar a error a ningún paciente lector, que no comparto ni
sus planteamientos ni sus conclusiones, que tampoco tengo ningún problema con
la Teoría de la Evolución y que, por mi parte, no siento ningún complejo por
estar emparentado con el resto de la Creación, pensando, como pienso, que la
vida que nos rodea es un milagro que pocas veces valoramos. Pero no se trata de
que les hable de mis creencias, que entiendo que poco les interesan, sino más
bien de una interpretación de la Vida que nos da una explicación nítida de la
crisis que nos asfixia, máxime si unimos esos planteamientos a un sistema
económico desbocado e inhumano.
Para llevar al
final su planteamiento, asumo, al menos temporalmente, como verdad la hipótesis
y todas sus argumentaciones, que ya saben ustedes que el pulpo es un
maravilloso animal de compañía. Así, síganme si les place en su premisa y
veamos adónde nos llevan. Para ello, creamos que la vida se inicia por una
serie de reacciones químicas, en una salsa primigenia, una mahonesa de
partículas químicas que aparecen no se sabe cómo ni de dónde, y, que en un
momento determinado, por esta causa tan científica que supone el puro azar, a
base de combinarse y recombinarse, provocan la vida; en resumen, que usted, su
gato y el dinosaurio que ha visto en el cine es producto del capricho de una
pizca de carbono, un chorrito de oxígeno, un poco de fuego, y queda el bicho
rico, rico, rico. Y una vez cocinada la vida, la ley de la evolución actúa
desde ese momento de forma inexorable favoreciendo a los seres que mejor se
adaptan a su entorno, en una lucha implacable por la supervivencia. Siguiendo
esta línea, sin otra explicación, convendrá conmigo en que toda la evolución es
exclusivamente una adaptación al medio, y que todo, absolutamente todo, el
desarrollo de los seres vivos, es un puro instrumento para garantizar esa
supervivencia y adaptación. Pero por favor, no juegue al regate que suelen
utilizar; cuando hablan de todo el desarrollo no piense sólo en las alas de un
pájaro, en la postura erguida del humano, o en el cuello de la jirafa. Así que,
más que nos pese, tendremos que hablar también de los desarrollos cognitivos y
emocionales de los seres vivos.
Y si seguimos
en esta línea, no tengo más remedio que concluir que toda creación mental sólo
es un instrumento más para garantizar la adaptación y la supervivencia, un mero
producto químico, una salsa tártara de sinapsis y oligoelementos. Como no
pretendo dispersarme demasiado, para continuar con la reflexión, pensemos sólo
en el animal humano. Si sólo hay una evolución basada en la materia física, si
todos los procesos son una mera adaptación al medio tendente a la supervivencia
del individuo y de la especie, estará conmigo en que los elementos inmateriales
sólo son creaciones fácticas tendentes a este fin. Así, todas las
construcciones mentales inmateriales no pueden tener ninguna referencia ajena a
esa propia evolución. No vale sacar lo inmaterial por la puerta y querer
imponer unos valores como absolutos metiéndolos por la ventana, so pena que hagamos la pirueta de
pensar que un gazpacho de productos químicos van a provocar unos valores
inmutables y eternos. Llegados a este punto, olvídense de los principios que
ustedes se creen. No existe lo bueno y lo malo, salvo que entiendan que lo
bueno es lo que garantiza la adaptación y la supervivencia, y lo malo lo que la
perjudica. La honradez, el honor, la dignidad, la libertad, la justicia, la
solidaridad, el amor, la equidad, la justicia, la búsqueda de la verdad, y
tantas concepciones y creencias, no tendrían sentido alguno. No existe bondad
ni maldad, sólo mera supervivencia y adaptación. El asesino, el corrupto, el
ladrón, el mentiroso, sólo trata de mejorar sus posibilidades de supervivencia;
y eso a nivel individual. A nivel de subespecie, sería igual un régimen
genocida que uno respetuoso con los derechos humanos, porque le recuerdo que ya
no hay conceptos ni valores inmateriales, no hay referentes ajenos, salvo que
los busque en un revoltillo del “cheminova”. La moralidad y la inmoralidad
mueren para dar paso a un fango de amoralidad en la que prima el interés individual y el
colectivo de determinados grupos sobre otros. El materialismo puede campar a
sus anchas porque no hay más ley que la supervivencia.
Y en el
terreno económico, la supervivencia y la mejora de las expectativas de
cualquier interés serían buenas, porque sólo primaría el beneficio que mejora
las posibilidades de enriquecimiento y, por lo tanto, de supervivencia. ¿Una
estafa de preferentes?, ¿un desahucio ilegítimo?, ¿un ERE para incrementar una
ya abultada cuenta de resultados?, ¿el trabajo infantil y explotado?,
consecuencias de la supervivencia en la que ya no queda ni el reproche moral
porque les recuerdo que esa moral sólo sería un concepto relativo y material.
No, yo no
puedo aceptarlo, ni creo que Mr. Darwin lo entendiera así, pero, ¿no se
estremecen al pensar que hay quien ha tomado esta filosofía y la hace ya su norma de conducta?
¿No creen que la pérdida de referentes morales, y por lo tanto inmateriales,
nos está haciendo regresar ya a la caverna sin reflejo?
martes, 18 de marzo de 2014
SI VIS PACEM...
Huroneando en una librería hace
un par de semanas me encontré con un
ensayo titulado “Vacas, cerdos, guerras y brujas” de Marvin Harris, y
comprenderán que, con semejante título, no me resistiera ni medio segundo a comprarlo. Y casualidades del
Destino, según oía la invasión rusa de un trozo de territorio ucraniano, leía
un párrafo del mismo que dice así “El estudio de la guerra primitiva nos lleva
a la conclusión de que la guerra ha formado parte de una estrategia adaptativa
vinculada a condiciones tecnológicas, demográficas y ecológicas específicas”. Supongo
que ustedes se preguntarán que de qué guerra hablo, porque no hay guerra alguna
en Ucrania. No, aún no, es cierto, pero la hubo, y me gustaría compartir con
ustedes unas reflexiones.-
Pasada la
mitad del siglo XIX, cuando las guerras napoleónicas eran un recuerdo aún cercano, Europa se configuraba en torno a
cinco grandes potencias: Gran Bretaña, Francia, el Imperio Austriaco (nunca he
entendido por qué le llamaban Austrohúngaro), el Imperio Ruso y el Imperio
Turco. Turquía había sido una lanza clavada en el corazón de Europa durante
muchos siglos, y de eso podrían dar fe nuestros antepasados que se fajaron
durante siglos en las aguas del Mediterráneo. A lo que aquí ha lugar, la
tensión y la lucha eran constantes, con los altibajos, pactos y treguas propias
de la época, en el centro y este de Europa. Turquía era un problema para casi todos
los europeos desde la caída de Constantinopla, y la guerra al turco fue larga y
dura. Pero a mediados del siglo XIX el Imperio Turco se encontraba en fase de
descomposición, básicamente por su falta de adaptación a los cambios técnicos,
económicos, filosóficos y políticos. Dos imperios continentales, Austria y
Rusia, se expandían a costa de la reconquista al sarraceno, liberando a veces, aplastando
otras, pero siempre sojuzgando naciones (las de verdad, no las inventadas por
nuestros muy enajenados hispánicos nacionalseparatistas). Rusia se encontraba
en una fase expansiva buscando la salida al mar Mediterráneo y la creación de
un territorio interpuesto que pudiera absorber agresiones en su zona sur. ¿Han
mirado ustedes un mapa de esa zona con cierto interés? Rusia es una planicie, una pista de carreras
en donde el invasor sólo corre contra el tiempo y el espacio. Las salidas
marítimas del norte son complicadas por el propio clima, difíciles por la
orografía y costosas por el tiempo.-
El Zar
consideró su obligación liberar Europa de los turcos, expandir su territorio y
conseguir esa anhelada salida a nuestro mar; lo trágico de aquellos hechos es
su creencia de que actuaba con la complacencia de las distintas naciones
europeas. Y la guerra estalló, pero no sólo frente al turco, también se encontró en guerra con Francia e Inglaterra
que no querían ver a un ruso paseando por el Mediterráneo, y la neutralidad
agresiva de su hasta hace poco aliada, Austria, que temía una sublevación de
las distintas nacionalidades que configuraban su imperio, muchas de ellas de
origen eslavo. Una guerra casi desconocida en España, que seguimos pensando que
nuestro ombligo es el eje del Universo, pero aunque todavía era del siglo XIX, ya
tenía elementos del siglo XX y avanzaba los horrores de la I Guerra Mundial.
Franceses, ingleses y turcos atacaron en Crimea, porque esa es la llave que estrangula
la salida al Mar Negro, y, por lo tanto, al Mediterráneo. Rusia perdió, es
cierto, pero en la mentalidad rusa quedó grabada una profunda desconfianza
hacia occidente, la imperiosa necesidad de crear satélites a su alrededor, la
consideración de que la fuerza es elemento intrínseco de la política, que el
poder se ejerce, y que los pactos siempre son transitorios.-
Las dos
Guerras Mundiales, las políticas raciales nazis, las purgas estalinistas, los
tratados de Versalles, Trianon, Yalta, Postdam, entre otros, dejaron un reguero
de limpiezas étnicas y un mosaico de problemas de nacionalidades en toda
Europa. Minorías nacionales se encontraron en estados extraños, en ocasiones
perseguidas, en otras en pacífica convivencia, pero estuvieron adormecidas durante
cuarenta años bajo las orugas de los tanques soviéticos. Rusia había cumplido
entonces su sueño. Un mosaico de estados muelle garantizaba su tranquilidad, la
salida al Mediterráneo y profundidad en operaciones, además de graneros
forzosos, fábricas obligadas y mano de obra movible.-
Pero como la
historia no es estática, sino que forma un torrente de vidas, pensamientos y
hechos, los muros se agrietan, los imperios caen, y las aberraciones políticas
se desmoronan. Pero tras muchos siglos desde el Imperio Romano, parecía que había
una estructura política que permitiría superar los nacionalismos que
ensangrentaron una y otra vez Europa. Un proyecto de Estado Europeo, apenas un
boceto, un gigante económico y una pulga militar, pero sí una base que podría
cambiar la historia. Pero las viejas alianzas volvieron a renacer, la
segregación de Yugoeslavia por el interés germano, amiguete de tiempos ha de
croatas, el bombardeo a Serbia, eslavos y aliados históricos rusos. Los viejos
intereses alemanes, su espacio vital, su Reich, militar o económico, la
desconfianza francesa, la política egoísta británica, volvieron a descomponer
el mapa europeo. Y los rusos ven perder su colchón de estados, renace su
paranoia, sus pesadillas despiertan, los kilómetros disminuyen y los enemigos,
reales o imaginarios, los ven en las puertas… Y por primera vez, desde la II
Guerra Mundial, en nuestra Europa un estado invade otro y segrega una parte de
su territorio. Quizás sea mis pesadillas, pero, ¿no ven el riesgo?; de verdad,
¿no comprenden que el engranaje diabólico del XIX se ha puesto en marcha?, ¿no
comprenden que se ha abierto la veda a las reivindicaciones nacionalistas en
todo el avispero centroeuropeo?, ¿pueden dejar de mirar la famosilla de turno o
alienarse con las noticias precocinadas televisivas y pensar que quizás se ha
encendido una mecha que no sabremos cómo parar? Si ustedes piensan que no nos
afecta, están muy equivocados. El mundo ya es muy pequeño para aislacionistas y
miopes… Y frente a eso, veremos el listado de frases estereotipadas, las
vestiduras hipócritamente rasgadas, los sepulcros blanqueados, y al final, los
hechos forzados por las armas.
Con
las palanganas ya sucias de tanto lavado de manos, los oídos empalagados de
tantos grandes principios vacíos de contenido efectivo, el hastío ante la
indiferencia suicida, una vocecilla susurra si serán estos nuestros Sudetes.
martes, 18 de febrero de 2014
Espanya ens roba?. ¡Vamos, anda!
Estimados y pacientes lectores: Les iba a contar la historia de los gerentes de una empresa, llamados Luis y
Mariano, que quemaron la fábrica, mandaron a 200 trabajadores al paro a sentir
las fauces del hambre, la incertidumbre y el miedo, y que cuando vendieron los
restos de la factoría a unos chatarreros, dijeron a los antiguos obreros, ahora ya mendigos, que la recuperación ya estaba en marcha, pero, eso sí, no se pondría
ni un ladrillo nuevo en el yermo solar. Pero ante tanta estupidez que ha calado
en algunos ciudadanos, creo que debo terminar la trilogía sobre la pesadilla
secesionista. Al menos, que cuando caiga la ruina, mejor dicho, cuando caiga aún
más ruina, podré decir a mi conciencia, lo intenté; después de todo, de la
miseria se puede salir, quizás no esta generación, pero sí las siguientes. Pero
la marcha a las taifas puede costar no sólo el esfuerzo de los que han de
venir; también su sangre. Y en esos pensamientos estaba cuando leí un párrafo de
la obra Sobre la Libertad (sí, de verdad, aún se puede comprar ese libro en
España), que osa decir “Si toda la especie humana no tuviera más que una
opinión y solamente una persona tuviera la opinión contraria, no sería más
justo el imponer silencio a esta sola persona que si esta sola persona tratara
de imponérselo a toda la humanidad”. Sé que este solo párrafo chirría en los
sensibles oídos de nuestros muy bien pagados políticos (si no en sueldos, sí en
prebendas) y también en la de muchos conciudadanos, pero, lo lamento, la verdad
es lo que tiene; es manjar que no gusta a intolerantes, fanáticos y corruptos.-
Llevo
escuchando meses, quizás años, a mucho ciudadanos a los que les ha calado el
mensaje mentiroso de los políticos nacionalistas; pero quiero ser justo. No son
mentiras burdas, son medias verdades, de esas que siendo aparentemente ciertas
encierran una mentira que emponzoña mentes y espíritus. No hablo de la
historia, a la que este blog volverá en breve, como aquella que diu que en la época de Felipe de Anjou
se obligó a que los procesos judiciales se tramitaran en castellano, lo que es
cierto. El oyente ingenuo pensará que se prohibió llevarlos en catalán, pero,
ay, ay, el hecho, también cierto, es que hasta entonces se hacían en latín, y
esa medida acercaba la justicia a la sociedad, porque el castellano se entendía
en toda la Nación. Pero, discúlpenme, me disperso…
Quizás
el leganal en el que han ahogado a más compatriotas es su afirmación de Espanya ens roba, ese sonsonete molesto
y persistente, que a fuer de su constancia y repetición, se convierte en la
letanía del secesionista cansino y argumento blandengue. Y frente a este
chirimiri de gallinaza hay que ponerse
ya no un gabán, sino un traje de buzo para no quedar pringado.-
La
base se encuentra en un invento creado por todos los gerifaltes (no sé si en el
sentido de la cuarta o quinta acepción de la RAE) autonómicos con la muy insana
intención de exprimir más y obtener más dineros para pulirse con total
impunidad y al margen de la ley, la moral y el sentido común. Y para tan
nauseabundo fin tiran, ya no de corte, cual vulgar faltrero, léase chorizo,
sino de estadística. Y las estadísticas se convierten en arma de embuste
masivo, y empiezan a hablar de productos interiores brutos regionales, de
recaudación fiscal y otras medias verdades. Entonces, los instrumentos que
pueden servir como meros indicadores de la evolución interna de un país, se
convierten en un elemento de separación. Las herramientas que pueden servir
para la toma de decisiones estratégicas son usadas como estiletes emponzoñados.
Así, los de Madrid piensan que una obra en el puerto de Barcelona o Valencia es
inversión que les quitan, o un catalán cree que una reforma de la T4 en Barajas
es dinero que les roban. Idioteces ambos pensamientos, porque unas y otras
generan beneficios a todos, igual que un radiofaro en Galicia beneficia a un
sevillano, la inversión, racional y coherente eso sí, en cualquier punto de
España benéfica al resto. Y la memez no suele ir a mayores porque en casi toda
España se toman esto con filosofía, se comenta con unas cañas de cerveza a la
salida del curro y a otra cosa mariposa. Pero en Cataluña no, porque la fisura
sirve para crear la grieta, y la grieta acaba rompiendo la piedra; entonces
interviene el político espabilado de turno que ve ahí su futuro patio de
monipodio; a fin de cuentas a estos políticos nacionalistas poco les importa el
desastre al que conducen a sus conciudadanos.-
Si
escuchan ustedes a un secesionista, observaran que siempre habla de
recaudación, y lo juntan con contribución, como si los dos conceptos fueran
sinónimos; es en ese momento cuando pongo dos ejemplos que todos entendemos,
que son de nuestro día a día… El primero es el de un sevillano que va a Toledo
y echa gasolina en una estación de servicio de una empresa con domicilio fiscal
en Cataluña. La empresa calcula el IVA y lo ingresa en Hacienda. Entonces,
¿quién pagó ese IVA?. Dado que el IVA es un impuesto que paga el consumidor, es
el sevillano el que lo paga en Toledo. La petrolera sólo lo recauda en nombre
del Fisco. Y si Cataluña fuera un país extranjero, las exportaciones no se
gravan con IVA, con lo que la recaudación de ese impuesto sería, ni más ni
menos, que cero… Apliquen esto al impuesto sobre el tabaco, sobre la gasolina,
sobre el alcohol, en fin, a las mil y una barrabasadas que han inventado para
sangrarnos. Ahora suponga usted conmigo que es dueño de un banco con domicilio
social en Cataluña que concede una hipoteca en Madrid a un gallego que va a
vivir en Segovia. Los intereses generan un beneficio al banco y este paga su
impuesto de sociedades en Cataluña. Sin contar con que en el precio de los
productos las sociedades ya incluyen el coste fiscal del beneficio (con lo que
en el fondo, lo paga el gallego), muchos dirán que ese beneficio que paga
impuestos es de la empresa catalana. Sí, pero lo que no saben es que en una
secesión, ese banco tendría que tener una sede fiscal en territorio español, y
que seguiría pagando el impuesto de sociedades por los intereses pagados por el
gallego, y después, volvería a pagar por el beneficio transferido a Cataluña. Y
en un molde o en otro podría usted encajar todos los impuestos no transferidos.
Una vez más le mienten con medias verdades, porque los datos no están
desagregados, no es posible saber en realidad quien está pagando los impuestos,
en qué lugar, y quien sufre la presión fiscal mayor o menor salvo que utilice
estadísticas. Porque se pongan como se pongan, no hay forma de sacar esa
balanza fiscal, de desagregar recaudación, contribución, gasto en
infraestructuras, prestaciones sociales y todo el flujo económico dentro de un
Estado. A lo más que llegaremos será a la verdad del barquero, esto es, que hay
zonas donde se recauda más de lo que se gasta y otras no… Eso es malo, dirán
ustedes… Pues depende les digo yo; dependerá en que se gasta, cómo se gasta, o
dicho de otra forma, como se gestiona lo que se gasta. Pero ese es terreno
vedado, porque si entramos en donde ponen su mano las castas políticas
gobernantes, como esa que se gasta 400 millones de euros en crear una agencia
tributaria fantasma mientras no se paga a las farmacias, llegamos al problema
real de todos, el de unos señores feudales que se reparten la guita entre dos
manos, la que lo malgasta y la que lo pule.-
Y miren
ustedes hasta qué punto de obstrucción mental hemos llegado; personas que son incapaces de hacer su
declaración de la renta, dejan de hablar de tanto chorizo como tenemos para parlar
sin cesar sobre el robo de la balanza fiscal.-
Ahora, si
usted prefiere acallar al disidente, escuchar al mentiroso, no contrastar la
información, tragarse sus embustes y medias verdades, allá usted, va camino del
grillete, de la servidumbre y de la miseria… Así que deje de gritar al resto de
España Espanya ens roba y jalee a sus dirigentes secesionistas con visquin les cadenes.-
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