lunes, 24 de diciembre de 2018

UN RELATO


Iba a escribirles otro rollo macabeo, pero un amigo me ha contado una anécdota que intentaré relatarles de la manera más ajustada posible…. Perdonen si no se ajusta literalmente a lo que me relató, pero comprendan que los años hacen estragos en las neuronas y uno tiene a reescribir lo que debería ser detallar…. Utilizaré el presente, que es como me lo narró, pero asuman que sólo es una pequeña técnica para no alejarme mucho de lo que escuche….

“Me dirigí a un centro comercial; estaba todo iluminado, iba feliz, se había acabado el trabajo y tenía por delante unos días de vacaciones. Siempre los reservo, ¿sabes?, porque desde que era pequeño tengo ilusión cada vez que llega la Navidad. Además, es todo tan bello…. Aunque los días se acorten, aunque el sol se oculte pronto, parece que según se esconde, nacen estrellas en las calles, en las casas, en las tiendas. Iba yo, disfrutando del ambiente festivo, y, aunque siempre hay torpes, tiendo a considerar que esas eses que algunos hacen, las tengo más producto de festejo por las fechas que se aproximan que por otro motivo. Te decía, sí, que no me disperse, que iba yo a comprar… ¡Ah! No te lo había dicho, espera…. Verás, suelo poner un Belén pequeño y un árbol grande… Sí, no me mires así, soy de los que aún pongo ambos… El Belén es pequeño porque mi casa no es muy grande y un Belén que se precie necesita espacio, mientras que el árbol crece en altura. En cualquier caso, siempre pongo el árbol junto al Belén… Sí, no me mires así, se que en Belén no había abetos, y menos de plástico, que yo cuido la naturaleza, pero cada uno decora su casa como quiere, ¿no me puse la crees?

Bueno, pues miraba el árbol y, no sé, faltaba algo. Miraba, le volvía a mirar… De verdad, puedo asegurártelo, estaba como un bobo mirando mi árbol y sí, faltaba algo…. Así que me puse la cazadora y fui a buscarlo… Ahora te sitúas, ¿verdad?; si no seas memo, mira, árbol, decoración, miras y, falta algo.No me digas que nunca te has lanzado a la calle a la búsqueda del último retoque… ¿No?, ¡Qué raro!, bueno igual es que tú lo pones en compañía, y lo que uno no pone, lo pone otro… Bueno, ¡Da igual!, cada uno en su casa sabrá…. Yo ví que faltaba algo, así que me puse la chupa y fui a buscarlo….

Iba tan feliz por la calle, ¿Qué por qué?, pero oye, ¿tú eres un bicho raro?. Mira, es Navidad, todo es mejor, hasta los cabritos que me hacen imposible la vida todo el año, me desean lo mejor… ¿Qué?, si, yo creo que lo sienten de verdad… Ya sé que en unos días se convertirán otra vez en una pandilla de puercos, pero… no sé, creo que por unos días saben que eso no está bien…. Mira, no me llames iluso, que no es eso…

Bueno, lo que te contaba, salí, me fui dando un paseo…. ¿Has visto que bonitas están las calles? Ya podían estar así todo el año… ¿Consumo? Pero bueno, ahora salen de los del ahorro energético. En menuda nenaza te estás convirtiendo…. No me fastidies, que con cuatro leds más o menos no se altera nada. Bueno, pues eso, que iba yo disfrutando por la calle… ¿Te he dicho ya qué bonito está todo? Sí, ¡Ah!, perdona, es que me encanta…. Bueno, por donde iba… ¡Es verdad!... Perdona, es que estoy muy nervioso y salto de tema.

Llegué a las puertas del centro comercial. No tenía muy claro adónde iba, pero cuando llegué pensé que era el sitio adecuado… Fíjate, sólo entraban y salían personas llenos de paquetes. Parecían camellos de los Reyes Magos, eso sí, la mayoría con una cara que serviría para condimentar pepinillos… No sé, supongo que estarían cansados. Oye, no me llamas ingenuo, no te pases… Pues eso, entraban, salían, cargados, hasta arriba mira tú…. ¿Felices? Oye, ¿qué te pasa? Me preguntas cosas muy raras… Supongo, la verdad es que no les pregunté, pero si iban a comprar cosas para las personas que quieren, lo suyo es que vayan felices… ¿No?, vaya… Y entonces, ¿para qué las compran? No se, ¿Estamos tontos? Mira, yo no voy a comprar nada si no lo siento… ¿tú si?

Oye… ¿Me pasa algo en la cara?, ¡Ah! Bueno… Pues como te decía, entré en el centro como pude… Me recordaba a mis tiempos de Facultad, de uno en uno y con el DNI en la boca, sí, mira, ni las sardinas. Todos apretujados, y no ibas, increíble, casi me llevaban en volandas. Flotaba, levitaba, no sé, el caso es que avanzaba y vi a una chica muy mona… Pude bajarme de la oruga humana, eso sí, pisando algún pie suelto, que eso de soltarse no es fácil. Bueno, cuando ví a la señorita la pregunté dónde se encontraban los abalorios, decoraciones. Me dijo lo de siempre, sí lo de siempre, al fondo a la derecha, una planta menos. Nunca he sabido cómo es posible que todo siempre esté al fondo a la derecha. ¿Tú sí?, ¡Ah! Debes de ser muy listo, porque a mí no se me ocurre. No sé, supongo que al fondo a la izquierda habrá algo, ¿no?

No sé cómo, pero conseguí llegar a la escalera. Cuando llegué, sí, al fondo a la derecha, estaba todo lleno. Había muchas decoraciones. Luces por todas partes, tantas cosas que no sabía en dónde buscar… Iba de estante en estante, miraba, sacaba cosas, y estaba disfrutando de verdad… Todo era tan bonito… Mucho, había de todo, pero no encontraba lo que buscaba. ¡Qué quieres que te diga! Estos chinos trabajan a destajo, llena todo de todo, pero no estaba lo que quería. Un chico, amanerado, un poco pegajoso, bastante amanerado, se me acercó. Sí era de la tienda. llevaba un cartelito en la pechera, por eso lo sé. Dentro de poco se lo pondrán en la frente, cuenta con ello. Me vio mirando las cosas y creo que pensaba que quería sisar algo. Oye, no me mires así, que yo no he trincado nada que no sea mío en mi vida. ¡Ah! Vale, es que tienes un tic. Vale, no me había dado cuenta hasta ahora.

Se lo dije. Oye, ni la niña del exorcista. Si se que es esa la reacción se lo suelto a mi suegra. Sí, entró en shock. Me miró muy raro. Ahí tuve que sospechar, pero, verás, yo sólo buscaba una decoración. Sólo eso; ¿te parece tan raro? A mí no, pero es que ya no sé. Bueno, ví que se apartó de mí. Pensé, este se cree que tengo la lepra… Oye, dos metros atrás, y casa tira a una anciana y a dos niños. Ví que se acercaba el reloj a la boca, el reloj, te lo juro, y empezó a farfullar. Me dieron ganas de llamar a alguien por si estaba sufriendo un infarto, pero no, estaba muy entero. Quizás la gomina le mantenía de pie, pero ahí estaba… De repente llegaron dos bigarros, sí, estos de uniforme, dos seguratas, pero no de los habituales. Eran dos armarios con patas, como te lo digo, y se me acercaron, pero, oye, curioso, como si me tuvieran miedo. Sí, ya sé, que mido menos que la horiga atómica con casco, pero, de verdad, se acercaron con cuidado. Uno de ellos, con la cara blanca, se me acercó. Me habló bajito, tanto que no le entendí. Habló más alto y me preguntó lo que buscaba. No entendía nada… Le repetí lo mismo que al dependiente amanerado. No era cuestión de cambiar la versión, pero ganas me dieron de decir que nada e irme a otro sitio. Uno es cabezón, ya lo sé.

No te lo creerás, pero me dijo que si les acompañaba. No, no me agarraron; ¿raro? Sí, pero parecía que era un apestado. Si llego a ir con un bazooka, creo que no habrían estado tan apartados.

Les acompañé, y empecé a pensar que no entendía nada. Es raro ir con un armario delante y otro detrás. Menuda gilipollez… Pensaba en lo que sentiría una camisa Y, oye, no hacían más que mirarme y cuchichear. En serio, parecían dos viejas en los años 80 viendo Jesucristo Superstar. Que sí, ¿por qué me miras así? ¡Ah! El frío, claro….

Estuve así un buen rato. Y yo no sabía que hacer. Estos me miraban, yo les miraba, el vendedor mutante, ¿por qué mutante? No sé, porque de ser tan amanerado, parecía de vaselina, de verdad… Espera, no me despistes, ¿qué te decía? ¡Sí!, mira, toso observándome, y a ellos, que parecía una pecera.

Y en esto que entran dos policías. Muy educados, eso sí, pero me miraron raro… Uno incluso con lástima, de verdad. Era una policía, no idiota, policía chica. Me dio la impresión que me miraba como si fuera su hijo. A mí, que podía ser su padre.

El compañero habló con los dos seguratas y, oye, no paraban  de mirarme raro… No sé, igual me parecía a algún terrorista. Me pidieron que les acompañara. El que estaba más alejado le pidió a su compañera que me pusiera las esposas, pero le miró, movió los hombros, y sólo me agarró del brazo. Yo a esas alturas no sabía lo que estaba pasando, pero, mira, de repente me encontré en un coche en marcha con lucecitas. No, esas no eran de Navidad. Iba a toda leche, lo que te cuento, y sin darme cuenta estaba en Plaza de Castilla. No pude llamar a nadie… No sabía lo que pasaba, y, según me decían estaba esperando a un abogado antes de declarar. Oye, ¿sabes que es todo muy desagradable? ¡Ah!, es verdad, que tu no te dedicas a eso. Pues sí, estaba en un calabozo con menudos pintas. Tenía esperanzas… Todos salían a declarar y no volvían. Según me dijo un tío apolillado, canoso y curtido, estos a su kelly… No se que hacía yo allí, y pensé que era un mal sueño…

De repente entro un picoleto. Oye, y ¿por qué todos me miran con pena? Este igual… Ya frisaba años, pero me miró con pena. No sé, me sentí indefenso. Algo me dijo de oficio, ¡Ah! Eso, del turno de oficio… ¿Qué abrevie? Claro, las fechas… Pues eso, que tengo juicio rápido en dos días y me han dejado suelto porque el Juez pidió valoración forense, sí forense, un informe psiquiátrico…

¿Conoces algún abogado que me pueda defender? ¡Ah! ¿No te lo había dicho?, pues sí, sólo buscaba un ángel para el árbol que pusiera `Amor´”

Confieso que le miré con pena, apunté el teléfono de un compañero penalista, le deseé feliz navidad y me alejé corriendo

        


           


                                                                                   Madrid 24 de diciembre de 2018

martes, 10 de julio de 2018

CANTOS DE SIRENA (I)


Estrenamos gobierno, o, mejor dicho, reestrenamos, porque vamos a disfrutar, gracias a la actitud del PP, ante la inacción del antiguo Presidente del Gobierno (y por favor, no olviden que lo que nos va a gobernar de aquí en unos meses lo fue por la acción u omisión del PP), de una versión remasterizada del gobierno del Sr. Zapatero. Más mona, más visual, con más colorines, con golpes publicitarios, pero, según van, exactamente igual. Pensando en lo que se nos viene encima, terminé hace unos días una novela que se la recomiendo; su título es Sumisión de Michel Houellebecq, y quería compartir con ustedes un párrafo de la misma que dice así: “el islamoizquierdismo, escribía, era un intento desesperado de los marxistas descompuestos, en plena podredumbre, en estado de muerte clínica, para salir del cubo de la basura de la historia agarrándose a las fuerzas ascendientes del islam”. Sinceramente me impactó, pero, ¿es islamoizquierdismo o es algo más?

            Es cierto que la izquierda política y entiendan que con el adjetivo “política” me refiero a los partidos que tienen representación parlamentaria, se ha rodeado de un aura de supremacía moral, como si todas sus afirmaciones emanaran de la fuente de la verdad absoluta, como si sus etiquetas reflejaran una verdad indiscutible, un principio que se dice en Derecho, “iure et de iure”, irrebatible e inmutable, o dicho más claro, que no admite prueba en contrario. Pero, ¿saben ustedes?, es una mentira creada para no mostrar su absoluta pobreza ideológica, su carencia de soluciones y su falta de visión de futuro, y sólo para mantener el poder, que en el fondo es lo único que les mueve, no el poder para hacer, sino el puro poder. Algo a lo que se quiso subir el anterior gobierno del PP renunciando a su ideología y abrazando las causas de la izquierda.

Lo malo es que para hacer eso, hay que saber, y un partido que decía ser de derechas, y actuaba como una continuación del gobierno del Sr. Zapatero, mezclada con los casos de corrupción que salpicaban a cargos relevantes del partido, la prepotencia rayana en el cacique de toda la vida, de los que se creían por encima del bien y del mal (recuerdan las frases de “que se jodan” en relación a la reforma laboral y las pensiones) hacen una mahonesa que se cortó y ha dado paso a una salmonela que habrá que digerir y de la que veremos cómo salimos. Porque les ruego no lo olviden… Lo que viene se lo debemos a la actuación, o más bien inacción, del anterior Presidente del Gobierno y por extensión del Partido Popular, incluyendo a todos los que ahora optan para presidirlo, porque, que yo sepa, ni uno de ellos se desmarcó y exigió la dimisión del anterior Presidente del Gobierno para intentar neutralizar el desastre que nos ha caído encima, con un gobierno en minoría y al albur de lo “mejor” de nuestra casa.

            Que conste que reconozco el aporte de la ideas de la izquierda al progreso humano, al igual que las ideas de la derecha. Pensadores de distintas ideologías a lo largo de la historia han configurado el mundo que conocemos. Pero eso ya es historia… Eso ya no existe; y entiendan la afirmación… Existen pensadores de izquierda y derecha, existen ideologías en contraste, pero eso ya no se traspasa a los gobiernos que padecemos. La izquierda  se ha aupado a un tipo de movimiento globalizador bastante siniestro que tiene como objetivo desmantelar el sistema de libertades, tal y como lo entendemos, o para que lo tengan claro, Europa occidental, el sistema cultural, político y económico que ha dado un poco de luz y de esperanza a nuestra especie, sobra, decisión que barrunto se empezó a tomar cuando cayó el primer ladrillo del Telón de Acero definiendo el nuevo orden mundial en el que quizás nosotros, pero seguro que nuestros hijos, van a tener la desdicha de vivir, salvo que empecemos a ponernos las pilas. Porque esto no es nuevo, pero por primera vez en la historia, se puede hacer.

            Ya sé, usted en este momento piensa que soy un tremendista, un conspiranoico y unas cuantas etiquetas más… Quizás tenga razón, pero permítanme que comparta unos pensamientos estúpidos que me corroen (sin duda la oxidación de los años, que uno va estando cascadillo) por si le place pensar sobre ellos, reflexiones que se van a extender en unos cuantos artículos, en los que espero sinceramente errar.

En la época de la guerra fría se desarrollaron toda una serie de experimentos psicológicos; su finalidad no era otra que intentar controlar las actuaciones humanas, no del individuo, que uno a uno es impredecible, sino de grupos sociales. Incluso los experimentos llevados a cabo con animales, no tenía como finalidad conocer su inteligencia, emoción o reacciones, sino que eran el principio de ensayos sobre la reacción que tendría un animal racional a estímulos parecidos. No soy pitonisa, pero creo que tienen cara de incredulidad. ¿Se animan a buscar? Les pongo unos ejemplos (sólo algunos de los más famosos) para que se entretengan buscando el que quieran; les garantizo que merece la pena:

El experimento del pequeño Albert, los experimentos de conformidad de Asch, el efecto espectador, el experimento de la obediencia de Milgram, indefensión aprendida de Seligman, estudiantes de ojos azules contra los de ojos marrones de Elliot, el experimento de la prisión de Stanford de Zimbardo, o perdido en el centro comercial de Loftus.

Y al igual que en la fabricación de cualquier producto, una vez realizado el diseño, superada la fase de prueba, hay que ponerlo en práctica. Y no, no existen límites a la ingeniería social que están llevando a cabo. Y no se engañen, no se dejen seducir. Los partidos que se dicen de izquierda están en la pomada, no han sabido, ni han querido, ni han dejado, readaptar su ideología a la situación actual, con lo cual tienen que readaptarse al rumbo que nos han marcado, y quieren ser parte de determinadas oligarquías y disfrutar de su chalet con casa de invitados y piscina de la repera.

La izquierda política, la que ahora nos gobierna (directa o indirectamente) vende la moto, habla, y demasiados ilusos creen que buscan una política social, solidaria o generosa, y no ven que no es una cuestión de debate entre empresarios y trabajadores, entre un sistema democrático de economía de mercado en la que discutimos sobre si tiene que haber más o menos actuaciones de protección social, ¡qué no! Que ya no es el debate al que estábamos acostumbrados, es una confrontación entre los que quieren tener el poder y los que deben de soportarlo, o más claro, entre los que quieren llevarlos de la mano a la Edad Media que se vivió en una gran parte de Europa, con sus señores feudales y sus vasallos, y los que creemos que los principios de libertad individual, democracia, igualdad, y legalidad son más necesarios que nunca, entre una izquierda política que pretende un control estatal y estalinista de lo que hacemos, pensamos y decimos y los que creemos en la limitación del poder de la administración pública.

Lo lamento, no creo en las casualidades, ni creo en una evolución inevitable del destino de Europa; creo en una actitud programada y consciente de un grupúsculo que necesita destruir la propia idea de occidente, con sus siglos de evolución, su pensamiento que refuerza la libertad de los individuos y el principio de igualdad, por un mundo bastante más sombrío. Determinadas oligarquías ya se han separado de los principios de liberalismo político, bueno en realidad, se han separado de cualquier concepto, de cualquier idea, de cualquier valor, que no sea su propio interés aunque sea a costa de llevarnos a un mundo orweliano.

Verán ustedes, el mundo que viene es apasionante y aterrador, según cómo actuemos nosotros ahora. En breve veremos androides realizar tareas domésticas o laborales. Los drones van a suponer una revolución en todos los campos (vigilancia, transporte, sanidad, defensa). La revolución tecnológica asegura el control del individuo en todo momento, sus idas, quien es, que usa… Más de la mitad de los empleos serán superfluos porque podrán ser realizados por máquinas lo que implicará que el esfuerzo de imaginación y pensamiento para mantener y mejorar nuestro sistema de vida actual, tendrá que ser intenso.  Llegará un día en que cuando vaya a coger el metro le digan esas pantallitas tan simpáticas, “Sr. Perez, llega 10 minutos tarde a su trabajo; no se preocupe que ya hemos avisado indicando la causa”. Sí, todos nosotros seremos controlados en todo momento. No, no les hablo de una historia de ficción, les cuento la tecnología que ya está aquí, en el control mediante movimientos de tarjetas (incluyendo la de transportes), en las gafas que empieza a usar la policía china que muestra quien es el ciudadano que pasea por la calle, en contadores de luz que indican cuando está usted en su casa, y podría seguir. Pero para culminar esto, es necesario crear a un sistema tecnofeudal que suprima la igualdad de los hombres, la libertad individual, la estructura familiar, restringir los derechos individuales sobre todo de opinión y si es posible de pensamiento, e incluso el propio concepto de democracia Y para conseguirlo hay que eliminar las concepciones filosóficas griegas, el sometimiento a la ley romano, el cristianismo, el renacimiento, la ilustración, los principios liberales, el conocimiento real del pasado, incluso determinados principios socialistas que ya forman parte de nuestra civilización occidental. Tienen que suprimir todo aquello que permita a un individuo  asumir su propia responsabilidad y tomar las decisiones que considere necesarias para su futuro y el de sus hijos, sustituyéndolo por sistemas neo-feudales en las que determinadas oligarquías decidan quién es usted, lo que tiene que pensar, hacer o sentir, y pobre de usted si se aleja o simplemente cuestiona el buenismo, lo que le dicen que es políticamente correcto o su actitud ante su entorno, porque por el mero hecho de pensar distinto será un asocial, un fascista, un radical o simplemente un raro al que hay que mirar de reojo. Y hacerlo sin que se note mucho, que ya es un nivelazo; así que irán haciendo pruebas, Yugoslavia, Venezuela, Bélgica, España…, y cuando quiera darse cuenta ya estará en su planeta 2.0, y a disfrutarlo…

No les aburro más por hoy… Si les place miren los experimentos, piensen en los estímulos que reciben y ya puestos… ¿han oído en las televisiones que llevan tres noches de violencia en Nantes? ¿No? Ya, y eso…. La semana que viene seguiré aburriéndoles un poco.

viernes, 8 de junio de 2018

DUDAS, SOLO DUDAS


Un buen amigo, al que, aunque hace años que no veo, las nuevas tecnologías permiten que mantengamos cierto contacto, me recomendó, las pasadas navidades, un libro; y créanme si les digo que es persona de juicio despejado y elecciones atinadas, así que una recomendación tan vehemente como la que me transmitió, no es cuestión de tomársela a la ligera.  Entre hago esto, leo aquello, surge lo otro, y los trasgos de la vida siempre enredando, no pude comenzar su lectura hasta hace unos días. Permítanme un pequeño juego… Yo comparto un párrafo y ustedes tratan de adivinar el contexto que detalla. ¿Les peta? Bueno, pues vamos al tajo; el párrafo que les he seleccionado viene a decir: “En esencia se entró en un círculo en el que exigían cada vez más competencias al gobierno, de modo que si este se negaba a otorgárselas, se fomentaba un discurso victimista y de desafección al Estado, al que se acusaba de déspota y centralista. En caso de concederse las competencias exigidas, se encontraban en una posición más fuerte para continuar demandando más y más poder, mientras el Estado se iba adelgazando y debilitando progresivamente en una confrontación que sólo podía tener su último capítulo cuando ya no quedara nada más que transferir, o sea, cuando se obtuviera la independencia absoluta”

            Sé que la lectura de ensayos de historia, aunque sea reciente, es harto farragosa para cierta clase política que, asentada en el Parlamento, prefieren leer periódicos deportivos o utilizar mantras del pensamiento único para utilizarlos como armas arrojadizas, no importa que sean ciertas o no; les voy a contar una pequeña anécdota… Un joven, viendo la bandera constitucional que llevaba me dijo, en tono correcto que conste en acta, que él prefería la republicana. Le pregunté ¿cuál? La cara de perplejidad me dijo todo; resolví la situación indicándole que la bandera actual, la nuestra, también fue republicana. Dado que iba a entrar en un cortocircuito, le recomendé que buscara en Google la imagen de la bandera de la I República Española; demasiada manipulación y falta de información en una sociedad en la que los medios de comunicación televisivos se han convertido en una fábrica de relatos y no en medios informativos, y los libros de más éxito son las novelas de la famosa de turno o la novela, adquirida compulsivamente por mujeres, en la que se narra cómo humillar a una mujer.

            Hace ya unos días viví un acontecimiento que me recordó al patético papel realizado por el Deseado mientras los invasores franceses machacaban a los españoles. Es la imagen que tuve y así se lo digo. Un Presidente de un Gobierno que ha sido incapaz de abortar un golpe de Estado perpetrado por independentistas, que pudiendo hacer, prefiere hacer como que hace pero no hacer nada para que todo siga igual, rodeado de un cenagal de corruptelas entre sus allegados y compañeros de partido, que horas antes alababa la visión de estado de un partido independentista vasco y de un partido socialista, que le plantean una moción de censura (¡Pero qué ojo tienes!) y hace lo que mejor ha sabido hacer en sus años de gobierno, es decir nada. Me recuerda lo que me contaban de un cómico de las postguerra española. Salía a un escenario con una bicicleta rota y aguantaba inmóvil hasta que el público empezaba a silbar. Muy serio se levantaba y decía “Les voy a ser franco, ni me marcho ni la arreglo”. Pues usted igual; lo suyo habría sido dimitir y dejar que los españoles decidieran quien quiere que les gobierne; también habría entendido que usted se fajara rebatiendo los argumentos de sus oponentes y perdiera después de dar la cara, peleando por lo que usted cree (lo sé, soy poco práctico, pero siempre me han emocionado las resistencias numantinas). Pues no, ni una cosa, ni otra. Usted se refugió en un restaurante huyendo en su actitud habitual, es decir, no hacer nada. Incluso llegué a pensar que usted estaba a la espera de recibir órdenes de no tengo muy claro quién. ¿Usted en qué cree? ¿Cuál es su ideología? ¿Le importa España y los españoles o sólo era una coletilla para ganar votos? ¿A quién ha obedecido? Lo lamento Señor expresidente, pero además, consumada su espantada, en vez de disculparse por dejar el gobierno de España en manos de una sopa de letras, se ratifica en una posición que no puedo menos de ver como soberbia y prepotente y critica a Ciudadanos, un partido que votó “no” a esa moción de censura, partido con el que discrepo en muchas cosas, pero parece el mundo al revés que sus críticas vayan contra el partido que vota “no”, y ninguna contra esos dos partidos que tienen, según sus palabras, una visión de Estado acreditada, es decir el PSOE y el PNV. No, la culpa es suya y de su partido, y ustedes son los responsables por omisión, por no hacer nada ni intentarlo para evitarlo. El resto, milongas para ingenuos y patadón al balón a sacarlo del área y ya veremos qué pasa.

            Y vista su actuación, miro hacia atrás y pienso. ¿De verdad su inacción con el golpe de Estado es sólo inutilidad o hay un trasfondo que desconocemos los ciudadanos de a pie? Todas sus medidas de destrozo a la clase media, su huida de cualquier ideología de centro derecha, sus política fiscal estrangulando la economía mientras repartía dinero a espuertas a gobiernos autonómicos en clara rebelión, ¿de verdad era lo que usted consideraba bueno para España, era un plan prediseñado o es que valoraba más mantenerse en el poder que resolver la situación que tenía entre manos? Cuando su Gobierno miraba para otro lado y un pequeño partido como es VOX tuvo que interponer acciones judiciales en defensa de la unidad de la Nación española, con unos recursos de los que carece, a fuerza de tesón, coraje y el apoyo de los españoles, ¿de verdad era usted incapaz de ver lo que se nos venía encima o es que le daba igual? Después del primer referéndum ilegal, ese que usted dijo que no se iba a hacer y se hizo, ¿de verdad no pudo hacer nada para evitar el segundo? ¿No pudo aplicar un artículo 155 duro en ese momento? Cuando un presidente autonómico golpista huye por la frontera, ¿de verdad usted no se lo esperaba o le daba igual? Cuando afirmaba que la economía iba bien, ¿quería decir sólo eso o que acaso sólo le importaba eso? Cuando usted se niega a dimitir y deja paso a un gobierno apoyado por una multiplicidad de partidos sin ninguna lealtad a la Constitución, ¿de verdad quiere que me crea que lo hizo para no parecer culpable? Si fuera así, le habría visto como un león defendiendo su gestión y su inocencia en las Cortes, no recluido en un Restaurante 8 horas, o ¿acaso quiera que crea que así se defendía? Discúlpeme que no lo entienda, porque según yo lo veo, para un Presidente del Gobierno el interés de la Nación debe estar por encima de su prurito personal, ¿o no?

No puedo afirmar ni concluir nada, porque ni usted ni su partido han hablado claro, y las dudas me asaltan. Y más allá de atacar a cualquiera que pueda desbancarles, siguen sin explicar que ha pasado y, mucho me temo, no lo harán; quizás ustedes consideren y crean que lo que cuentan es lo que ha ocurrido, pero permítame que yo no me lo crea. No me gustaría que tuvieran que ser mis descendientes lejanos los que se tuvieran que enterar de las verdaderas causas por las que usted y, no olvidarlo, el anterior Presidente del Gobierno, es decir, el tándem Zapatero-Rajoy han puesto a la más antigua nación de Europa, España, en una situación crítica. Si honestamente usted cree que ha hecho lo mejor, bueno, entonces creo que puede respirar aliviado, porque me barrunto que la nación española es más fuerte de lo que algunos pueden creer, pese a los malos gobiernos que en nuestra historia hemos padecido, porque los españoles (de derechas, centro o izquierdas) mayoritariamente creen en Ella, y también puede dormir tranquilo porque la ideología de centro derecha que usted y su partido han olvidado y castigado, también  está muy viva y vuelve a surgir en otras siglas.

            Por cierto, uno empieza a aporrear teclas y se olvida del juego que les propuse al principio. He de confesar que he hecho una pequeña trampa, eliminando unas pocas palabras, que se las pongo en negrilla; el texto original dice así: “En esencia se entró en un círculo en el que las repúblicas exigían cada vez más competencias al gobierno federal, de modo que si este se negaba a otorgárselas, se fomentaba un discurso victimista y de desafección al Estado yugoslavo, al que se acusaba de déspota y centralista. En caso de concederse las competencias exigidas, las repúblicas se encontraban en una posición más fuerte para continuar demandando más y más poder, mientras el Estado se iba adelgazando y debilitando progresivamente en una confrontación que sólo podía tener su último capítulo cuando ya no quedara nada más que transferir, o sea, cuando se obtuviera la independencia absoluta”. El libro, del que he extraído el párrafo, es un magnífico ensayo titulado “Y llegó la barbarie. Nacionalismo y juegos de poder en la destrucción de Yugoslavia” de José Ángel Ruiz Jiménez, y no tengo más remedio que recomendárselo. Como verán por el título trata de la disolución de la antigua Yugoslavia, y si bien tengo que reconocer que el punto de inicio histórico es muy diferente del de España, no estoy seguro que el objetivo de muchos no sea que el final sea el mismo, con los ríos de sangre necesarios para que los traidores y gentuza de todo pelaje consigan sus objetivos. Si pueden, léanlo y saquen sus propias conclusiones. Espero que al menos les haga reflexionar tanto como a mí.

domingo, 7 de enero de 2018

Y AQUI ESTAMOS

Ya pasaron las Navidades…. Les confieso que no tenía ánimos para escribir. Quise desearles unas felices fiestas, pero algo no funcionaba; no era una cuestión personal, porque por suerte o por desgracia, estas navidades no tenían sombras al acecho…. No, lo cierto es que he disfrutado como un niño esta Fiestas. ¡Ah! ¿Usted no? Lo siento… La Navidad se vive, se siento, se cree en ella. Está escondida en el corazón y renace cada año. Entiendo que si es de los que se aprovecha de ella, para vender más, o para embotase en burbujas, o simplemente para sentirse desdichado porque no es lo que desea, la Navidad no existe…¡Ay mis perdidos ateos! Os compadezco….  En fin, que os tengo que recomendar una obra, quizás el mejor cuento de Navidad, con permiso del maestro Charles Dickens. Y como no, es un cuento de un ateo Porque la magia, la fuerza, está ahí. ¿O no?.... Bueno, quizás da igual. Les presento una estrofa de Barioná, el hijo del Trueno, de Sartre… “Compañeros míos, soldados de Cristo, tenéis aspecto feroz y decidido y sé que combatiereis bien. Pero quiero de vosotros algo más que esta resolución sombría. Quiero que muráis en la alegría. Cristo ha nacido, mis hombres, y vais a realizar vuestro destino. Vais a morir como guerreros, como soñabais en vuestra juventud y vais a morir por Dios. Sería indecente hacerlo con esos semblantes crispados.”.

            Empezamos año…. Y terminamos un año en el que nuestra Patria ha sufrido un ataque demoledor. Y pensareis que seguimos más o menos igual, que más o menos todo sigue igual. Quizás pensáis que el golpe de Estado secesionista se ha desmantelado, Quizás los ingenuos piensen que el Gobierno ha hecho algo.

            Lamento aguarles sus sueños. El Gobierno es absolutamente inútil. No gobierna para ustedes, gobierna en contra de ustedes…. No tendrá reparos en sangrarle, en aplastarle a impuestos, en perseguirle, en ejecutarle… Eso sí, en defender a la Nación común, olvídense. Eso no va con ellos…. Simplemente pasan…. Y pasan porque no creen en nada. Estamos gobernados por una máquina de poder, sin ideología, sin valores. Son de izquierdas y de derechas, del centro, de derechas, de izquierdas, de abajo y de arriba. Sólo es una máquina de poder, sin valores, sin ideología. Sirve igual oponerse a la ideología LGTB, o recurrirla, importa un pito defender el derecho de los padres a elegir si sus hijos son adoctrinados en ideología separatista o no. Consideran que tienen principios y, si no sirven, tienen otros para cambiarlos. Son terribles, y ustedes los votan…. Y da igual lo que hagan… Ustedes siguen con ellos. Que no hacen nada. Pues vale. Que dicen que van a hacer, pues también. Gobiernan para borregos, y cada vez hay quien bala y sigue en el rebaño.


            Pues empezamos año. Si usted quiere balar, hágalo… es su derecho. Hay quien estamos ahí, los que seguiremos ahí, los que pensamos como Barioná. Y sólo hay dos Barioná, ambos con valores, ambos con creencias…. Aquí ya no valen los perfiles a medias. O sí de derecha, o sí de izquierdas. O usted es de Vox, o usted es de C´s. O blanco o negro. Lo siento, el resto es de un blandengue que no resiste ni medio análisis, Por favor, mírese al espejo y asuma sus decisiones.

jueves, 12 de octubre de 2017

NO LO ENTENDEIS, ¿VERDAD?

Hoy es 12 de octubre. No, no se agobien, no voy a escribir sobre los hispanos. ¿Para qué? ¿Qué son unos cuantos siglos? ¿Qué es una nación que se extendió por todos los continentes fundando universidades, extendiendo el derecho de gentes? ¿Para qué voy a comparar mestizaje y protección de derechos humanos con el exterminio llevado a cabo por otras naciones europeas? A fin de cuentas, hay quien lo escribe mejor y no por eso se les va a escuchar.

            No, hoy no. Hoy es 12 de octubre, y llevamos semanas con el desafío de unos golpistas, de una gentuza de la que tanto pulula por esta tierra hispana. Así que esta entrada sólo es eso, una entrada…. Una entrada ácida porque llevo semanas bombardeando con lo que considero que es el mayor ataque a nuestra convivencia, a nuestras libertades, a nuestra democracia, a nuestra esencia desde hace siglos. Así que vaya una premisa por delante. Yo no admito blanditos, no admito perfiles bajos, no admito equidistantes. ¡No! Se acabó. Así que al que no esté en esta línea, por favor, elimíneme, bloquéeme, deme de baja o bórreme; con todo el cariño les digo, me importa un higo. Aquí ya sólo hay dos bandos, los que están con la Nación, con la Constitución y con la Democracia y los que están en contra. Miserables ni uno, por favor. A mí no me valen opacos, ni cobardes ni camuflados. -

            Verán… Esto no es una cuestión de ideología, de derechas ni de izquierdas. No, que esto no va por ahí. Esto es otra historia, así que no les mareen. Esto es simplemente si sobrevivimos como Nación, o desaparecemos. Y no se engañen, que ya está bien de gilipolleces (con perdón), aquí está en juego una partida que sólo hay dos resultados, o mantenemos la nación o terminamos en conflicto civil. Así de claro y así de simple. Póngase de perfil y asuma el conflicto. ¿No lo ve?, ¿en serio? ¿Tanto le han intoxicado? Mire, la Nación es anterior a la Constitución. La Nación se otorga un marco de convivencia (la Constitución). Este marco es norma de convivencia. Rompa la Nación y la norma de convivencia está rota. Ya sólo queda el caos, y el caos lleva al conflicto civil. Así de claro y así de simple. Así que a los indiferentes, les digo… Vuestra indiferencia lleva al conflicto civil. Si pasáis, asumidlo como cómplices, como partícipes, como inductores. Pero no admito vuestro silencio cobarde. Espabilad, porque esto es una democracia, y eso implica asumir responsabilidades. Tú, tu voto, tu implicación, es parte de la solución o del conflicto. Aquí no hay sables, ni pronunciamientos ni leches. Tú eres la soberanía nacional, y lo que tú no hagas nadie lo va a hacer. Así que asume, o eres un pelele o eres un ciudadano.

.           Verán que esta entrada no ha empezado como otras. Seguramente será peor. Sinceramente, me da igual. Pensé empezar con el bando de los alcaldes ante la invasión francesa. Sí, la Patria está en peligro. Nos jugamos todo, hoy y en lo que se cuece. En oligarquías políticas, léase los dos partidos mayoritarios, analizando como nos traicionan para seguir en su poltrona. Al igual que Godoy (umm, ¿les suena…?, cambien alguna letra) pactando con los golpistas; O los podemitas soñando con destruir el sistema para reconstruir su república bolivariana. O un socialista que ya no cree en la igualdad de los ciudadanos haciendo encajes de bolillo para ser una nación de naciones, o un municipio de municipios, o una federación de tribus, o yo que sé…. ¿Pero ustedes aún escuchan a estos membrillos? Olvídense de ellos; les están vendiendo por una poltrona, son así de miserables.

No, no le voy a traer nada. Incluso cuando un gran amigo me recordó que leímos en Derecho Político a Maquiavelo, bueno, algunos, otros debían estar en el bar leyendo algún periódico deportivo y fumándose un puro, incluso cuando recordé que decía “Hay tres clases de intelectos: el primero discierne por sí, el segundo entiende lo que los otros disciernen y el tercero no entiende ni discierne lo que los otros disciernen. El primero es excelente, el segundo bueno y el tercero inútil.” O aquel párrafo de “Debe estimarse muy poco vivir en una ciudad donde las leyes pueden menos que los hombres.”, no, no se lo recomiendo. ¿Para qué?. A ciudadanos libres, no mediatizados les diría que sólo Ciudadanos y Vox han mantenido la dignidad. Qué sólo esos dos partidos tienen la decencia para ser un futuro viable en España. Pero, a los súbditos, a los que se dejan manipular por las cadenas de las oligarquías, a los que se dejan influenciar por tópicos no soportados, a todos esos compatriotas que se van a ver escaparates mientras otros salimos a las calles reclamando nuestra dignidad, a los que silban en la vía mientras los políticos al uso abandonan a compatriotas, los que sólo quieren un pacto para calmar su conciencia vacía, aunque eso implique romper la libertad, la convivencia y la democracia, a esos os digo que la historia os maldiga, que vuestros hijos se avergüencen de vosotros, que os repudien…. Seguid manteniendo a estos con vuestros votos, y asumid sus consecuencias. Asumid que esto es democracia, que sois corresponsables de vuestro voto. Sí o sí. Esa es la grandeza de la libertad, es la responsabilidad. Si no quieres asumirla, no me hables, no me digas, no me cuentes… Eres un esclavo no un ciudadano.

¿Saben? Diez años o quince clamando en el desierto, defendiendo la libertad, la democracia, la igualdad, el cobijo que la Nación española nos da para ser libres, para ser (que lo somos) una gran Nación, un gran pueblo, una España democrática que tiene un gran futuro, y ahora verlo en peligro por oligarquías parasitarias y sujetos que quieren llevarnos a la prehistoria bolchevique, yo les pregunto, una vez más

¿QUÉ VA A HACER USTED? Es libre, es soberano, mójese. Blanditos absténgase, que soy de EGB y que me chupé los 80. ¿Vale?


sábado, 16 de septiembre de 2017

DE TRAIDORES Y TARUGOS

Me comprometí a no volver a escribir de política y limitarme a hablarles sólo de historia; no sé la verdad, si esta entrada rompe la promesa. Lo he dudado, ¡qué quieren que les diga!, pero estamos viviendo un momento histórico, que atufa al año 1934, la muerte por traición, con alevosía, de la Constitución de 1978. Sé que una Constitución que nos permitió una transición de sistemas políticos, de un régimen dictatorial a uno democrático sin más sangre que la que vertieron muy pocos del antiguo régimen y a raudales los asesinos de ETA, a esos que jalean los secesionistas y traidores catalanes que ya demuestran que la sangre de los españoles (de todos, catalanes, vascos, andaluces, castellanos), les importa una higa con tal de llevar a término la construcción de una especie de república bananera en la que la sangre antigua será nimia en comparación con la que sueñan que se verterá. Y esto jaleado por unos tarugos, antifranquistas, de esos del chupete, los que no habían nacido cuando murió Franco, hijos de jerarcas del franquismo, atizan, con la estupidez e ignorancia de la que hacen gala, a una Constitución que intentaba mirar al futuro en vez de recrearse en el pasado. Releyendo a Stanley G. Payne, en su ensayo “España. Una historia única”, quiero traerles un párrafo; dice así “El ´pacto del olvido´ no es más que un lema propagandístico. No existió tal cosa. La transición se caracterizó justamente por lo contrario, puesto que se basó en una profunda conciencia de los fracasos del pasado y en la decisión de evitarlos”.

            El otro día se consumó un golpe de estado, a cámara lenta es cierto, pero golpe de estado a fin de cuentas. Aquellos membrillos que piensan que las urnas están por encima de la ley, les traigo un axioma que se enseñaba en la primera clase de derecho político, al menos en mi facultad y en mi plan de estudios. Decía que no todos los estados de derecho son democráticos, pero no hay un solo estado democrático que no sea de derecho” El argumento es obvio; la ley es la norma de convivencia; romper la ley es romper la convivencia. Por si hay algún ingenuo que aún piensa que el voto supera a la ley, les planteo una pregunta. Si en su comunidad de propietarios, los vecinos votan que usted tiene que abandonar su casa, ¿usted la abandonaría? No, ¿verdad?, porque frente al voto de los vecinos que están hasta las narices de usted, sabe que hay un conjunto de normas que le protegen. O ¿es que usted es tan caradura que quiere ampararse en la ley para lo que le beneficia y saltársela cuando le vaga?.

            No voy a hablarles de lo que ha ocurrido. No, ¿para qué?; ya escribí sobre eso hace años, no hacía falta ser Einstein para ver lo que iba a ocurrir, aunque les confieso que el síndrome de Casandra pesa…. Duele, porque la combinación de una sociedad adormecida, unos políticos patéticos y unos traidores en sedición presentan un panorama del que es imposible salir de rositas.

            ¿Vieron a ustedes a una diputada del PP en Cataluña riéndose y tomando un cafelito con el golpista? En serio, ¿ustedes se imaginan a Fraga tomándose un café y riéndose con Tejero? Yo, desde luego, no.
            ¿Ustedes se imaginan a Felipe González diciendo que hay que llegar a un acuerdo con Tejero?. Yo, desde luego, no.

            ¿Ustedes se imaginan a Adolfo Suarez diciendo a Tejero, pistola en mano en el Congreso, que si es bueno y sale, pelillos a la mar y negociamos? Yo, desde luego, no.

            ¿Ustedes se imaginan a Carrillo diciendo que entiende el golpe? Yo desde luego no.

            Bien, eso fue hace años. Y, ¿Qué tenemos ahora? Pues llore conmigo, porque no hay nada… Un gobierno que ha dejado que se de un golpe de estado; así, tal cual… ¿O es que acaso los golpistas no lo avisaban? Imaginen un general golpista, imaginen que dice que va a dar un golpe de estado, y nadie le destituye…. Luego mueve los tanques, y nadie le cesa, luego pone en alerta a las tropas, y nadie le detiene. Y cuando da el golpe, todos se extrañan… Oiga, ¿me están tomando el pelo?

            Pero agárrense los machos…. Si malo esto, lo que pretende ser alternativa al gobierno roza el subrealismo. Un señor que ahora dice que somos una nación de naciones… Y todos abren la boca y se sorprenden. Pero, oiga, ¿me quiere definir a esos nacionales? Es sencillo, verán… una nación diferente se define por unos nacionales diferentes. ¿Qué es un catalán? ¿El nieto de una andaluza? ¿El nacido en Teruel?, ¿el charnego que grita e insulta en el congreso? Sea serio, si es una nación defina a los nacionales. O eso o declaramos la nación turdetana, vaccea, o celta… yo que sé… ¡Un momento!, que es cuestión de sentimiento… Esto en la España blandita, en la que un estibador del puerto de Barcelona llora en un concurso televisivo porque le recriminan que el plato que ha preparado tiene mucho ajo, y todo el país llora con él, eso mola, lo sé…. Pues mire, si es cuestión de sentimiento, haga un censo de sentimientos por toda España… Es más, creo que el otro día un adolescente español se sentía que era ducha de vestuario femenino, y mire, cuando entró en el de las animadoras de un equipo de baloncesto norteamericano, le detuvieron… Es que estos herejes no entienden de sentimientos… Oiga, ¿quiere dejar de tomarme el pelo?

            Y así podemos pasar al que nos quiere traer coleta en mano el paraíso bolivariano, y para eso tiene que destruir lo que se tercie, o al que va de guay pero no apliquemos la Constitución, es decir, el 155, que suena duro. ¿Estamos locos por un rato o pa siempre?

            Pero claro, esta sociedad infantil, blandengue, que pasa de todo, ¿Qué políticos quieren? Señores, entérense, están rompiendo la Patria, se están cargando la Constitución, están destrozando nuestro marco de convivencia… Manifiéstese, saque nuestra bandera, exija seriedad. ¿A qué espera? Mejor no me lo diga….


martes, 18 de abril de 2017

EL FANTASMA DEL TRASTERO

Ya lo comenté en un anterior blog. Abandonado el camino de la política, esquivada la senda de pretender compartir inquietudes del presente, sólo queda mirar al pasado para quizás entender que hay hoy, y que habrá mañana. Debo confesarles que ya sólo me interesa un mañana pequeño, limitado, aquel que pueda garantizar a los que vengan tras mí seguir en la senda que me señalaron mis ancestros.

En estas estoy, no les engaño, cuando han llegado a mis manos, en este mes de marzo, dos libros, dos libros atípicos, dos incunables raros, dos joyas del libre pensamiento, dos en un mes. Rara avis, lo sé, pero dos joyas en papel que honestamente creo que deberían ser de obligada lectura por nuestros bachilleres, y lo que les digo, no es baladí. A nuestros hijos, a nuestros descendientes, les señalan libros “profundos”, libros de lo políticamente correcto, de la verdad oficial, del pensamiento único, libros que están acordes con lo que se considera que deben de pensar, sentir y ver. En nuestro mundo la discrepancia se persigue, el diferente es raro, es un mundo feliz en el que nos llevan a ese mundo en el que dormitamos ahítos de soma, de mensajes único.

Sé que nunca figuraran en los planes de estudio, quizás porque los que lo diseñan no leen más que periódicos deportivos o resúmenes de prensa, o quizás porque no les interesa nada. Este es el mundo en el que viven, disfrútenlo, pero de forma doble, una por el mundo en el que están viviendo y otra por el mundo que dejarán a sus hijos. Y si llega un momento de incertidumbre, recuerden, la palabra mágica es soma, es decir, más propaganda, más panfletos, más intoxicación…

De una de esas obras escribiré más adelante; de la otra versa esta entrada. ¿Cómo terminó en mis manos? Bueno, les hago un pequeño resumen. En una asociación cultural, de la que tengo el gusto de pertenecer (Club Encuentros con la Historia), se hizo una exposición sobre la leyenda negra. No les digo nada nuevo si les confieso que me gusta la historia, que pretendo conocer un poco más de ella, que considero que la historia es a los pueblos lo que la vida pasado a las personas, es decir, una mochila de vivencias, actitudes, sombras y luces, que configura nuestro presente y esboza nuestro futuro. De igual manera que una persona que ignora o se engaña a sí misma sobre su pasado, va en el camino de repetir una y otra vez errores pasados, el pueblo que olvida o se deja engatusar sobre lo que ocurrió va camino a un desastre colectivo.

Dando vueltas en la cabeza a la exposición y debate, tropecé con un libro en una librería, titulado Imperiofobia y Leyenda Negra, de María Elvira Roca Barea, y les traigo un párrafo que dice “Los muros invisibles dentro de los que viven las autojustificaciones del protestantismo, la superioridad indiscutible de las razas nórdicas y el ego social de Francia están construidos con los ladrillos de la leyenda negra. Cada generación, según su necesidad, va a añadir un capítulo nuevo para convencerse de que ellos están en el lado bueno, porque dejaron a los malos en la otra orilla”. Y no, no es sólo un libro de historia, es un magnífico ensayo que arranca en el odio a los Imperios, y hace un análisis de los orígenes de la leyenda negra, de la campaña de manipulación y mentira realizada desde los humanistas italianos, pasando por los protestantes ingleses, holandeses y alemanes, continúa en las falsedades extendidas por la Ilustración y finaliza en nuestros días. Y por si fuera poco, ameno y claro. Incluso si no le gustan los libros de historia, este le va a apasionar, porque no es un libro de historia, o mejor dicho, es más que un libro de historia.

No les voy a hacer una sinopsis de la obra, sino unas reflexiones sobre la misma, que ignoro si son las pretendidas por la autora, porque creo que en el momento en que un libro está en la mesa de un lector, toma vida propia en su cabeza, y las reflexiones, sentimientos y pensamientos que genera ya no están bajo el control de su creador. Lo cierto es que nunca asumí como propia la leyenda negra; a poco que se rebusque, la falsedad de los hechos, era, para mí, bastante obvia. No con el nivel de conocimientos de la autora, pero sí los suficientes para que despertara sentimientos de desprecio respecto a los extranjeros que tan alegremente la comentaban. No me malinterpreten, tampoco pensé en una historia de cuento de hadas, asumía una historia dura, con luces y sombras, pero en el que el bagaje de los hechos era enormemente positivo, más si se compara con las políticas racistas, genocidas y ladronas de las expansiones inglesas, belgas, francesas, holandesas y, en la medida que han podido, alemanas. Ese desprecio se tornaba indignación cuando el propagador era un español de este o del otro lado del charco, retroprogres estúpidos, de diversa condición, ideología y plumaje, que, sin saber de lo que hablan, repiten, cual papagayos, un soniquete que han oído y no han cuestionado, y son voceros, conscientes o no, de una mentira. El verdadero problema de la leyenda negra no es lo que se diga en el extranjero, es la asunción que hemos hecho los hispanos de ambos lados del charco de la misma; nos hemos tragado una mentira, una cómoda mentira, que evita pensar en cuál es nuestra responsabilidad en el presente.

            Pero lo que nunca había llegado a considerar que todo era una campaña orquestada, conscientemente divulgada y mantenida, una descalificación permanente, un auténtico experimento social. ¿Sólo para erosionar el Imperio Español?; creo que la autora se ha quedado corta, porque ese engaño sigue permitiendo a las respectivas oligarquías, las mismas que se rebelaron contra el Imperio español, en sus versiones contemporáneas, mantener un engaño sobre sus propias poblaciones y que van a determinar el futuro de todos. Sí, también es un libro sobre el futuro de la sociedad occidental.

            Sólo discrepo en una reflexión del libro; considera que nada hay en los españoles de ahora de los españoles de antes. Creo que se equivoca; si una leyenda negra se mantiene con tal fuerza es porque el riesgo se percibe aún. Sólo manteniéndola se genera una indefensión social aprendida que se manifiesta en una vergüenza colectiva a manifestarse como español, pero la vergüenza es a manifestarse, no a serlo. Es un complejo a lo que te pueden decir, no a lo que se es, sensación que reduce la confianza y que quizás termine cumpliendo esa conclusión. Pero por ahora, sí, creo que queda mucho, aunque cada vez más letárgico….

            Compren el libro, sobre todo, intenten que sus hijos lo lean. Ya es hora de empezar a erguir la cabeza, a asumir y enorgullecerse del pasado, de limpiar el trastero de tanto fantasma. Espero que lo disfruten tanto como yo.