domingo, 1 de noviembre de 2015

SAMHEIN

Se fue el Samhein… Una fiesta celta cargada de espiritualidad muy alejada del invento mercantilista de los descendientes de los herejes de la pérfida Albión. En esta celebración, que coincide con el 1 de noviembre cristiano, los antiguos celtas creían que durante la noche de la víspera del Samhein, el mundo de los dioses se hacía visible a los mortales, y de ahí surgían grandes portentos y desgracias. En esa conexión entre mundos diferentes, se abrían puertas a otros mundos; una noche cargada de magia y esoterismo, por lo que se solían colocar presentes en las ventanas para que los seres del otro mundo pasaran sin hacer daño a los habitantes de los cairns (o castros). Así que a nadie puede extrañarle que cuando el cristianismo se expandió por terrenos celtas, asimilara celebraciones que no le eran del todo ajenas.-

            Tengo que confesarles que no es una fiesta que me moleste especialmente; Cualquier situación en la que los críos puedan disfrutar consigue sacarme una sonrisa, y pienso que al menos sean felices que bastante complicado es el mundo que les  estamos preparando. Sin embargo cuando veo a maromos haciendo el cimbel, vagando por las calles como una horda medio risible, medio etílica, no puede menos que recordar un párrafo de las Epístolas Morales a Lucilio del cordobés Séneca que decía “”Examina a esos que deploran lo que desearon y tratan de huir de cosas sin las cuales no podrían vivir, y verás cómo persisten voluntariamente en aquellas cosas por las cuales se creen oprimidos y que, teníéndolas que soportar, se creen desgraciados”.

            Hace unos días nos reunimos un grupo de amigos que hemos creado una asociación cultural pàra tener una tertulia que versaba sobre el fin de la civilización romana. El ponente intentaba demostrar que, frente a la fecha tradicional que data la entrada en la Edad media en el año 476 con la caída del último emperador romano, el verdadero fin de la Civilización romana, y la entrada en la oscura Edad Media tendría que datarse en el año 711 con el cierre por el Islam del verdadero corazón de la civilización romana que era el Mediterráneo.-

            No voy a replicar el contenido de la tertulia, ni las distintas posiciones de los asistentes, pero sí hubo un acuerdo bastante generalizado en que fuera en el siglo V o en el siglo VIII, una de las causas de la caída de la civilización romana, del paso de ciudadano libre a siervo, fue la pasividad civil que nunca estuvo dispuesta a enfrentarse a una realidad que iba a cambiar su vida, que iba a destruir todo lo que valoraban, que, al igual que lo que decía Séneca, se creían desgraciados de aquello que les hacía vivir.-

            Y, honestamente,  veo a adultos disfrazados en la noche de Samhein y pienso que quizás, en vez de afrontar sus realidades, pretenden esconderse detrás de disfraces, huir de sus problemas, seguir cantos engañosos que les llevan a la oscuridad del siervo, a la pérdida de su futuro, a la destrucción de todo aquello que de verdad quieren.-

            Y sigo pensando, y quizás no sea el disfraz que se ponen en la noche del 1 de noviembre, que puede que llevemos un disfraz permanente, y nos creemos las mentiras que nos quieren vender, asumimos las falsedades de otros disfraces, y vivimos en un mundo de ilusión, para despertarnos en una pesadilla. Quizás sea hora de quitarnos el disfraz, de negarnos a tragarnos las mentiras que otros disfraces nos venden y tomar las riendas de nuestro presente y el destino de nuestras vidas.-


            Sé que el inmortal Cervantes, en nuestro Quijote, dijo aquello que la falsedad tiene alas y vuela, y la verdad la sigue arratrándose, de modo que cuando la gente se da cuenta del engaño ya es demasiado tarde, pero no le hagan mucho caso, Demasiado tarde, nunca; duro, seguro, pero miren, en el 711, después de siglos de indiferencia, un puñado de hombres dijeron que ellos iban a recuperar su derecho a ser ciudadanos, se echaron a las peñas y palmo a palmo recuperaron su libertad. Nunca es tarde, así que les invito, en este presente que nos jugamos nuestro futuro y el de nuestros hijos, fuera disfraces, azagaya o gladio en la mano, fuera mentiras, y a recuperar nuestra ciudadanía.

viernes, 11 de septiembre de 2015

¿REFUGIADOS O INMIGRANTES?

Me asaltan las dudas, tengo que confesárselo; por un lado la emoción, por otra la razón. Este artículo no es fácil de escribir, porque se entrechocan sentimientos, ideas, pensamientos… En un intento de comprender lo que está ocurriendo he empezado a leer un magnífico libro, “El choque de civilizaciones y la reconfiguración del orden mundial”, de Samuel P. Huntington y aunque todo lo que llevo avanzado de esta obra me hace reflexionar y me llena de congoja, quiero compartir con ustedes un párrafo de esta obra. Dice así: “En este nuevo mundo, los conflictos más generalizados, importantes y peligrosos no serán los que se produzcan entre clases sociales, ricos y pobres u otros grupos definidos por criterios económicos, sino los que afecten a pueblos pertenecientes a diferentes entidades culturales”.

            Las imágenes que nos han suministrado, con la que nos han bombardeado, las que asaltan desde hace días nuestras casas, imágenes que no pongo en duda, son escalofriantes, hielan el corazón. Los medios de comunicación, en España al menos, se han centrado en dramas humanos que desgarran las entrañas. Somos una nación tremendamente emocional, Quijote y Sancho, fácil a la pasión inmensa, la buena y la mala; es una de nuestras virtudes y también de nuestros defectos. Somos excelsos e ínfimos, capaces de grandes gestas y de ruindades sin parangón. A golpe de esto se forjó nuestra historia, nuestra gloria y nuestro declive. Es nuestra forma de ser, y no me gustaría que fuera de otra forma, aunque no estaría de más que moderáramos nuestros ramalazos, que una ducha fría racional de vez en cuando no nos iba a cambiar, pero sí a refrenar.-

            Les digo esto porque entre el bombardeo mediático, las tragedias vistas, contadas y relatadas, la razón, seguro que ya un poco avejentada, lanzaba interrogantes, uno, otro, otro, y la tormenta era de tal magnitud que necesité volcarla en papel, compartirla con ustedes y esperar encontrar en algún momento una respuesta, si es que existe.-

            Pero las cartas sobre la mesa… El lector que haya tenido la paciencia de seguir este blog, por lo que seguro se ganará un buen lugar en la otra vida, conoce mis reticencias con la cultura islámica. No es una cuestión religiosa, que cada cual es muy libre de rezar al Dios, o la manifestación de Dios en la que crea, o de no creer en nada en absoluto; no, es una cuestión del entramado vital de los pueblos, de siglos de evolución, de aporte de ideas, de creencia en valores; no se trata de la consideración de superioridad absoluta de una civilización sobre otra, sino de mi profunda creencia que nuestra civilización occidental es en la que quiero vivir; los siglos de evolución occidental basados en el pensamiento griego, romano y cristiano, los matices medievales, la explosión del renacimiento, la ilustración, el pensamiento liberal, la época de las revoluciones, la sangre vertida en las masacres del siglo XX, en resumen, siglos de historia que nos hacen ser y sentir como occidentales. Y guste o no, la cultura islámica sigue otras vías, otros cauces, y sus valores son incompatibles con los nuestros, al menos en este momento histórico que tenemos que vivir. No sé qué cultura es superior, no hablo de valores absolutos, hablo de en qué cultura quiero vivir. Y creo que como occidentales, nuestra obligación no es convertir a nadie, sino mantener nuestros principios, nuestras ideas, nuestra cultura, para nuestros descendientes, y que ellos puedan conservarlos y desarrollarlos sin tener que volver a subirse a las peñas en Asturias y con el refugio de la Santiña recuperar lo que ya tenían, lo que era suyo, y nosotros perdimos. Pero esta reticencia a otra civilización no es incompatible con la obligación de prestar ayuda a otros seres humanos, sean quienes sean, y tengan la mochila cultural que sea. Como ven, las cartas ya están en el tapete, así que les invito a compartir mis dudas…

            Les comentaba anteriormente el impacto que sufrí al ver las espeluznantes imágenes, pero, honestamente, parecían servidas ex profeso para generar una respuesta. Las víctimas que huían de la guerra y los perversos policías que les impedían llegar a tierra segura… Lo malo es que la memoria me traía a la mente imágenes parecidas de guardias civiles intentando hacer lo que ahora les toca a otros: Mantener la integridad de las fronteras de una Nación y cumplir los acuerdos internacionales que garantizan la libre circulación de los ciudadanos europeos. Ya sé que habrá a quien le entre un sarpullido nervioso al oír hablar de Nación, que este es país de mindangos en la que sale gratis silbar al himno nacional o decir majaderías del estilo que Roma fue grande cuando los catalanes llegaron a Roma. Que sean políticos nacionalistos o jugadores de futbol, me trae al pairo, porque la incultura, la ignorancia en medios públicos sólo debería recibir un autismo social y ni medio minuto más. Pero a lo que iba… Recibimos imágenes, pero… ¿todas? He visto imágenes de los refugiados tirando comida y agua que les proporcionaba los cuerpos de seguridad de un Estado europeo a las vías del tren, y les invito a mirarlas, pero no se molesten en buscar en los canales españoles, ahí no las encontrarán, ¿por qué?.

            He vuelto a mirar las imágenes de los refugiados. Sinceramente, personas que huyen de una guerra, de matanzas, de crímenes, se encontrarían en una situación de vulnerabilidad física y psicológica. Me pongo en esa situación, y pienso que cualquier lugar en la que mi vida y la de mi familia no estuviera amenazada me parecería el paraíso terrenal. Miren la fotografía que encabeza este artículo de refugiados europeos tras la II Guerra Mundial. Sin embargo, veo las imágenes que nos ponen y me parece que se está recreando las mismas que ya vimos en la primavera árabe o en cualquier manifestación anti occidental en un país islámico. Si ustedes miran las imágenes, y quitan la hipnotizadora voz de los periodistas, ¿piensan  que corresponden a personas en situación de indefensión o a manifestantes reclamando derechos en unos países que no son los suyos?

            Miré un mapa, y me extrañó la ruta seguida… Un refugiado quiere volver a su casa. Está desubicado, tiene miedo, pero no quiere abandonar su hogar. Busca un sitio en donde la diferencia de costumbres, de trato, no sea un abismo, salvo que esté dispuesto a romper con su pasado y asumir como propia la nueva civilización a la que se dirige, que no es el caso. Sin embargo, bordean países de cultura islámica y se dirigen a Occidente, sin pretender asumir el sistema cultural occidental. Y yo me pregunto, si fuera refugiado y tuviera que huir de nuestro país, ¿iría a Arabia Saudí o querría ir a Portugal, Francia o Hispanoamérica, en donde me sentiría más integrado culturalmente?

            Sigo pensando… Es cierto que Grecia, Macedonia, Serbia o Hungría no son los países con una renta per cápita más alta de Europa, pero, miren ustedes, si abandono mi país por una guerra, he perdido todo, y llego a un país europeo en el que se me garantiza la vida, alimentos, sanidad, más de los que tenía de donde vengo, ¿exigiría ir a un destino concreto, como si tuviera una ruta ya trazada? ¿Tengo derecho a exigir un destino? Esa actitud sólo la he visto una vez, y fue en reportajes sobre la marcha de los judíos a Israel tras la II Guerra Mundial, pero ellos no se consideraban que fueran refugiados a Israel, estaban cambiando su papel de refugiados de las masacres nazis a colonos de un nuevo Estado.-

            Me ha llamado la atención también la ausencia de beligerancia con su país de origen, con los que se recrean en las masacres… ¿Han oído a algún refugiado pidiendo una acción internacional en su país? ¿Han escuchado peticiones de intervención que restaure la paz que parece que han perdido? Si ustedes repasan los conflictos civiles desde la Guerra Civil española hasta nuestros días, los refugiados pedían siempre una intervención internacional que les devolviera su seguridad, la de su vida y la de sus familiares, ¿recuerdan las peticiones de los croatas, o de los ucranianos, por no ir a la de los refugiados españoles tras la Guerra Civil? Pero de eso yo no he oído nada… Quejas sobre el país al que están llegando, que trata de identificar, regular y controlar el flujo de personas que están desbordando sus fronteras, todas, pero críticas contra la situación en su país ninguna. Sinceramente, ¿les parece normal?

            Actitudes reivindicativas, rutas trazadas, exigencias, desprecio de la ayuda, falta de crítica sobre su país… ustedes, ¿Qué piensan? ¿Son refugiados o emigrantes, son personas que huyen o colonos? ¿quieren integrarse o imponerse?

            Que hay una crisis humanitaria es clara, pero, ¿es ésta la solución? Los mismos que aplaudieron la primavera árabe son los que se rasgan las vestiduras con lo que ella trajo…  Pero se las rasgan y ya… Y ahora, ¿qué? ¿Pretenden solucionar el problema no en donde se produce sino abriendo las fronteras? Y después, ¿qué? Y cuando lleguen, ¿qué? Y cuando vengan más, ¿qué?


            Preguntas, preguntas, preguntas… No sé qué piensan ustedes pero yo navego en un mar de dudas, y creo que si nos ocupáramos de nuestras responsabilidades familiares (y me refiero a nuestros primos de allende los mares) y de nuestras responsabilidades coloniales (y me refiero a saharauis y guineanos) haríamos más justicia a nuestra cultura y a nuestra civilización. Quizás no tenga sentido lo que digo, espero que las decisiones que se están tomando sean las correctas, pero hoy, 11 de septiembre (¿se nos ha olvidado ya?), no me gustaría que despertáramos del sueño en que parece que vivimos los occidentales y nos encontráramos viviendo en nuestras calles la pesadilla que vemos en algunos estados islámicos.

jueves, 6 de agosto de 2015

LEPANTO

Hace tiempo que tengo este blog un poco abandonado. Vivimos corriendo hacia ningún sitio, dejando de lado lo importante para mantener o conseguir lo necesario, y seguramente el destino nos castigará quitándonos lo necesario, después de perder lo importante.  De todas formas, intentaré hacer propósito de enmienda para no olvidar lo importante sin descuidar lo necesario. Y dentro de esas buenas intenciones, que espero no empiedren aún más el camino al averno, está el mantener este blog para que, sí así les place, puedan o bien sestear con él o disfrutarlo.-

Lo cierto es que a poco que uno mire el presente, ve demasiadas incertidumbres en nuestro futuro; no, no se agobien, no les voy a decir que muchas de ellas están escritas en este blog hace tiempo. No soy pitonisa, ni tampoco creo que el futuro está escrito, pero, miren ustedes, el futuro nace en nuestro presente, que viene de nuestro pasado. Predecir lo que es más probable que pueda ocurrir no es mucho más difícil que ver un coche circulando por un puerto de montaña a 200 Km. por hora y saber que lo más probable es que se pegue un costalazo mortal. Lo único que pretendo hacer es inhibirme de lo que me gustaría que ocurriera y mirar como un observador aséptico la evolución de las situaciones. Y les tengo que confesar que ni me deleito en los aciertos, ni sufro con los errores… Sinceramente, me trae al pairo lo políticamente correcto, no admito que terceros me digan lo que está bien o mal, ni por supuesto que decidan sobre mis actitudes o acciones, salvo claro está, las normas de convivencia que nos separan de la barbarie.-

Y ustedes pensarán a qué viene este ladrillo que les he soltado y qué tiene que ver con el título de este artículo del blog… Bueno, apelo a su paciencia porque creo que en breve lo comprenderán. Hace unas semanas terminé el libro La Europa dividida de John H. Elliott y un párrafo me hizo pensar. Decía así "La victoria de Lepanto fue la mayor victoria conseguida por las armas cristianas contra el Islam desde la toma de Granada en 1492. Demostró, de forma definitiva, que los turcos no eran invencibles y que los cristianos contaban con la moral suficiente y los recursos técnicos necesarios para mantenerlos a raya". Sí, ya se, muchos de ustedes consideran que la batalla de Lepanto no fue tan importante, porque al cabo de un año los turcos habían reemplazado los barcos perdidos. Es triste que en España la historia se aprenda en base a lo que nuestros tradicionales enemigos del pasado querían que el mundo, y nosotros con él, pensara de nuestra historia. Y han tenido éxito, la verdad, porque miles de compatriotas son capaces de creer en sus tonterías, en esas y en otras propias, y serían capaces de afirmar sin sonrojo que un seis de agosto, a las 2 de la tarde, es noche cerrada.-

Si les interesa, la batalla de Lepanto fue una de las mayores victorias para salvaguardar lo que hoy entendemos como civilización occidental. Es cierto que los barcos turcos se repusieron, pero no las expertas tripulaciones. El Mediterráneo volvió a ser un mar occidental, comenzó a volver a ser un mar seguro, se destrozó el predominio naval turco, militar y de transporte, se alejó la amenaza permanente sobre las costeas españolas y, como consecuencia no buscada, se redujo la presión turca sobre Centroeuropa, que desde ese momento empezó un repliegue turco que terminaría en el siglo XX.-

Para nuestros antepasados el Islam, y, que quede claro, hablo de cultura y no de religión, era un problema de supervivencia. No es muy difícil entenderles… Ocho siglos intentando recuperar su tierra, viendo las razzias que dejaban una estela de muertos y parientes vendidos en el mayor mercado de esclavos del mundo, viendo las cabezas de vecinos clavadas en picas en las murallas de las ciudades andalusíes, saber que tu mujer, tu hermana o tu hija, es objeto sexual de algún jerifalte, les dio una visión bastante acertada de lo que podían esperar si esos vecinos del sur volvían a imponerse. Y esa política española se mantuvo siglo tras siglo, porque no podían permitirse la estupidez de repetir los errores de los visigodos. Bueno, siglo tras siglo hasta la llegada del buenismo alocado y suicida, hasta el relativismo moral, hasta el complejo de inferioridad sobre la cultura occidental, hasta el desarme intelectual e ideológico. El Gran hermano nos dice lo que tenemos que pensar, sentir y hasta cómo comportarnos con nuestros hijos, padres o parejas. Y los muy borregos ciudadanos de hoy, asentimos con mirada bovina, callamos y lo asumimos sin que cuestionemos nada. Lo lamento mis muy estimados lectores, tendremos vehículos, ordenadores, y una medicina espectacular, pero nos parecemos mucho más a nuestros antepasados de lo que nos gustaría, sentimos muy parecido, y a fuer de sentirnos tan distintos, no sabemos lo que mantener y lo que corregir, con lo que ni sabemos cómo somos ni cómo nos gustaría ser. Después de todo, ya hay quien nos lo dice, ¿no?. Pues no….

La cultura islámica sí sabe lo que quiere, lo tiene muy claro, es expansiva, es fuerte, y  ya deberíamos haber aprendido de la historia que una civilización que es incapaz de luchar por sus valores, muere arrollada por pueblos, más atrasados o no, que tienen confianza en su victoria.-

Asistimos a una invasión silenciosa; miles de personas que desprecian nuestra cultura se asientan en nuestras ciudades y pueblos, exigiendo la adaptación de nuestras costumbres a las suyas. Por nuestras fronteras, y hablo de las europeas,  pasan  miles de personas sin control, sin saber que quieren, piensan o sienten; ¿huyen o se infiltran? ¿son refugiados o activistas?. Parece que aceptamos que en nuestros países no sólo vivan, sino que se les nacionaliza, personas que están dispuestas a acabar con nuestro sistema cultural. Ya, lo sé, habrá quien piense que soy xenófobo o racista, pero miren, lo política correcto me importa un higo. Así que al que así piense le dejo que me invite unas semanas a su domicilio, que entenderá que orine en los sillones, defeque en el pasillo, vomite en su cama, y haga unas cuantas “festuqis” cuando quiera descansar. Y les ruego me perdonen este párrafo soez y de mal gusto, pero, que quieren que les diga, si ustedes no admitirían ciertas actitudes en su casa, ¿por qué admiten otras más dañinas en su país?


Uff, lo olvidaba, hay que ser “buenista” y aceptar lo que nos dicen que es normal, aunque nos queme las entrañas… Ustedes disculpen

domingo, 15 de marzo de 2015

COMUNEROS

Hace unos días terminé el libro  Hispania, Spania, el nacimiento de España de Santiago Cantera y recogía un párrafo de una  obra anónima del año 633 que me permito compartir con ustedes; la cita decía “No otra cosa supone la afirmación tan clara que realiza: `Leovigildo, que no favorecía, sino perjudicaba y más bien perdía que gobernaba España´. Como me he hecho la solemne intención de no hablar de política, o al menos de hablar poco, me abstendré de recomendar el libro al actual Presidente del Gobierno, dado que le podría quitar de las que él dice que son sus lecturas favoritas, a saber, los periódicos deportivos, aunque me rumio que le vendría bien ya que la cita le viene como anillo al dedo; tampoco al recordado anterior Presidente, suponiendo que no sea el actual encarnado, al estilo de la invasión de los ultracuerpos, recordado obviamente por ser el origen de este desastre en el que nos encontramos;  tampoco a los nacionalistos patrios, que están muy ocupados en pulirse los dineros para dejarnos sin blanca y, ya puestos, inventarse una historia a la medida de sus intereses; y sinceramente tampoco tengo ánimos para algunos que cada vez que oyen la palabra España, en donde viven, de la que viven y a la que pertenecen, les entra una especie de erisipela autoinmune o un cortocircuito neuronal propio del que no sabe ni quien es, ni de dónde viene ni adónde va.

            No, hoy no, o, al menos, aún no. A mí, que me gusta España, que siento orgullo de su historia, que tengo que asumir sus errores, aprender de ellos, y llevar alto el pendón de sus aciertos, que fueron muchos, me sorprende que personas y grupos que parecen odiar su país, su nación, fenómeno más propio de estudio psiquiátrico que sociológico, utilizan episodios de nuestra historia, los manipulan, los reinventan y los sueltan… Y oiga, que se quedan tan panchos después de crear una barahúnda y dejar a los parroquianos boquiabiertos y patidifusos. Y si les cuento esto fue porque escuche a uno de estos embelecadores que convertían el movimiento comunero en una especie de movimiento “presocialista” o algo así. Sinceramente siempre me ha atraído el movimiento comunero, quizás porque lo considero uno de los puntos decisivos en la historia de España y que nos sigue condicionando hasta nuestros días.

            Cuando Hispania, nuestra España, se vino abajo por la invasión musulmana, a sangre y fuego, y nuestros ancestros se vieron sometidos a un sistema que se mantenía, entre muchas cosas, de aceifa en aceifa para mantener el mayor mercado de esclavos de Europa, un sistema que no tenía reparos en dejar una iglesia visigótica a ras para edificar sobre ella una mezquita, sí, esa que algunos quieren devolver a los musulmanes, una sociedad que convertía a las mujeres cautivas en concubinas, a los niños en eunucos, y a los hombres en bestias de carga o soldados a la fuerza; frente a esa sociedad que algunos les parece tan maravilloso hoy en día, nuestros antepasados, con una mano en la azada y en otra la espada se decidieron a reconquistar su país. Palmo a palmo de tierra, en una gesta que no se ha repetido en ninguna otra parte del mundo, decidieron recuperar lo suyo. Y los sistemas fueron diversos, porque aunque la conciencia de pertenencia a una entidad común estaba en todos, cada parte de territorio tuvo que componérselas como pudo.
            En la zona castellana la reconquista tuvo un carácter peculiar, único en Europa. Fueron hombres libres, no siervos, los que fueron reconquistando, repoblando, consolidando el terreno. Hombres libres defendiendo su casa, sus bienes, su gente. Por supuesto hubo grandes nobles, pero fue el peso de esos hombres libres los que consiguieron hacer retroceder al invasor, y se ganaron a sangre y espada su libertad, y el feudalismo no pudo implantarse.

             Cuando los Reyes Católicos terminaron la reunificación española se encontraron con un mosaico complejo, producto de ocho siglos de lucha. En lo que este artículo quiere remarcar, fue la coexistencia de una pluralidad de hombres libres y una oligarquía nobiliaria que pretendía limitar esos derechos, quitar a los ciudadanos derechos, limitar sus conquistas. Nuestros Fernando e Isabel, o Isabel y Fernando, como les plazca que ya se sabe que tanto monta monta tanto, intentaron mantener un equilibrio entre ambos. Pero la Parca les impidió terminar la labor, la locura de la hija complicó aún más las cosas y la llegada de Carlos I terminó de liarla. Un país al borde de la guerra civil, y llega el nuevo rey exprimiendo y despreciando para mantener sus ambiciones europeas, que no piensen que es algo nuevo que un gobernante español mire a Alemania olvidándose y destrozando a sus conciudadanos. Y surge una revolución, no una rebelión, porque no era un mero alzamiento o protesta armada contra un poder establecido, sino que intentaba alterar el sistema injusto, el saqueo de ciudadanos y villas. Una auténtica revolución que hundía sus raíces en el pasado, que sometía al rey al derecho, que miraba al interés de los compatriotas, en resumen, la primera revolución burguesa de Europa que exigía el respeto a la ley, el respeto a los bienes y libertades de los ciudadanos. Siento romper el mito a los progres, pero fue una revolución de ciudadanos libres, no de siervos, fue el levantamiento de burgueses, de pequeños nobles, de artesanos. Si se me permite la analogía, con todas las distancias que el tiempo da, fue una revolución liberal, en palabras de hoy en día, una revolución de la derecha liberal que pretendía el respeto a la ley, empezando por el rey, libertad a los ciudadanos e impuestos bajos y destinados al bien del reino, no a las ansias megalómanas del que quería ser, y fue, emperador.

            Fueron vencidos, eso es evidente, pero no por tropas del rey, sino por las tropas de la oligarquía nobiliaria, de aquellos que querían medrar a costa de los ciudadanos, de los que decían representar a la nación y sólo representaban a sus intereses mezquinos, de los que querían medrar, de los mendaces, de la casta que desde entonces se ha ido disfrazando de diversos colores con la única intención de vivir a costa de ciudadanos libres.

            Los comuneros no fueron traidores a la Patria, jamás menospreciaron su país; los comuneros no se disfrazaron de populismo vacuo para engañar a sus conciudadanos; los comuneros no hablaban de España para lucrarse a su costa; los comuneros no querían restringir los derechos y libertades de sus conciudadanos. Hundían sus raíces en nuestra historia y luchaban por una nación de hombres libres. Fueron ejecutados, la historia que pudo ser no fue, España se desangró en absurdas guerras exteriores que nos traían al pairo, y, lo peor,  desde entonces quedó pendiente la revolución liberal en España

            Y hoy en día, unos cuantos siglos después, miro el panorama y veo un partido gobernante que dice que quiere a España y que ha abandonado sus principios poniéndose de espaldas a los ciudadanos en los que no piensa más que para sangrarles, protegiendo a oligarquías, mirando a otro lado y financiando a los que quieren romper la nación, un partido que antes gobernó y decía que España era un concepto discutible y discutido, friendo a los ciudadanos a impuestos y del que emana un tufo a Eres y similares, y un partido que pretende traer un régimen comunista a España, con las limitaciones de derechos y empobrecimiento que ello supone, sin hablar de la conducta errática frente a dictaduras e islamismos…

            Sinceramente, me pregunto, les pregunto, ¿no creen que ha llegado la hora de entre todos, con la fuerza del voto, de traer la revolución liberal comunera, la liberal de verdad, la que fomenta la iniciativa de los ciudadanos, la que reduce el dinero en manos de los políticos, la que piensa en España, la que defiende la libertad del ciudadano frente a la intromisión del político? Si ustedes me preguntaran si existe, les diría que sí, que si les pluguiere mirar los programas políticos, desechando claro está a los dos que han estado gobernando y que les han engañado como bellacos que son, lo encuentran fijo.

jueves, 26 de febrero de 2015

EROTISMO

Termina la legislatura, porque aunque quedan varios meses para el voto gordo, el voto chico hace de senda de miguitas al gran envite de invierno, y se respira ya la mentira, el embuste, la estafa al votante. Hace unas semanas leí Historia de dos ciudades, de Charles Dickens  y un párrafo me llenó de intranquilidad pensando en el futuro, el mismo decía así: “Forjad otra vez la humanidad con semejantes martillos, y se torcerá bajo vuestros golpes y creará los mismos monstruos; sembrad nuevamente el privilegio rapaz y la opresión tiránica, y podéis estar seguros de que recogeréis los mismos frutos”.

            Ante tanta monserga, ante tanto discurso huero, ante tanta milonga que nos endilgan, que dan ganas de decirles “no tarrimes que me empiojas”, he decidido posponer el artículo que quería escribir, por el que creo que debo escribir; ya saben ustedes el dilema de querer, poder, deber… Así que me he puesto con la pluma de la época del destape para comentarles mi visión sobre la política de estos últimos tres años… Sí, es lo que yo denominaría el gobierno erótico, el más fuerte quillo, el vaselina a destajo o el dales más Presidente… No, no se sorprendan; creo que debo recordarles que al inicio de esta legislatura, cuando el partido gobernante traicionó a sus votantes tirando el programa electoral a la trituradora, una frase vino a marcar el nuevo programa electoral; fue, con un fuerte contenido erótico sin ninguna duda y dicha en el primer mazazo del gobierno, “que se jodan”. Y oigan ustedes, se han puesto como fieras, que ignoro por qué hay españoles que van a ver esa versión cinematográfica de una novela sado maso, teniendo a su disposición los boletines oficiales del Estado.


Un breve resumen… Han conocido (en el sentido bíblico de la palabra) a los trabajadores reduciendo sus derechos, a los pensionistas, a los funcionarios. Han laminado a la clase media reduciendo sus niveles hasta el umbral de la subsistencia cuando no les han llevado a la más absoluta indigencia. Han reducido la sanidad, bajan el nivel educativo, mienten a las víctimas del terrorismo, han engañado a todos aquellos que les votaron pensando en que iban a cambiar la ley Aído del aborto, han cubierto (en sentido erótico y poco festivo) a todos los españoles con sus  impuestos, han ignorado la amenaza secesionista, vamos, que si el gobierno Zapatero fue lamentable el suyo es una mala continuación. Ni han mostrado bizarría con los terroristas, ni gallardía con los más desfavorecidos, ni orgullo de nuestra Bandera, escondiéndose y callando ante el golpe de estado secesionista; ustedes no son liberales, ni conservadores; en el único liberalismo que creen es en el liberalismo económico al modelo Chino en la que unos pocos se enriquecen al calor de la lumbre política, mientras el resto de la población se empobrece; el liberalismo político ya lo han abandonado, no sea que esta plebe a la que gobiernan, esta chusma, en la que estamos todos los de a pie, se crean ciudadanos. Se han convertido en oligarquía dominante que considera siervos a los ciudadanos, meros súbditos, que se maravillan con tanta corruptela, tanta visa black y tanto mamoneo. Son los nuevos señores feudales con derecho de pernada; su lema de gobierno ha sido “que se jodan”. Y encima vuelven a vender motos, hablando de bajadas de impuestos en la siguiente legislatura; por favor, si ya sabemos que nada más ganar las elecciones tirarán el programa a la papelera y volverán a crujirnos, porque de alguna parte tendrá que salir la deuda en la que nos han metido… Sí, que no les engañen… la recuperación, si la hay, si nos llega, será corta, porque no han corregido ni uno sólo de los problemas estructurales; sigue el cachondeo autonómico, con los nacionalistos puliéndose la guita con el dinero de todos, siguen los pozos sin fondo municipales, sigue el desmadre. Pregunten cuánto dinero ha entrado, dinero que nos han prestado, dinero que hay que devolver, dinero que pagaremos todos.

Del principal partido de la oposición ya ni hablo, porque bastante tienen con intentar salir del lodazal de ERES y cursos en los que andan liados, un partido que nunca supo convertirse en una izquierda moderna y le gustaba pasearse con los complejos del pasado y los discursos del 36. Un partido que pensaba una cosa, decía otra y hacía la contraria. Pero, por caridad cristiana, no es correcto hablar mal de los que agonizan, aunque todavía ellos no lo saben.

            Creo que muchos ciudadanos españoles estamos ya cansados de esta casta putrefacta que lleva años asolando el país, de estos que de corrupción en corrupción, de recorte en recorte, han convertido esta nación en un páramo. Y quiero hacerles recordar que el término casta en muy anterior a Podemos, lo utilicé hace años antes de la existencia de este partido,  y ni siquiera es mío (creo que la primera vez que lo oí, hará ya unos 10 años, a un tertuliano de derechas), pero que identifica perfectamente a una legión de zánganos que se creen que están por encima del bien y del mal.  Y cuando se alternan gobiernos, en teoría de diferentes ideologías, y el mangoneo es cada vez mayor, al igual que el recorte de salarios, de condiciones laborales, de prestaciones, y no se distinguen las corruptelas de unos y de otros, pues no sé ustedes, pero yo tengo que pensar que lo que está fallando es el sistema, y habrá que decidir si falla porque estaba mal diseñado en aquellos difíciles años de la transición o si falla porque un grupo de golferas se han dedicado a destrozarlo para preservar sus pesebres hasta el día del Juicio Final. No se equivoquen, o fenece este sistema bipartidista, en el que unas estructuras oligárquicas de poder han destrozado todo el esfuerzo que supuso la esperanza de 1978, o perdemos la democracia.

            Y la solución la tenemos todos, está en nuestra mano, es dejar de ser corruptos con nuestro voto, dejar de ir a las urnas con pinzas,  y usar el voto útil, el verdadero voto útil, el voto valiente, el voto ciudadano, el voto que con independencia de quien nos digan que va a ganar o perder, se vota con los valores de cada ciudadano, con la ideología de cada votante. No voten como si la urna fuera una guillotina, no voten ni con odio ni con miedos, no voten manipulados. Busquen nuevos partidos que se adapten a lo que ustedes piensan. Si son liberales o conservadores tienen a VOX, si tienen más tendencia socialdemócrata tienen a Ciudadanos o a UPyD, y, por supuesto, si son comunistas, tienen a Podemos. Echen a esta casta pero no con odio ni con miedo, voten con ilusión, con esperanza, en libertad, su libertad. Si les dejan  manipular su voto, la democracia habrá muerto.


miércoles, 24 de diciembre de 2014

Pastores


Esta noche es Nochebuena, y por unos días, quiero llevar a la práctica la tregua navideña, la tregua de Dios. Días habrá en el año que viene para seguir con esta voz que clama en el desierto, pero en estos días, como nuestros ancestros, quiero guardar la tregua. Ya sé que algunos de ustedes pensarán que esas treguas no eran más que un ejercicio de hipocresía, para, una vez finalizada, matándose con más saña aún que antes. Permítanme que no esté de acuerdo con el que piense eso. Las treguas no eran un ejercicio de hipocresía, eran la esperanza de un mundo mejor, era la voluntad en los corazones de que el Niño que nacía sirviera de ejemplo para hacer un mundo mejor. No hace demasiado, en las sangrías que desolaron Europa el siglo pasado, más de una Nochebuena los cañones callaron, las ametralladoras enmudecieron, y los soldados, en sus hoyos, en sus trincheras, pensaron que un mundo mejor vendría… ¡Ojalá Mamá naturaleza diera ese respiro a los que sufren, a los que mueren! Una tregua de unos días en este tiempo en que los espectros se esconden.

            En años anteriores les escribí sobre el Nacido, sobre los Magos… Este año es tiempo de pastores, y pensando en ello, releí un pasaje del Evangelio Apócrifo del Pseudo-Mateo  que decía así “Porque unos pastores afirmaban a su vez que habían visto a medianoche ángeles cantando un himno, loando y bendiciendo al Dios del cielo, y diciendo que el Salvador de todos, el Cristo, había nacido y que en él debía Israel encontrar su salvación”. Y es tiempo de pastores porque hoy, igual que ayer, son esos pastores los que han soportado la avaricia de los poderosos, la explotación de los indignos, las corruptelas de los malvados. Son esos pastores los que llevan a sus espaldas el futuro, los que con su sangre y su sudor, con su sufrimiento y su dolor, con su angustia, mantienen la sociedad cohesionada, mantienen la llama de la patria, vencen las desgracias y siguen adelante, creyendo en un futuro mejor que se conseguirá por ellos, y cómo no, por el Nacido. Unos pastores palmo a palmo reconquistaron la Hispania de los godos; unos pastores levantaron un país arrasado por una guerra, unos pastores con su ganado, con su arado o con su honda, dan el futuro a los que vendrán. Y esos pastores son los mismos que reconocieron en el Nacido a uno de los suyos, la estrella que señala al que ha de salvarles, o mejor dicho, de ayudarles a salvarse. Los que me conocen saben que aunque soy creyente, pío y devoto poco (sólo un poco menos español que aquel que oí decir que era ateo, eso sí, ateo católico como Dios manda, en fin, las contradicciones de la vieja Piel de Toro), pero que estoy convencido que la justicia social, la igualdad, la solidaridad no son monopolio de una ideología, ni es necesario lucir bufanda roja al cuello, sino que es patrimonio del alma; los pastores lo saben. Así que por mucho que los poderosos digan, por mucho que los avaros giman, por mucho que los farsantes prometan, los pastores saben que la luz  anuncia justicia, trae esperanza, da luz, y un futuro mejor en la que tanto chisgarabís no tendrá cabida.


            Sólo quiero desearles felices fiestas, y una opinión. Si en su vida aparece una estrella que les marca un rumbo, que les da felicidad, que da plenitud a su vida, atenla a su corazón, no se desprendan de ella, que les lleva por buen rumbo, y, sin en ocasiones no la ven, no se agobien, sólo son sombras. Nubes molestas que pasarán. Olvídenlas, ignoren a los siniestros que les rodean, obvien a los espectros, sigan esa luz que estoy seguro les lleva a la verdad en su vida. ¡¡Feliz Navidad!!

sábado, 15 de noviembre de 2014

PRIMUM NON NOCERE

 Llevo unos días triste y dudaba si ponerme a aporrear el teclado y forzar un poco más su paciencia, o dejar pasar el tiempo para serenar el ánimo. Ante la duda, recordé un párrafo del libro Otra Historia de Cataluña, de Marcelo Capdeferro, obra que me permito recomendar tanto a residentes en Cataluña engañados por la política secesionista como al resto de españoles, que decía "Los que hicieron el juego a aquella política de amputación de Cataluña y de anulación de nuestras instituciones fueron un grupo de catalanes exiliados no roselloneses los cuales, de acuerdo con sus conveniencias exclusivamente personales, renegaron de su patria natural y cooperaron eficazmente a la imposición del régimen francés”. Está claro que unos siglos después, otro grupo de catalanes por sus intereses personales quieren llevar al desastre a Cataluña y, de paso, al resto de España.

            En el medio siglo de vida que llevo a cuestas ya he vivido cuatro golpes de estado en España; uno de niño,  el atentado a Carrero Blanco, y los otros tres en el periodo democrático. De estos tres últimos viví de joven el 23-F, más maduro el 11-M y ahora el 9-N. Todos oscuros, todos siniestros. Ninguno de ellos suficientemente aclarado, pero todos dirigidos contra la legalidad, la convivencia y la Constitución. Tengo además que lamentar que no me equivoqué en la predicción sobre la conducta del Gobierno ante el desafío del 9-N, y si alguno lo duda, le invito a leer el post que escribí en este blog, titulado la voragine, en octubre de 2012, que ya ha llovido desde entonces, ¿no creen?. Del resultado de la charanga nacionalista poco les quiero hablar, porque si bien demuestra que después de treinta años inoculando mentiras y odios en mis compatriotas que viven en Cataluña, sólo un tercio de la población traga con tantas memeces, no es menos cierto que los separatistas han demostrado una vez más que pasarse el estado de Derecho por el arco del triunfo les sale gratis, ante las narices de gobiernos débiles y pusilánimes.-

            No, no les voy a decir otra vez lo que ya escribí en su momento, y les garantizo que ni tengo bola de cristal, ni me pongo túnica de mago, ni nada por el estilo, aunque tal y como va esto, no descarto empezar a comprar velas no sé si blancas por la esperanza de cambio o negras como el futuro al que estos que están nos llevan. Sólo procuro ver, mirar y comprender. No, sólo les quiero traer a su reflexión el principio latino que encabeza este blog, primum non nocere, principio utilizado por médicos y psicólogos, bastante parecido al que se utiliza en derecho, alterum non laedere. Ambos vienen a decir lo mismo, "lo primero es no hacer daño" y "no hacer daño a nadie".  Quédense con el adagio que les plazca, pero lamento comunicarles que ninguno de ellos es aplicado por los políticos que gobiernan (y aquí me refiero tanto a los que están ahora en las poltronas como los que estuvieron y, se supone, aspiran a gobernar de nuevo). Llevo mucho tiempo diciéndoles que esta casta no tiene más ideología que su interés y el beneficio de la oligarquía que les envuelve, sea de grandes empresas, de sindicatos o de organizaciones que dicen ser sociales. Y convendrán conmigo en que la primera obligación que deberían ejercer es no hacer daño a la Patria, y aquí englobo a sus ciudadanos (trabajadores, empresarios, jubilados, niños), a sus leyes (la primera de todas es la Constitución) y a sus recursos.  Pues después de doce años de dañar a los ciudadanos y malgastar los recursos, no querías caldo, pues toma tres tazas, ahora nos cargamos la legalidad y destrozamos la Constitución española. Así, el que gobierna el destino de la Nación, ante un golpe de estado que se cepilla las resoluciones del Tribunal Constitucional, y que demuestra que ante la Ley basta la fuerza, no sólo no hace nada, por mucho que quiera vendernos la moto de que lo ha hecho, sino que además se permite el lujo de entrevistarse y negociar con el golpista. ¿Ustedes lo pueden entender? Yo, sinceramente, no. Me quiere usted decir que ante la mamarrachada del 9-N, que según usted dijo (y yo comparto) no es legal, ¿qué napias tiene que negociar?. Usted tendrá que hacer cumplir la ley, ¿o no? ¿Acaso tienen ustedes pactos que van más allá del interés de la Nación y que están por encima de la Constitución?. Por favor, el que pueda darme una contestación que no sea las vaguedades al uso en los políticos de turno, que me conteste, y así podré dormir mejor, porque voy a tener que pensar que la ley debe ser sólo para unos pocos y que la casta está por encima del bien y del mal. Y a su lado, el flamante dirigente del partido de la oposición diciendo una suma de incoherencias, unas mantras que no dicen nada, y justificando que no se aplique la ley. Pero, veamos, ustedes, todos ustedes, ¿a qué juegan?. Tan poco les importa el Estado, tanto desprecio sienten por la ley, por los ciudadanos,  por nuestro futuro y el de los que vienen detrás de nosotros. Lamento decirlo, Sr. Presidente, pero usted que podía haber pasado a la Historia de España como el Presidente que enderezó el rumbo sombrío que nos llega, ha malgastado cuatro años no se sabe en qué, y creo que sus días en política están contados, así que, háganos a todos un favor, y no alargue la agonía de España. Y respecto al que viene por la oposición, deje ya la canción cansina y vieja, olvide los topicazos al uso, porque me da en la nariz que se va usted de la política de la mano del Sr. Presidente.

            Y mientras tanto, todos chapoteando en la ciénaga de la corrupción y, sinceramente, ya estoy cansado de tantas disculpas vacuas, de tanto golpe de pecho fingido, que más que políticos parecen fantasmas en pena, eso sí, sin cadena, que esas las llevan los que van a presidio de la manita de la Guardia Civil.  Miren que desde pequeño soy preguntón, lo lamento, pesado que es uno, y me surgen algunas dudas… Veamos, ¿Cómo es posible que entre tanto escándalo de corrupción ningún partido político, ni ningún cargo del mismo, haya hablado, declarado o susurrado, me da igual, ante la justicia para encausar al corrupto? ¿Me quieren decir que no han escuchado aquella canción española que decía eso de "de dónde saca pa tanto como destaca" y que en los partidos políticos es normal tener coches de alta gama a tutiplén y que nadie se ha preguntado de dónde sale tanto aderezo? ¿Me están intentando decir que ninguno ha visto el despliegue de visa black? "Vamos, Paco, Juana o Luis, dale al plástico que ya sale humo del datáfono…"  No sé si el genial Perez Reverte tiene razón cuando dice que en España sólo hay golfos y gilipollas, pero lo que tengo claro es que desde los partidos políticos que han tocado poder así lo piensan. ¿Me están vendiendo que en partidos políticos que manejan millones de euros, no tienen ni un solo sistema de control interno capaz de detectar a chorizos y maleantes?. Pues miren, que hay políticos honrados en los partidos con responsabilidades de gobierno, no tengo por qué dudarlo, pero sinceramente, o esos políticos honestos rompen el carnet de su partido y se van a otro con aires más limpios o tengo que concluir que más bien parecen a los monos de la fábula que ni oyen, ni ven, ni hablan, y para eso, ¡qué quieren que les diga!, es hora de hacer un buen ERE en la política y mandarles a todos a casa. Y si ya poso la mirada en los partidos nacionalistas, pues, sinceramente, rompo a llorar y a otra cosa mariposa. Vamos, que los partidos que dicen, con una caradura que espanta, eso de España nos roba, militantes significativos se llevan la pasta a Suiza, a Andorra o vaya usted a saber donde, y además adoctrinan a niños en el odio y la separación, mienten manipulando la Historia de todos, y hasta se permiten el lujo de emular a la SA de la Alemania de entreguerras repartiendo folletos en tiendas para que el empresario de turno ponga en su escaparate que está a favor del referéndum. Y todavía hay personas que haciendo seguidismo de estos golfos, dicen que en Cataluña se ha plantado cara al desastre español. Sí, no me queda más remedio, con tristeza voy a tener que darle la razón a Perez Reverte.

            Desde aquí les hago una propuesta para que reflexionen. Es hora de cambiar odres viejos por odres nuevos, pero con cabeza fría y corazón caliente. No se lancen a cantos de sirenas sólo por llevar a cabo el justo castigo electoral que merecen esta panda de irresponsables. Por ello les propongo que miren su ideología, la comparen con la suya y elijan. Tienen a VOX de ideología liberal conservadora, a UPyD ocupando el espacio de una izquierda moderada, a Ciudadanos en el centro, y a Podemos en el espacio de una izquierda radical. Me consta que los tres primeros no tienen complejos en su carácter de partidos españoles, en la defensa de la unidad y de los principios que nos unen. Del cuarto no se lo garantizaría, pero me barrunto que tampoco, porque no he visto partido de doctrina marxista que admita chorradas secesionistas. Echemos a la casta que gobierna o ha gobernado, larguemos a los que han favorecido la putrefacción en España, expulsemos a los que han consentido la desunión acariciando y mimando al separatista, pero hagámoslo con cabeza, seamos listos, que nos jugamos mucho para dejarlo a nuestros muy hispanos calentones. Con su voto se hace responsable de los que ha elegido, y adquiere el derecho de exigir el cumplimiento del pacto que realiza un partido con sus votantes a través del programa electoral. Sé que van a gritar en las elecciones “qué vienen los rojos” o “qué vienen los fachas”. Sinceramente, ni caso, pasen del aterrador de masas, ignoren el insulto y la descalificación fácil, y no entren a la zanahoria en forma de despiste que les van a poner delante de los ojos. Los que han incumplido sistemáticamente su programa, sean unos u otros, no se merecen estar ni un minuto más en cargos electos. Los que han pulido las arcas con visas black, cajas de ahorros, pelotazos, palaus, ITV y mangancias, los que lo han consentido y los que han callado deben salir fuera de la política de inmediato y los que han trincado, ya puestos, al trullo. Ejerzan su voto libre y responsablemente y ante la duda, les recuerdo lo que decía Anguita, “Programa, programa, programa”.

Y dado que hoy en día parece que los alcaldes están a otras cosas, unos en babia, otros a sus negocietes, me permito la licencia de modificar el bando de 2 de mayo de 1808 del alcalde de Móstoles y decidles “La Patria está en peligro. Españoles, acudid a salvarla”. No hacen falta ahora trabucos ni facas, sólo su responsabilidad y su voto. No lo olviden en los próximos meses. De todos depende, porque en sus manos está el futuro de la Patria, la esperanza de sus hijos y el respeto de las próximas generaciones