sábado, 9 de abril de 2011

BOÑIGAS

Estaba leyendo el Tratado sobre la tolerancia, y en un párrafo que dice que “la filosofía, la sola filosofía, esa hermana de la religión, ha desarmado las manos que la superstición había ensangrentado tanto tiempo; y la mente humana, al despertar de su ebriedad, se ha asombrado ante los excesos a que la había arrastrado el fanatismo” me vino a la mente las noticias sobre los hechos que ocurrieron días ha en la Universidad Complutense de Madrid, y que, por lo que veo, no se parece en nada a aquella en la que estudié y de la que guardo tan buenos recuerdos. Y creo que algo huele a podrido en ese centro, y no sé por qué, quizás sea por mi mente inquisitorial, casi, casi, herencia de Torquemada, pero me da que la atarjea, la cloaca máxima, la fosa séptica, tiene su epicentro en la facultad de Ciencias Políticas y, que por obra y gracia de alguna mutación misteriosa, parece haberse convertido en un verdadero sumidero que pringa a toda la universidad; si de verdad se quiere hacer honor al origen de la palabra (universitas, universo, conjunto de cosas, universalidad), por el prestigio, por su finalidad, por ser el centro del saber, alguien debería preocuparse de desinfectar el nido de cucarachas, babosas y rastreros que parecen esconderse en ella. Que sólo existan algunos especímenes, o que sea general el detritus, lo ignoro, pero recomiendo al que se acerque por allí que se tape las napias para no ser atufado por el hedor, porque vaya si apesta, y ese olor se pega en la conciencia del que calla, del que consiente y del que mira para otro lado; así que si usted ve una legión de moscas que se le acercan, mucho me temo que está contagiado.


La historia viene de antiguo ya, y por no tirar de hemeroteca, recuerdo el lamentable episodio que protagonizó ese antro (que según define la RAE es un local, establecimiento, vivienda, de mal aspecto o reputación, y a fe mía, que para mí ya la tiene) con la visita de Rosa Díaz, líder de UPyD, episodio patético no sólo por los energúmenos que suelen protagonizar estos eventos, sino por la conducta de los responsables de la facultad. Creo recordar que el Sr. Aznar también sufrió los desmanes de esta piara, y el Sr. Arcadi Espada y otros que, lamentablemente, ya no recuerdo. Pero no se preocupen, que esta chusma no tiene límite, y si piensa le da un telele o un soponcio, así que no queda más remedio que ir esparciendo su boñiga neuronal como si fueran escarabajos peloteros, intentando impedir el ejercicio del derecho a la libertad de expresión.

Así que estos sujetos que vegetan, porque dudo que estudien en lo que se está convirtiendo en un mero agujero de dinero procedente de los impuestos de todos los ciudadanos, que necesitan llamar la atención, deciden invadir un espacio de culto, hacer un pseudodesnudo cutre al más puro estilo de las películas de "destape" de finales de los años 70, pero eso sí, disfrazadas las niñatas de talibanes timoratas, que ya se sabe, que eso pone a los patéticos retroprogres que pululan por la piel de toro. Y lo que jamás se hubieran atrevido a hacer en otro lugar, sea de culto o no, pretenden camuflarlo como un acto reivindicativo. Así pues entran en la capilla cristiana y hacen su numerito. No, no reivindican una justicia social, una queja contra el poder político o económico, no, claro que no, todos sabemos que el principal problema de paradolandia son las iglesias cristianas. En resumen, lo que quieren es impedir la libertad de culto de los ciudadanos.

Para el que no se haya querido enterar, hablo del lamentable espectáculo vivido en la capilla que se encuentra en el campus universitario de Somosaguas (Madrid). Y los timoratos que no se engañen... No se trata de creencias, ni de religión. Se trata de una panda de niñatos que parece que no tienen más misión que tocar las narices a un sector de la población. Y ¿Quien compone esta piara? La respuesta le puede no gustar, pero no son más que el reflejo de la generación peor formada de la historia contemporánea española. Son los niños de papá y mamá, los no linit, esos que no se les podía corregir no sea que se traumaticen, esos que viven de la sopa boba a costa de sus padres, esos que pasan de los millones de parados y siguen las consignas de la progresía estúpida que campa por estos lares, de esa empeñada en falsear la historia, cargarse tradiciones, inventarse pasados, y, sobre todo, vivir del cuento. Son exponentes de los niños malcriados, maleducados, incultos; auténticos zotes que se creen la élite del futuro y se nutren de las chorradas que les inyectan por televisión (soma, más soma); son el reflejo de los que no saben que el Gran Hermano lo describió Orwell mucho antes de que una cadena de televisión lo utilizara, que sueñan con chupar de donde puedan, que para eso ya les organizarán en la misma universidad algún foro en el que hablar, pero eso sí, siendo sumisos a ese poder político que les subvenciona. ¿De verdad se creen el futuro de una sociedad globalizada? ¿De verdad se creen antisistema? ¿Creéis que sois rebeldes? ¡Venga, anda! Sois unos liberticidas, unos intolerantes, unos fanáticos que pretenden ir de guays, una pandilla que debe avergonzar a cualquiera que haya luchado por la libertad y el progreso. Sois el reflejo de una sociedad que ha perdido el futuro, los valores y los sueños. Sólo replicáis consignas vacuas de políticos golfos; sólo hacéis el juego a sinvergüenzas que adormecen a la sociedad; no reivindicáis nada, no sois revolucionarios, no sois nada más que futuros actores de programas televisivos rastreros. Meteros en uno de ellos y enseñad a los que quieran verlo vuestras lorzas de grasa, vuestros sostenes y vuestras miserias. Al resto, dejadnos en paz.

Y repito que el sigiloso, el que se encoge de hombros, se está engañando; su cobardía sólo alienta a las alimañas. Que no se esconda en su silencio... O es capaz de luchar y reivindicar su libertad, o que asuma que tarde o temprano la perderá. O es oveja al matadero o es persona. Demasiada sangre, demasiada lucha, demasiado esfuerzo, para conseguir la libertad de pensamiento, de expresión, el respeto a las ideas, la libre elección de culto. No es una cuestión de sotanas, curas o velas, es una lucha por mi libertad, por creer o no en lo que me plazca, por exigir el respeto a mis creencias o a la ausencia de ellas, por reivindicar el derecho del individuo a su libertad de culto; es la defensa de los derechos universales, que estos han osado vulnerar. Sea ateo, cristiano, judío o animista, sea budista, agnóstico o crea en los marcianos, el hecho en sí, sólo merece llamar a estos niñatos que no supieron o no pudieron ser criados por sus padres, estas garrapatas del sistema democrático, lo que son, unos mierdas.

jueves, 24 de marzo de 2011

LIBIA

Estaba leyendo el libro “La gran aventura del Reino de Asturias” cuando me topé con la referencia a la batalla de Clavijo; y dice así “Allí gritaron por primera vez unos españoles aquello de Santiago. Y en el fragor del combate, en efecto, apareció el gran jinete blanco, estandarte blanco en caballo blanco, como un rayo de luz, para inclinar la victoria de los cruzados”. Y qué quieren que les diga, uno se siente orgulloso de esa época de la historia de España, con sus luces y sus sombras, y el esfuerzo para reconquistar la tierra y expulsar al invasor sanguinario e intolerante. Pero claro, como todos los sueños tienen su despertar, el mío también lo tuvo en forma de noticia. España entraba en guerra con Libia. Y es decepcionante comparar la historia con el presente; de aquella España no quedan más que las merinas de la mesta y poco más.


Bueno, algo, algo, sí que queda… Aunque, justo es decirlo, no lo mejor precisamente. Tenemos un sosias de Godoy, el nuevo Príncipe de la Paz, y que además es el Paladín del paro, Adalid de la subvención, Mecenas del Despilfarro, Prócer de bancos y grandes empresas y Martillo de pensionistas, familias, funcionarios, pequeños empresarios y cualquier ser vivo exprimible (oigan, que he oído, que se cuenta, que se rumorea, que en las delegaciones de Hacienda van a poner a los ciudadanos que entren a hacer el pino, para acto seguido recoger las monedas que caigan y revender los móviles). El solo, bueno con el apoyo de bastantes y la indiferencia y ademán impasible de la mayoría, nos lleva, eso sí, muy sanotes por la prohibición del tabaco y a 110 Km./h, al averno de la historia. Otra vez España al pozo; y nosotros balando… Como diría Romanones, ¡Joder, qué tropa!

Y por si fuera poco el desastre que está liando, emula aún más a su predecesor, y después de su no a la guerra, nos mete en operaciones militares en Libia. ¡Y encima nos dice que es para proteger a la población Libia! No me extraña que quieran prohibir fumar, si con tanto humo como vende este Gobierno, los Protocolos de Kyoto están temblando. Nuestro Presidente del Gobierno, con su flamante Ministro de Defensa, esa que vende los carros de combate a países tan democráticos como Arabia Saudí, se mete en una cruzada, al compás dictado por Francia, para atacar Libia (¡anda!, no me había dado cuenta, en el servilismo a Francia, igualito, igualito que Godoy). Y todo eso por la democracia. Claro, claro, y los pajaritos maman…

Mire usted, Sr. Presidente, sin acritud se lo digo, todos sabíamos quien era Gadafi, excepto por lo visto usted, que le paseaba de la manita (y vídeos hay, ¿eh?); claro que su predecesor recibía un jaco del interfecto. Vamos, que esto es un toma y daca de bombas, jamelgos, petróleo y pasta. Y puestos a vender armas, ustedes se las vendían a espuertas, que un poco más y los Leopard II/E terminan en sus manos. Vamos, que por artes arcanas, en apenas unos meses, el déspota ha pasado de ser un ángel custodio del socialismo a un demonio implacable. ¡Pero cómo nos toman el pelo! El dictador libio dejó de ser una amenaza, que no un sátrapa, desde que Reagan le bombardeó… Sí, que los de la ceja no se tapen las orejas, caramba, que entonces la retroprogresía de tres al cuarto, esos niños mimados de familias bien del Régimen, jalearon al tirano e insultaron al vaquero; en ese preciso momento, cuando notó el silbido de un misil en su casa, se acabó su apoyo explícito al terrorismo, los atentados a europeos y norteamericanos, sus fanfarronadas, y, por lo tanto, el riesgo para los países vecinos. ¿O es que no merecían defensa los ciudadanos europeos y norteamericanos? Sinceramente me da envidia la coherencia y continuidad de la política exterior de otros países, gobierne quien gobierne, comparado con los bandazos de la política exterior española.

Usted y su gobierno se han paseado abrazando a cuanto dictadorzuelo en el mundo hay; y no han seguido por los extraterrestres porque su ministro no debió encontrarles de lo cegada que estaba con el acontecimiento planetario del tándem Zapatero-Obama, aunque anduviera próxima a la verdad, al menos respecto al gobierno de España… La presidencia del Sr. Zapatero es, sin ninguna duda, un desastre de categoría cósmica para España y veremos si para el mundo.

Si es por impulsar la democracia, eliminar genocidas y expulsar a dictadores, le sugiero que empiece por los próximos, que ya se sabe que no es bueno criticar casa ajena sin haber barrido la propia. Así que empiece por Guinea Ecuatorial (antigua colonia española), siga por el Sahara y Marruecos (más de lo mismo), luego se da un garbeo militar por Cuba (antigua provincia de ultramar), y cuando acabe, usted solito, sigue por las dictaduras islámicas, procede luego con las de Asia y termina su humanitaria labor de lanzar pepinazos en África; eso sí, tenga en cuenta que nuestros tanques se enajenaron a Arabia Saudí, nuestras fragatas a Marruecos, y así dictadura a dictadura… Recuerdo a Gila y su teléfono y me imagino la escena, en versión contemporánea… ¿Está el tirano? Sí del Presidente de España, mire que se largue que voy, sí, yo sólo ¿qué usted con leche? Bueno, pues ya puestos con unos churritos…

Si el objetivo es eliminar peligros a países terceros, ¿por qué se fue usted de Iraq? O ya puestos, ¿cómo es que no ataca a Irán con su programa nuclear? Que yo sepa, Libia no representa un peligro para país alguno. ¿A qué jugamos? ¿Qué intereses defendemos? ¿No será los de las petroleras francesas, inglesas o españolas? Y después de los bombardeos, ¿piensa usted mandar tropas?, porque no se ganan guerras desde el aire. Y ya puestos, después de Gadafi, ¿qué?, ¿la democracia?... Puff, y yo con estos pelos…

Nadie sabe a qué van, usted, los franceses y los ingleses, porque el Presidente americano ya ha puesto la marcha atrás. Su talante, su alianza de civilizaciones (¿estaba Gadafi ahí?), su multiculturalismo, no eran más que pamplinas políticamente correctas para anestesiar a un pueblo que bala contento, eso sí, cogiendo una pulmonía mientras toma su cañita en la puerta de un bar vacío, porque fumar, fumar, es peligrosísimo. Me fascina, tengo que reconocerlo, sus misiones humanitarias a golpe de misil, y a toque de bombazo… ¡Toma talante! Si lanzar misiles es humanitario, entonces las huchas del domund deben ser un acto beligerante. Eso sí, un pastón que va a costar la aventura, pero no se preocupen, que esta ronda también la paga el contribuyente español, porque dinerillo suelto para los milloncejos necesarios, su ministro de defensa no los debe tener en un cajón.

Y que me perdonen la sorna las víctimas, y no estoy pensando en los libios, que también lo son, sino en los militares españoles, siempre dignos cumplidores de su deber, que vendrán en bolsas o en camillas. Y me viene a la memoria la maldición del Cid, que es el karma de España, Dios Mío que buen vasallo si tuviera buen señor…

miércoles, 16 de marzo de 2011

EL DOMINO (II)

En el anterior artículo traté de plasmar mi visión, por supuesto siempre subjetiva, de los hechos que están ocurriendo en el mundo islámico; quería transmitir mi sensación, quizás intuición, quizás mera desconfianza atávica, de que nos encontramos frente a una partida de dominó, o puede que una partida de cartas, en la que frente a los tahúres se encuentran unos dirigentes inútiles y pardillos, absolutamente incapaces de prever los movimientos sociales y políticos de nuestro entorno. En el mundo romano, el mar Mediterráneo era la arteria por el que fluía la cultura y civilización grecolatina. En una obra titulada Las Ciudades de la Edad Media se dice que “su repentino empuje [referido al Islam] destruyó el mundo antiguo. Se acabó la comunidad mediterránea que se agrupaba a su alrededor. El mar cotidiano y casi familiar que relacionaba todas sus partes va a convertirse en una barrera entre ellas”.

           En resumen, el Islam, en su fase expansiva y colonizadora, destrozó las rutas de suministros del Mare Nostrum e hizo retroceder a Europa varios siglos en su evolución. Y miren ustedes, los siglos han pasado, de los romanos ya hay toda una generación que debe pensar que son un equipo de futbol, como creen que Witiza es una marca de zapatillas, pero el hecho cierto, persistente, recurrente, es que, si bien el Mediterráneo ya no es la arteria principal para Europa en la que fluyen cultura y bienes, sigue siendo su bajo vientre, y por mucho que pensemos en un mundo global, los vecinos, qué quieren que les diga, están muy alterados. Por muy molestos que sean, por muy superior que se crea esta sociedad occidental, por muchas declaraciones pseudoprogres que nos vendan, se está generando un alud para el que no nos han preparado, adormecidos con tanta alianza de civilizaciones y sandeces parecidas, en boca de unos retroprogres de mierda (con perdón) con el silencio de los cutres señoritos del cortijo; vamos los de siempre, especímenes todos que sólo piensan en alcanzar el poder para seguir exprimiendo nuestros bolsillos; ¿no opina Sr. Rodríguez Zapatero o usted, Sr. Ruiz Gallardón, que los ciudadanos tienen cara de limón de tanta pecuniaria explotación?


          Lo grave es que la civilización occidental se mueve por energía; no sólo coches, fábricas o casas; la tecnología, el desarrollo, el estado de bienestar, se mueve, mantiene y desarrolla a golpe de kilowatio, a chute de gasolina o a inhalación de gas. Somos una civilización yonqui de julios, de caballos de vapor, de centímetros cúbicos y amperios; y gracias a la irresponsabilidad y miopía de los políticos que padecemos para nuestro infortunio, las principales fuentes de suministro de energía que utilizamos (petróleo y gas) están en países inestables y, muchos de ellos islámicos.

          Cuando en el año 2009 escribí el libro sobre la crisis económica española, libro no publicado, sin duda debido a su baja calidad, partía del convencimiento, que hoy sigo manteniendo, que la crisis económica mundial fue, en gran medida, una crisis del petróleo, con una elevación de precio tan salvaje que puso al descubierto las entretelas de un sistema económico que necesitaba un saneamiento intenso. Y cuando proponía la implantación del hidrógeno como combustible de los vehículos, la energía nuclear como generadora de electricidad, la creación de puertos ferroviarios, en fin, una serie de medidas de implante progresivo, de bajo costo para los ciudadanos, de futuro, ya suponía que este Gobierno nefasto era incapaz de cualquier medida que no suponga más que el asalto a los bolsillos de los ciudadanos. Y así estamos, aguantando las subidas de la luz, que encarecen los costes de producción de nuestras empresas y arruinan a las familias españolas, que ya se sabe que este gobierno sangra a los ciudadanos para dar la guita a la banca. Eso sí, nos arruinan mientras podemos contemplar un paisaje de molinos de viento y paneles solares de eficacia más que dudosa, pero eso sí, caros, caros, caros. Y ya puestos, a fomentar el coche eléctrico, un producto para aquellos ricos que quieran un vehículo para moverse por la ciudad, porque para más no da de sí. Sospecho que el verdadero interés es mantener los beneficios de la gigantesca industria petroquímica y seguir desecando nuestros bolsillos, que de alguna parte hay que sacar para tanto apesebrado y político sanguijuela. Y ya puestos, que para algo la tela es de otros, enriquecemos a ciertos países, o más bien, a sus cúpulas dominantes y, ya puestos a hacer negocio, que nos compren los tanques destinados a nuestro ejército; así un día los podrán utilizar frente a sus propios ciudadanos (o frente a nosotros, quien sabe) y el politiquillo de turno podrá llorar lánguidamente y clamar en defensa de los derechos humanos. Claro, que a lo peor, nuestra flamante Ministro de Defensa, a la vista de la falta de seguratas suficientes para los cuarteles, prefiera venderlos, no sea que se los roben alguna de las mafias que por la piel de toro campan a sus anchas. Es lo que tiene pasar de pacifista a generala de los tres ejércitos en lo que se tarda en coger un teléfono para aceptar un cargo, que ya se sabe que la púrpura atrae mucho.

          Y ahora, con lo que está ocurriendo y lo que puede ocurrir en cualquier momento, con una cultura expansiva, agresiva, y contrapuesta a la occidental, con la llave de la energía en sus manos y una larga, dolorosa y sangrante revolución por hacer, en estos lares estamos sin haber hecho los deberes, eso sí, después de favorecer los dividendos de las grandes corporaciones financieras e industriales. Y ¿qué hace el Gobierno? Nunca se me hubiera ocurrido… Bajar la velocidad de los vehículos… ¡Qué portentos!

martes, 15 de febrero de 2011

EL DOMINO (I)

Llevo unos días que al levantarme, tomarme el café, aún so las zetas (de sueño, no sean mal pensados) oigo en la radio las noticias de Túnez primero, de Egipto después, y los tímidos inicios de levantamientos en Argelia. Y, sin duda debido a que las neuronas no están aún despiertas porque las hipocretinas van a su aire (y por favor, no piensen en ninguna ministro, que por ahí no van los tiros), recuerdo un magnífico libro titulado Mahoma y Carlomagno que decía que “el Islam ha roto la unidad mediterránea que las invasiones germánicas habían dejado subsistir. Se trata del hecho más esencial ocurrido en la historia europea después de las guerras púnicas. Es el final de la tradición antigua. Es el comienzo de la Edad Media, en el mismo momento en que Europa estaba en vías de bizantinarse". Así de claro y así de duro… Ni francos (insisto, no sean malpensados), ni visigodos, ni ostrogodos, ni hunos, ni vándalos… No, los responsables de la inmersión europea en la oscuridad de la Edad Media fueron los musulmanes. Se que las teorías de tolerancia y alianza de civilizaciones obvian el hecho, porque es más fácil en ocasiones cambiar la historia, que afrontar las lecciones que nos puede dar. Ya sé que nuestros dirigentes son dignos aprendices de Gran Hermano, del de 1984, no del circo que algún canal de televisión emite veinticuatro horas al día, pero su primera misión es garantizar la seguridad y el bienestar de los ciudadanos, o al menos intentarlo, y dejarse de sandeces, mentiras y chorradas que sólo nos pueden llevar al desastre… Claro, que mientras los ciudadanos se comporten como ovejas, balando alegres mientras les espera el matadero, estoy pidiendo peras al olmo.-


Sinceramente, deseo a los egipcios y tunecinos lo mejor; ruego por estar equivocado y que mis miedos sean infundados; anhelo que puedan alcanzar la democracia y libertad que creo que desean sinceramente… Pero, por muy optimista que quiera ser, y lo siento por los bienintencionados que siempre portan la banderas del idealismo, lo dudo…

La democracia es un invento occidental; es una creación que nace de los griegos, pasa por los romanos, se enriquece con el pensamiento cristino y toma cuerpo con el Renacimiento y la Edad Moderna. Es un largo proceso de pensamiento y sangre, de derecho y pensamiento, de arcabuces, guillotinas y monasterios. ¡Pardiez, contad la sangre derramada en su nombre! La democracia requiere unos tiempos históricos, una determinada visión del hombre y el mundo, de las relaciones personales y políticas; y como creación coyuntural, es exportable a otras culturas con muchos matices, que, en último extremo, van a depender del devenir histórico de los pueblos, de sus creencias religiosas y filosóficas, de sus estructuras sociales, en definitiva, de la estructura de su sociedad.-

Que yo considere que es el mejor sistema político que existe no es original; a fin de cuentas soy hijo de la cultura occidental, al igual que todos los ciudadanos occidentales, contando siempre con los descontentos, los intolerantes y los movimientos sociales que pueden buscar mayor seguridad o estabilidad en detrimento de su libertad individual. Pero que confíe en que determinadas culturas abracen entusiasmadas la causa de la democracia es una ingenuidad que, en el caso de los dirigentes políticos, puede suponer una ceguera suicida.-

No conozco ningún país de corte islámico en donde la democracia funcione normalmente, y ni siquiera sé si eso es bueno o malo, porque las decisiones de cada sociedad sobre su forma de gobierno son demasiado complejas para que puedan llegar los frustrados misioneros del siglo XXI, que han sustituido la Biblia por las constituciones occidentales, a evangelizar con la nueva religión globalizadora. El devenir histórico tiene sus plazos, sus hitos, sus triunfos y sus pesares.-

Lo que sí recuerdo es la teoría del dominó de los años 50 y 60 del siglo pasado. Aquella teoría, en plena guerra fría, mantenía que la estrategia soviética y china en Asia, África y América, equivalía a unas fichas de dominó; los países irían cayendo en la órbita comunista de uno en uno, y el triunfo de la “revolución” marxista en uno significaría el principio de los desórdenes y conflictos en otro; de prosperar, se replicaría el efecto. Ese fue el motivo de las sucesivas guerras en Corea, Vietnam, Camboya y una larga ristra de conflictos.-

¿De verdad se creen que los conflictos en Túnez son originados sólo por un sentimiento popular trasmitido por redes sociales? ¿Y de verdad piensan que el contagio a Egipto es movido por un virus raro que clama por la libertad en el país vecino? ¿Y que ese virus se trasmite por redes sociales a Argelia, a Marruecos, a…? No sé, quizás sea mi desconfianza, pero el sexto sentido me dice que hay quien está jugando al dominó, que alguien ha sacado el seis doble y va a jugar una partida en el bajo vientre de Europa, exactamente igual que hace varios siglos. No me pregunten quien, porque lo desconozco, pero creo que se van a implantar unos regímenes integristas en todo el norte de África para el que no estamos preparados; y España, que hoy, al igual que antaño, es la puerta de contención, puede tener serios conflictos. Desde el corte de suministro de gas, a conflictos con algún país del norte de África que prefiera lanzar a sus multitudes en una aventura exterior para salvar su régimen personalista, todo es plausible.-

¿Y tenemos algún estadista que sepa jugar al dominó? Respóndase ustedes…

viernes, 24 de diciembre de 2010

NAVIDAD


Es tiempo de navidad; recuerdo un párrafo de Hamlet que decía "que cada vez que se aproxima el tiempo en que se celebra el nacimiento de nuestro Salvador, el ave del alba pasa cantando la noche entera, y, entonces, según aseguran, ningún espíritu se atreve a salir de su morada. Las noches son saludables. Ningún planeta ejerce entonces maleficio, ni ningún hada ni hechicera tiene poder para encantar". Y no puedo, ni quiero, resistir la ocasión de desear a todos, unas felices fiestas, confianza en que el ave del alba cante, y que la obscuridad se retire a su cueva.-

            Se que hay muchos amigos, conocidos, futuros amigos, rivales, enemigos, indiferentes y desconocidos para los que la Navidad es un momento de dolor, de disgusto o simplemente de resignación. Sin embargo, la Navidad es un momento de reencuentro con nuestra niñez, con los valores que desearíamos sentir todo el año, con la esperanza en un mañana mejor.-

            Quizás hemos esperado demasiado del Niño que nace cada 24 de diciembre y de su mensaje; deseamos que resuelva nuestros problemas, que solucione nuestros conflictos, que cure nuestras miserias. Voto a bríos que es demasiado trabajo para un recién nacido, si no estamos dispuestos a apechugar con nuestra responsabilidad, si no queremos afrontar nuestra libertad, si no nos place cambiar nuestro destino y nuestra vida.-

            A los que no les gusta la Navidad o bien sienten el alma amarrida, o bien la nostalgia, la morriña, el recuerdo de épocas más felices, les genera rencor, desazón o, sencillamente, desilusión. Y sin embargo, el dolor nos acompaña en la vida, el recuerdo de los que cruzaron la última frontera, los sueños perdidos de la juventud, el brillo en los ojos del niño que fuimos… Y, por eso precisamente, la Navidad nos tiene que reencontrar con lo mejor que queda en nosotros, con ese reducto de ilusión, de fe y de confianza.-

            Desde estas líneas, a los que están, a los que ya se fueron, y a los que vendrán, que la estrella nos guíe a la luz que nunca debimos perder… Y que los magos, esos únicos reyes en los que creo, nos visiten para recordarnos que desde lo más humilde, desde lo más ínfimo, desde el sencillo pesebre en el que vive la ilusión, la paz y el amor, se puede, y se debe, hacer la revolución que cambie nuestro mundo definitivamente.-

            Y el mensaje de paz, de amor, de fraternidad, de justicia, el mismo que nació hace ya siglos en un perdido pueblo del Imperio Romano, es el que aún tenemos que conseguir.-

            Así pues, Feliz Navidad.

miércoles, 17 de noviembre de 2010

ESTAMOS LOCOS

Cuando leí Hamlet, hace ya más años de los que me gustaría recordar, pude leer una frase que venía a decir que no existe nada que sea bueno o malo, es el pensamiento el que lo hace así. La dialéctica que plantea entre moral individual y moral social es profunda, y la única respuesta que el Buen Gobierno puede dar es la mínima restricción necesaria para que no se resienta la convivencia entre los ciudadanos, garantizando una esfera de derechos fundamentales y exigiendo un conjunto de obligaciones. ¿Cuáles? Pues dependerá del conjunto de los ciudadanos, de sus vivencias presentes, de su pasado, bagaje cultural, evolución e inquietudes, de su vida en suma. La moral social, colectiva, reprenderá o no determinadas actitudes, porque considerará que son buenas o malas para la colectividad, pero cada individuo es muy libre de considerar esas actuaciones moralmente reprobadas como buenas o malas. Vamos, póngase la melena hippie y repita conmigo vive y deja vivir.-


Y, sin embargo, en esta España nuestra, más que nunca de charanga y pandereta, los ciudadanos han entrado en una especie de delirium tremens, sin pensar, analizar ni discrepar; se tragan sin recato el soma que les venden unos políticos y satélites apesebrados, envasados en el buenismo y lo políticamente correcto, que no son más que el embozo de fascismo (o estalinismo, que para eso son vecinos ideológicos) en un mundo globalizado de chalados. Y que quieren que les diga, a mí personalmente, no me pone nada ese futuro  de bobos al que nos llevan.-

Hace unos días oí una sugerencia, revolucionaria sin duda, para solucionar los problemas sanitarios del país. Se sugería que las enfermedades producidas por el tabaco no fueran cubiertas por la sanidad pública… Así, con dos bemoles y sin despeinarse. Ya sé que es la cruzadita de moda de estos ineptos que nos gobiernan, pero me preocupa la mirada de inteligencia bovina que veo en muchos ciudadanos, y la pasividad letárgica de los partidos políticos de la oposición. Y yo pensé… Tengo la solución para la sanidad. En la recepción de urgencias, pongan un poeta, de la ceja a ser posible, y reducimos gastos a granel. Así, problemas de infarto en personas de sobrepeso, pues nada, “por cebón, muérete cabrón”, problemas de hígado por exceso de jumilla, pues “por beodo, te vas sin más al hoyo”, que has cruzado mal la calle y te han atropellado, pues “por suicida, para ti no hay camilla”, y claro, si es que tienes una vida disoluta, pues no sé, se me ocurre “por mujeriego, se te va a caer el huevo”. Cuando a Kid Karson le diagnosticaron una grave enfermedad, y le dijeron que tendría que comer sopas de leche, salió del médico, se metió en el “saloon”, y después de meterse entre pecho y espalda una buena ración de bisonte, whisky a espuertas, habano del bueno, y café negro como el infierno, murió con semblante plácido; espero que sepa esto en el otro barrio y que no se le ocurra reencarnarse en España, porque aquí por eso, dentro de poco, terminará en el trullo.-

Pero estas medidas revolucionarias, que son la política sanitaria del futuro, esa que ha empezado prohibiendo a los niños comer bollos en el colegio y dando bombas hormonales a las menores, esa que meterá a los fumadores, a los pocos que resistan, en una jaula del parque zoológico para que los niños les tiren cigarrillos, sí, esa misma, necesita avances revolucionarios más profundos, con hondo contenido ideológico y sobre todo social, porque aquí lo que no se disfraza de social, que quieren que les diga, no existe; así que si usted es católico, pues nada, que le asista el canónigo, y si es liberal, sus hijos colegios no tendrán, y si es de derechas, bueno, si es de derechas mejor piense en irse de este país porque le veo en el zoológico con los fumadores. Y ya puestos, que las mozas no se pongan escote o minifalda, y que todos seamos altos y con RH negativo… ¡Ahí va!, perdonen, que lapsus, si quieren prohibir en una ciudad andaluza que las taxistas lleven vestidos escotados y minifaldas, en un pueblo catalán de playa que las mujeres vayan en bañador o "top", y lo del RH… algo recuerdo del de las nueces. Me temo que el Gran Hermano ya está aquí.-

Claro, que luego oigo que el partido gobernante y el de la oposición quieren reconocer en Melilla como festivo el día grande de los musulmanes. Somos tan buenos y tan tolerantes que me da un gustirrinin que les daría envidia. ¿Qué fiesta nos quitarán?, aún no lo sé… Pero debo decirles que la medida es cicatera, pobre, miserable, mezquina y avara, impropia de políticos con tanto talante y aliados de todas las civilizaciones que en el mundo son. Nada de nada, asumamos las fiestas de todos los emigrantes que están en España. Propongo lista abierta de fiestas peruanas, colombianas, israelitas, polacas, rumanas, argentinas, rusas, chinas (jo, que guay, dos celebraciones de fin de año); celebremos con fruición el día de la pacha mama, de la fiesta de los indios apaches (alguno habrá, digo yo), del Yom Kippur y la sublevación de Varsovia. No se preocupen ustedes que ya buscamos algún día para trabajar, poquito ¿eh? O acaso, ¿el resto de emigrantes no tienen los mismos derechos?;  y los españoles, ¿tienen que renunciar a sus fiestas? Y si les parece mucho, lo hacemos por barrios… No sé, en Tetuán las de Colombia, en Lavapiés la de China, y así sucesivamente. Y si encuentran algún amigo (seguro que sí) que haga, con cargo al dinero público, una guía de fiestas, festejos, cachondeos con y sin arrumacos y similares, y así nos aclaramos mucho mejor todos. Porque no quiero pensar que ustedes son unos mancha pantalones que quieren contentar a los que ponen bombas y gritan en la frontera… No es eso, ¿verdad? porque tanto traje en las noticias y tanto modelito de ministro, da que pensar. Y aún así, hay ciudadanos que lo asumen con normalidad, tragándose todo, sin cuestionar, criticar, ni debatir, pero señalando y marginando al que discrepa.

Hay que asumir que en nuestra sociedad moderna, aborregadamente sana (repitamos todos, beee..., beee...), no se admite al contrario, al que no compra la moto que nos venden (con casco y vaselina incluida) para llevarnos al huerto. Es peligroso, políticamente incorrecto, y, además, no pega en los programas de corazón, y por ello tiene que ser expulsado del mundo falsamente feliz en el que nos adormilan, para luego enviarnos, como el Viejo de la Montaña, a morir deprimidos en la miseria y el paro. Y, sin embargo, sonrío, porque recuerdo con nostalgia los años 80, con un lastre nacional de problemas sociales y económicos, pero con esperanza en el mañana, esos debates generales, ese pensamiento crítico, el inconformismo, esas cervezas que tomábamos, juntos un marxista-leninista, el de falange de toda la vida, el que cantaba en el coro parroquial y el que “pasaba” de todo, hablando, debatiendo, riendo, aceptando al diferente, al que discrepaba, tolerancia y libertad, pura democracia en la calle, para llegar ahora a este fascismo de talante pueril. Desde luego, estamos locos…

martes, 9 de noviembre de 2010

¿DEDON VAS ROTEPAZA?

Hace unos días, releí la novela Damian, escrita por uno de los autores favoritos de mi época adolescente; en el inicio de la obra me encontré con una frase que decía “la vida de cada hombre es un camino hacia sí mismo, el intento de un camino, el esbozo de un sendero”. Y no sé si les pasa a ustedes, pero hay frases que se meten en la cabeza y martillean inmisericordes durante un tiempo hasta que se ocultan en el zaguán de la memoria. Yo, que quieren que les diga, creo que son los espíritus lares que la susurran repetidamente con un propósito concreto.-

Y así debió de ser, sin duda alguna, porque a los pocos días oí la noticia que explicaba las medidas revolucionarias que este penoso gobierno que soportamos, iba e implantar en la educación. Por supuesto, no se mejoraba el sistema educativo, ni se reforzaban los contenidos, de eso nada monada… Para gilipolleces estamos; esos son fruslerías y pérdidas del valioso tiempo de nuestros politiquillos de tres al cuarto; en el país del 20% de paro, ¿quién piensa en mejorar la educación?. Lo que de verdad importa, lo que vaga, lo que peta, es meterse en los recreos del colegio y prohibir los juegos sexistas. Yo, fiel cumplidor de las estupideces retroprogres que, de vez en cuando, vomita el Boletín Oficial del Estado, con gesto enérgico, faz adusta, requerí la inmediata presencia de mi hija de siete años, que, sin demasiado ímpetu, todo hay que decirlo, acudió al requerimiento paterno, convertido ya en implacable ejecutor de la norma. Y a tal fin la exigí un informe diario de los juegos y juguetes que utilizaban en el recreo del colegio. Tengo que confesar que después de explicarle lo que nuestros venerables diputados habían aprobado, me sentí como el emperador que iba desnudo por la calle después de adquirir un traje invisible (¿Habrán prohibido también este cuento?). “Papá, que tonterías dices”, me replicó, y según se daba media vuelta me dijo, “además a mí no me gustan las muñecas”. Ya ven ustedes, niños del siglo veintiuno frente a políticos que deben esconderse en los aseos a leer un resumen de Tótem y Tabú, a ver si logran entender sus frustraciones sexuales.-

En este país que de los tiempos de la Mesta sólo (acentuado, señores académicos, ¿qué pasa?) quedan los rebaños andando por las calles, la norma ha quedado relegada al chascarrillo fácil, a la sonrisa leve y a la resignación sobre la inutilidad de una gravosa casta política que, además de no resolver ninguno de los problemas que padecemos, pretenden legislar hasta los juegos de nuestros hijos. Fue en este momento cuando recordé la frase del libro que les indicaba al principio de este artículo, y, sin rubor lo digo, sentí miedo.-

Miedo porque el Duce debe estar aplaudiendo desde su tumba la deriva totalitaria y represora de las libertades que están tomando nuestros gobernantes; el sendero, el esbozo del camino, es el del totalitarismo, el de la represión, el de la etiqueta fácil. Me da igual camisas negras, camisas pardas, flores en la mano o mariposas en vuelo, sino que lo que de verdad me importa quienes apuestan por la libertad, sin miedos y sin tapujos. De nada me sirve que me vendan palabras si no se soportan en principios. Reflexionen señores políticos, especialmente los que gobernarán en el futuro o los que serán la llave de futuros gobiernos, porque me temo, que los que ahora nos mal dirigen no tienen ya remedio. Para ellos, me permito traerles una cita del Dr. Albert Ellis que dice “Revise su dogmatismo, su necesidad de certeza, su rigidez y su empeño obsesivo-compulsivo en ‘convencer’ a los demás para que sigan sus normas y restricciones”.-

La libertad se siente, se vive, se aplica; la libertad es enemiga de la intromisión innecesaria en la individualidad sacrosanta de los ciudadanos; la libertad no acompaña al que pretende imponer sus ideas; la libertad es enemiga del dogma y del fariseísmo. Y que nadie crea que las pequeñas cosas, son insignificantes. Un amigo informático me comentó que los pixel son invisibles, pero que pixel a pixel imprimía la fotografía completa. Y si contemplamos cada pequeña norma que pasa desapercibida en el desplome de nuestro país, el cuadro es el de la dictadura de lo políticamente correcto, de la separación del disidente y de la censura del crítico.-

Legislan sobre lo que pueden jugar nuestros hijos, regulan su alimentación, suplantan a los padres, retocan cuentos infantiles, falsean la historia, censuran a determinados escritores, señalan a otros como no afectos, y así, lamentablemente, empiezan las dictaduras ante la indiferencia y complacencia de los ciudadanos.-

Así que, o lo remediamos o tendré que recordar un juego infantil, que hoy tararearía así: ¿Dedon vas rotepaZa?; y rotepaZa jodi, ¡por ñapaEs rapa lazartrodes y que no la canozco ni la drema que la riopa!