2 DE MAYO O 3 DE JULIO. USTED DECIDE
Por Juanjo Asenjo
Leyendo “El Caballero, la Muerte y
el Diablo”, de Jean Cau, una frase me retumbó en la cabeza, así que permítanme
compartirla: “Cada uno habla, hoy, como una carraca sabia y las ciudades
están llenas de una clerecía excitada que vomita, como una esponja exprimida,
agua sucia y palabras. No voy a honrarles nombrándoles. Son legión. Son todos”.
Y de esto va este modesto artículo. Ustedes tienen que elegir si quieren ser
vomitadores de agua sucia o si quieren ser dignos. Tienen que elegir, entre el
2 de mayo de 1808 o el 3 de julio de 1898.
Espero que hayan disfrutado con la
cebolleta en busca de unas almejas a la plancha en la playa, o al revés, que
tanto da. Pero sean bienvenidos a la cruda realidad.
Un amigo me comentó que hay tres
tipos de personas y lo voy a compartir. Los dignos, que intentar evitar que
llegue el desastre. Los blandengues, que sólo se mueven cuando el desastre les
toca. Y la escoria, que ni siquiera se mueven cuando el desastre les cae
encima. Y terminaba con una terrible reflexión. La sociedad española, en una
gran mayoría, ya es escoria. Si no les gusta, pueden dejar de leer, que me va
una higa en ello. Ni vivo de esto, ni quiero su aprobación. Escribo sólo por un
motivo. Cuando todo se vaya al zurullo, y pongan esa cara de membrillo pasado,
que tanto se ve en la sociedad española hoy en día, y se pregunten qué ha
pasado, aunque me toque vivir el desastre, al menos sabré que estuve en el
lugar de quienes os avisaron, y que caiga sobre vosotros mi desdén (y espero
que lo entiendan… este tuteo es muestra de mi desprecio y asco).
No voy a hablar de la indignidad de
los políticos, ni de los altos mandos de las fuerzas armadas, que si tuvieran
un mínimo de dignidad con el juramento que hicieron, presentaría su renuncia y
su pase a la reserva en masa. Ni de la indignidad de altos funcionarios de
Estado, o miembros de la policía que disparan al aire cuando el pueblo se
levanta para defender su tierra, su sangre. Tampoco de miopes empresaurios,
que con tal de mantener a cortísimo plazo su cuenta de resultados, estarían
dispuestos a vender a sus hijas en un zoco (¿tan poco habéis aprendido de los
chinos?). Y me niego hablar de las OMG (Organizaciones de Manipulación
Globalista) que no están nunca para ayudar a los españoles cuando lo necesitan,
y corren a defender a los invasores (con el dinero de sus impuestos, por
supuesto) ¿Para qué voy a hablar de eso? El sistema del 78, estructurado por
los enemigos de siempre, ha llegado a su fin, y, o forzamos que cambie ahora, o
llegará un tiempo en que alguien lo cambie con sangre.
Y sí, por si no lo intuían, hablo de
Ceuta. Y con Ceuta, de España. La última vez que cayó Ceuta, nos pasamos ocho
siglos luchando contra el invasor, expulsando a los que se llevaban a las
mujeres para ser vendidas en mercados públicos para ser usadas como mercancía
sexual, a los que secuestraban niños para sodomizarlos o usarlos como esclavos,
o colgaban las cabezas de los vencidos en las murallas de Córdoba. Esto no es
un cuento de miedo, se llama historia.
Después de Ceuta, Melilla, Canarias,
vendrá la secesión de Cataluña y Vascongadas, quizás de Galicia, para cumplir
el sueño húmedo de los anglos y compañía, que ya en el siglo XVIII diseñaron el
plan para destruir la civilización que construyeron nuestros antepasados y que
tan bien les funcionó en Hispanoamérica. Ser una colonia de mierda, separados,
divididos y saqueados. Así que, si usted es indiferente, disfrute cuando
llegue, que está más cerca que lejos. ¿Y nuestros dirigentes?... Pues a lo
suyo, como suele ser habitual. Los Casio de toda la vida se convertirán en Banu
Qasi, y a seguir viviendo de su sangre, que eso se les da de perlas.
Pero ¿usted se cree que una vez
abierto el melón (no hablo de la cabeza de nadie) de la integridad de España,
va a quedar ahí? ¿Es usted tonto o idiota? Las dos cosas mi capitán (perdonen
que haga un uso fácil del chiste antiguo).
El 2 de septiembre se ha convocado
actos de apoyo a Ceuta. No me vengan con chorradas de si lo ha convocado
pepito, juanito o zutanito. Me da igual… Me trae al pairo que lo convoquen
rojos, azules, verdes, morados o extraterrestres. El ático de Ayuso, el Master
de Begoña, y todas las corruptelas, reales o no, pueden esperar. Ahora toca
defender la Nación para tener un presente y un futuro. Ahora hay que estar ahí,
ser hijos del 2 de mayo y no del 3 de julio. ¿Es usted digno o un bluf? Deje de
mirar los medios de desinformación y haga algo que no suele… Piense, use eso
que tiene sobre los hombros que sirve para algo más que soñar con la maciza (o
macizo) del segundo, en lo gilipollas que es su jefe (que seguramente lo es) o
en la alineación de su equipo. ¡Coño!, despierte de una vez. Demuestre algo en
su vida gris (tan gris como la de todos nosotros, por si le consuela). A los
que ya están hastiados de una sociedad inerme, les pido, un esfuerzo más,
aunque sea sin ilusión y sin fe, una vez más…
Y a los que están en la inopia les
digo… Dejen de hablar de migrantes; no hablamos de cigüeñas ni
golondrinas. Los humanos no cambiamos de ubicación con la época del año. Esto
no es una crisis humanitaria, ni son emigrantes en busca de un futuro mejor.
Esto es una guerra híbrida que ya lleva realizándose demasiado tiempo. Esto es
la marcha verde actualizada. Son quintacolumnistas, invasores, así que
demuestre que no tiene un cortocircuito en la sinapsis neuronal, deje su
empanada mental, deje de replicar los bulos de los grandes medios de
desinformación financiados por los de siempre, y entérese.
¿Es usted digno de sus ancestros? O
elige ser un indiferente y tener que esconderse cuando sus descendientes le pregunten
qué cogumelos hizo usted.
Si no es digno, váyase usted al
fiemo con mis deseos de que el demonio le reserve un sitio en el lago helado de
cocito con todos los traidores que en el mundo han sido.
Quizás esté equivocado. ¡Ojalá yerre! Quizás aún haya sangre en los
pobladores de la piel de toro, quizás hay solidaridad real, quizás hay redaños,
interés, fuerza. Quizás aún podamos aparcar diferencias para salvar la casa común
de la destrucción…
Ave atque vale