Por Juanjo Asenjo
Tengo que reconocer que tengo muy olvidadas las enseñanzas que me dieron en los Maristas…. Sin embargo, recuerdo algo de los Evangelios y quiero compartirlo con ustedes. Les traigo el Evangelio de Juan (Juan 2:13-16): “Estaba cerca la Pascua de los judíos; y subió Jesús a Jerusalén, y halló en el templo a los que vendían bueyes, ovejas y palomas, y a los cambistas allí sentados. Y haciendo un azote de cordeles, echó fuera del templo a todos, y las ovejas y los bueyes; y esparció las monedas de los cambistas, y volcó las mesas; y dijo a los que vendían palomas: Quitad de aquí esto, y no hagáis de la casa de mi Padre casa de mercado”. Quizás, después de todo, el Maestro de la Paz también entendía el uso de la fuerza cuando la razón no es escuchada. ¿Qué creen ustedes? ¿Eliminamos este pasaje para hacer un Jesús woke?
Ya que estamos en mi infancia y juventud, si me lo permiten, les comparto mi experiencia como recién llegado a la Facultad de Derecho de la Universidad Complutense de Madrid. Jovencito, novatillo, la primera clase era Derecho Romano. Tras el intento de novatada que provocó la deserción de muchos estudiantes a la búsqueda del Digesto de Justiniano, entró un señor casi anciano, obeso y, con su voz grave, comenzó la lección. Aquella primera clase marcó toda mi vida. Las tres reglas, «Iuris praecepta sunt haec: honeste vivere, alterum non laedere, suum cuique tribuere.», el inicio de su clase, “El Derecho es norma de convivencia. Por el Derecho se logra la vida en común, que es tanto como decir la sociedad política” y dos ideas que mencionó, qué, como no sitúo en su obra, voy a repetir tal y como las recuerdo: Si el derecho no sirve a la convivencia y es injusto, es nuestra obligación abrogarlo y si la República (el Estado) incumple el pacto con el cives de protegerlo y garantizar su seguridad, es derecho del cives recuperar ese derecho en su propia supervivencia. El profesor se llamaba Juan Iglesias y su obra, que tengo guardada como oro en paño, era “Derecho Romano”.
Y ustedes se preguntarán… ¿A qué viene esa reflexión? Les confieso que es una buena pregunta para la que no tengo una respuesta acertada. Me vino a la memoria, ya un poco desgastada, cuando oí, en no se que medio de desinformación masiva, lo pacíficas que habían sido las manifestaciones en apoyo de Ceuta, pese a que la policía se había esforzado en disolver alguna de ellas, con una energía que yo, desde luego, no he visto en Ceuta, ni en Cataluña, ni en otras partes de España cuando los manifestantes o invasores eran otros distintos a las ovejas de la vieja piel de toro. No entro en más, saquen ustedes sus conclusiones; no puedo impedir que, aunque, por supuesto sin ánimo de comparar, me vienen a la cabeza los cipayos, que eran, por si ustedes no lo saben, soldados nativo de la India al servicio de la potencia colonial inglesa durante los siglos XVIII y XIX, o, por extensión, aquellos que defienden o priorizan los intereses de potencias extranjeras frente a los de su propia nación. No, no sean mal pensados, no estoy compando con aquellos funcionarios que juraron defender a España y a los que usted paga; sólo comparto imágenes que vinieron a mi cabeza, sin duda basados en un error de interpretación achacable a mis años.
Pienso en Ceuta, en mis compatriotas sufriendo, sí, también en esa cría de delfín, en la oca apresada, en todo lo que representan miles de años de civilización occidental. No es menor lo de la cría del delfín. Es un símbolo de destrucción de lo que valoramos. ¿Más o menos? No sea usted simple, los símbolos sólo señalan un punto de evolución…. O de involución. Los emblemas romanos significaban el poder de Roma. Sirva esa cría de delfín matada como emblema del futuro que viene. ¿No se quiere creer que este futuro ya le pisa talones? Pues, sinceramente, y se lo digo en plan vulgar, me la repampinfla, o si lo entiende mejor, me la pela.
Se que muchos compatriotas están con las memeces de los migrantes y no saben lo que es la guerra… Se imaginan tiros, misiles, trincheras. Para von Clausewitz, la guerra es la continuación de la política por otros medios. Y antes de pegar tiros, viene la guerra híbrida. No muevo soldados, no lanzo bombas, utilizo otros medios para conseguir mis fines. Y usted… ¡Ah! Claro, la crisis humanitaria. Usted es un blandito y yo elijo que medios utilizo para conseguir lo que pretendo y usted asiente. Civiles entrando, cayucos, presentadoras macizas, pijas y estúpidas contando que tenemos una obligación solidaria, y lo que se les ocurra. Una imagen, un comentario, una frase. Esa presentadora que no se atrevería a ir a Ceuta sin guardaespaldas, no sea que se repita lo de Lara Logan, pontifica. Pija sí, pero a kilómetros.
La guerra tiene fases, puede empezar con golondrinas, seguir con halcones y terminar con buitres. Usted es la carroña, por si no lo sabe.
No quiero pensar en un ejército que no defiende las fronteras de España, sino que se dedica a defender las fronteras bálticas (sí, de esos mismos que apoyaron la secesión de Cataluña), rumanas o con misiles antiaéreos en Turquía. Reconozco que al piloto de F18, que ejerce la berrea con la lituana de turno (o lituano, seamos inclusivos), debe molar mucho eso de “Chati, yo vuelo un F18 de la pera”. Pero seamos serios… Si quieres pelar la pava, sea ambladora o no, te la pagas tú. Así que, si el ejército no sirve para defendernos, no vamos a pagar la defensa de otros. Así, como nos invaden, los blandengues podrán decir con razón, “¡Qué se la va a hacer!” … Pero, al menos habremos ahorrado un potosí. Ni F18, ni S82, ni la cabra, ni la madre que parió a tantos traidores. No jodan manipulando a soldados leales. ¿Qué obedecen órdenes? Verán, eso no sirvió de excusa a los guardias de los campos de concentración, así que obvien lo de siempre. Si todos los generales con sus fajines se esconden y no dimiten ante la invasión de España, sinceramente, me sobran; son indignos y perjuros. Venga, jubilaros y a contar a vuestros nietos como no hicisteis nada. Y no se preocupen vuesas mercedes… si veo a un ruso (que no sea en Altea tomándose un fino) entrando por los Pirineos, ya busco el trabuco del abuelo. ¿Qué me defendéis de los rusos? Mira machote. O eres gilipollas pa siempre…. O te crees que lo soy yo.
Tampoco piense en esos ilotas que están enchufados a un programa para ver como dos tíos, tías, tíes, ligan. Pero bueno, ¿ya se os ha olvidado? Coñe, que un programa sea un éxito porque un humano intenta llevarse a la piltra a otro, es como si a estas alturas, usted pensara que los niños vienen de París. ¿Pero es usted gilipollas pa un rato o pa siempre?
Si usted tiene hijos o hijas o hijes, entiendo que acepta que van a morir de un balazo en el futuro, bien sea en trincheras, en conflictos civiles o en la rúa. ¿O es usted tan estúpido que piensa que esos padres rusos, ucranianos, iraníes (por ejemplo) ¿no puede ser usted? ¿Cree que lo que pasa fuera no le puede llegar? Su memez es infinita. Venga, todo sea por ser buenista, porque eso no le va a llegar, porque usted desciende de la pata derecha del caballo del Cid y se lo merece… ¿Se lo merece? Su estupidez no le hace merecer nada, ya se lo digo yo ahora y ya se lo recordarán sus descendientes el día de mañana.
Verá, o se para ahora, o no se parará. O usted lo entiende o sus hijos lo lamentarán. Y no, aquí no hay misiones… ¡Que traidora la Iglesia romana! La moral franciscana funciona cuando hay unos dragones de cuera defendiendo los presidios…. Mientras os servíamos, todo estaba bien. Ahora que seguís la senda del Maligno, la situación cambia. Mucho rezar recordando lo muy bueno y santo que era Junípero Serra (que sin duda lo era), pero poco acordarse de aquellos que se dejaron la piel para que fuera tan merecedor de alabanzas. Sí, no puedo dejar de recordar a esa jerarquía católica que tanto se acuerda de los pobres que llegan (y no digo que sea por los fondos que recaudan, que sólo será por su “extraordinaria” labor) y que no saben nada de las necesidades de lo que debería ser su obligación, porque no los vi en Valencia, ni en Palma, ni en los apagones ni donde se ha necesitado ayuda. Pues nada, que a esos que tanto cuidan les den paz… Y, por si sirve la sugerencia, utilicen esos monasterios de monjes y monjas para acogerlos. Sin ninguna duda, encontrarán ustedes tanta paz como la que traen y no dudo que se divertirán, unos, otras, o todos. Y no se agobien… Si su bendición es un pasaporte al más allá, prefiero que la Mater de Cova Domina me lo dé, así que absténgase, sepulcros blanqueados y putrefactos.
Pero a usted, que es un españolito corriente, piense, corte la televisión, mande a
donde amargan los pepinos a tanto medio woke y reflexione… ¿le defiende el Estado o sólo le saquea? ¿Le gusta esto para sus hijos o para su vejez? ¿Quiere que su hija tan guapa pasee como lo hacía su madre o que sea una sombra en vida? ¿ha cumplido el Estado (de arriba a abajo) el pacto? ¿Prefiere que sus hijos mueran mañana a que usted muestre agallas ahora? ¿Es usted una oveja al matadero o un carnero que defiende su espacio? Y no se equivoque; esto no va de ideologías. Si los dos bandos que se pegaron de tiros por lo que ellos consideraban una España mejor hubieran visto la actitud de sus descendientes, hubieran titado los fusiles y se hubieran ido a tomar unos chatos, porque para ese viaje no hacían falta alforjas.
No le pido que sea lobo, no lo pido ser orca… No le pido nada que no demuestra el más ínfimo de los mamíferos, hasta una rata…. Sólo pido dignidad y memoria, que deje de ser un puñetero astroso, un badajo, como decían antes, un badulaque… en resumen, deje de ser un mierda, su espejo se lo agradecerá. Leche, mueva esas asentaderas por los suyos… ¿Quiere despertar de una vez? Y sí, pienso en Ceuta, y… ¿usted? ¿Cree que basta con salir un día de festuqui como si fuera el Mundial? No. El carnero, el lobo, la orca, cualquier ser digno, sabe que se defiende ayer, hoy y mañana. Y… ¿usted lo es? o ¿sólo es un balandrón en las cañas con los coleguis o un baldragas en manos de estos?
Y para los estúpidos… No pido un alzamiento, no pido nada fuera del margen legal… Pido dignidad. ¿Usted la tiene? ¿La ve? Y si no, ¿qué va a hacer?
Y, sí, recuerdo esa clase del maestro Juan Iglesias. Gracias Maestro por enseñarme que el Derecho no es ajeno a la justicia, a la virtud ni al honor.
Ave atque vale



