SOLOS. VENTA Y TRAICION
Cuando no peinaba canas, leí las Memorias
de la II Guerra Mundial de Churchill. En ella ponía de manifiesto una frase
dirigida a los negociadores con el personaje del bigotillo; con su mismo
espíritu, y perdonen que voy a modificar un poco, les digo: Podéis elegir entre
dignidad y paz; habéis elegido paz, así que tendréis indignidad y guerra.
Permítanme que obvie a la Jefatura del Estado,,, Porque… “toc toc, ¿hay alguien ahí?”. Silencio sepulcral, así que interpreten el mismo como les vaga.
Vamos con las formaciones políticas, salvo la dignidad de Frente Obrero, que dio un paso adelante, apoyado por asociaciones de distinto signo, que han entendido que esta situación no es un problema político (que también), sino una cuestión de supervivencia nacional. Y a mis queridos compatriotas indiferentes, les digo que si la Nación se rompe, todo se desmorona. Sin Nación da igual ser de izquierdas o de derechas, porque todo se vendrá abajo, Y hablo de lo que parece que sólo les importa: servicios sociales, educación sanidad, pensiones… ¿Más? Me dirán algunos. Si, mucho más. Nuestros antepasados vivieron la traición de principios del siglo XIX con la secesión de los virreinatos, y tuvieron un siglo de guerras civiles devastadoras. Luego vino la traición de 1898, y un turbulento principio del siglo XX que culminó con una guerra civil aún más cruel. ¿Traición? Pues sí, de los mismos que ahora y financiados por los mismos de ahora. Si todavía se creen que Bolívar era un libertador y que la guerra de Cuba y Filipinas se perdió porque éramos muy malos e íbamos en barcos de madera, miren, no se pongan nerviosos y limítense a leer el periódico “Hombre grises en Marte y Rubias en Venus” (si no existe, háganlo, que seguro que tiene éxito).
No es el momento de hablar de la nefasta política migratoria que tiene el gobierno. El DNI se regala como los cromos que venían en los pastelitos que me compraban en días festivos mis padres. Tampoco de su debilidad, sus políticas erradas, el tufo a podredumbre, la indefensión y dejación que sufren los que deben guardar nuestras fronteras frente al narcotráfico o las oleadas humanas. Tampoco quiero hablar de aquellos que se manifiestan cuando los usacos atacan a Iran y callan como meretrices cuando el atacado es España. Pasaré un velo por la conducta de los partidos de la oposición, que callan sobre los verdaderos culpables de esta invasión poniéndose de perfil cuando hay que defender seriamente a la Nación ¿A quién representan de verdad?. Tampoco voy a hablar de esos empresarios que están deslocalizando empresas en España para situarlas en el país agresor, o ayudando a la destrucción del sector primario español. Que sus billetes les acompañen a la tumba y puedan intentar sobornar al Maligno que espero les acoja como se merecen.
Tampoco voy a hablar de una sociedad estupidizada, que sale a la calle como loca cuando se gana un mundial (que me parece muy bien) y callan como ratas cobardes (perdóneme ese mamífero la comparación) cuando atacan a su Nación.
No quiero olvidarme de ese ese clero, que no sólo calla, sino que pretende ayudar a los invasores. La guita es la guita. Si el arzobispo de Toledo, que cargó con los tres Reyes en las Navas de Tolosa, viniera por una anomalía espacio tiempo al presente, creo que sé contra quien se dirigiría… Ellos lo tenían muy claro. Puedo sugerir a la jerarquía que reparta a los que entran en conventos, a ser posible de monjas, para que disfruten in situ lo que pasa día a día en nuestras calles, que como es de absoluta paz, ¿no?, la misma paz encontrarán.
No quería hablarles de eso, porque entre traidores, pusilánimes e ineptos, llenaría un libro. Quiero ir a algo más profundo y más preocupante. Von Clausewitz distinguía entre agresor operativo y agresor estratégico. Creo que está muy claro quien es el agresor operativo (el que actúa claramente). Si alguien piensa que en un país pueden coincidir 80.000 personas para entrar en otro, sin organización política, consentimiento y logística, mire, bájese del guindo que no se puede hacer el canelo siempre. “Que son las mafias…” dirán algunos ¡Amos anda!
El agresor estratégico es el que provoca la actuación del operativo. Y ¿quién puede ser? Pues los de siempre, los anglos y compañía. Que raro que el que se cree emperador del mundo dijera que España se iba a enterar. Qué raro que el Senado gringo apoyara las pretensiones marroquíes. En el fondo, les da igual que Ceuta y Melilla sean españolas desde hace siglos, porque la mentira, el engaño y la traición son la base de la actuación internacional de estos sujetos. No les critico, porque ellos van a lo suyo, los estúpidos somos nosotros.
Vamos por más… ¡Ya somos europeos, ridios! ¿Y? De verdad, además de para complicarle la vida con ese invento sádico de taponcitos agarrados, cual tango erótico festivo, y destruir nuestro sector primario, ¿qué le aporta a usted? Bueno, algunas cosillas, penuria energética, libre tránsito de productos marroquíes sin el control sanitario que se exige a nuestros agricultores y ganaderos, sanciones a Rusia, país con el que (que yo recuerde), no hemos tenido más conflictos que alguna escaramuza en California, una guerra en el siglo XIX en la que no se disparó un tiro, y las visitas mutuas en la Guerra Civil y con la División Azul. Eso sí, los helicópteros antiincendios no despegan porque no se pueden comprar repuestos a los rusos (creo que también se debe reír de nuestra estupidez), y compramos el petróleo ruso vía Marruecos (que se aten los machos los estadounidenses porque no les conocen)
Ave atque vale




