En el anterior artículo traté de plasmar mi visión, por supuesto siempre subjetiva, de los hechos que están ocurriendo en el mundo islámico; quería transmitir mi sensación, quizás intuición, quizás mera desconfianza atávica, de que nos encontramos frente a una partida de dominó, o puede que una partida de cartas, en la que frente a los tahúres se encuentran unos dirigentes inútiles y pardillos, absolutamente incapaces de prever los movimientos sociales y políticos de nuestro entorno. En el mundo romano, el mar Mediterráneo era la arteria por el que fluía la cultura y civilización grecolatina. En una obra titulada Las Ciudades de la Edad Media se dice que “su repentino empuje [referido al Islam] destruyó el mundo antiguo. Se acabó la comunidad mediterránea que se agrupaba a su alrededor. El mar cotidiano y casi familiar que relacionaba todas sus partes va a convertirse en una barrera entre ellas”.
En resumen, el Islam, en su fase expansiva y colonizadora, destrozó las rutas de suministros del Mare Nostrum e hizo retroceder a Europa varios siglos en su evolución. Y miren ustedes, los siglos han pasado, de los romanos ya hay toda una generación que debe pensar que son un equipo de futbol, como creen que Witiza es una marca de zapatillas, pero el hecho cierto, persistente, recurrente, es que, si bien el Mediterráneo ya no es la arteria principal para Europa en la que fluyen cultura y bienes, sigue siendo su bajo vientre, y por mucho que pensemos en un mundo global, los vecinos, qué quieren que les diga, están muy alterados. Por muy molestos que sean, por muy superior que se crea esta sociedad occidental, por muchas declaraciones pseudoprogres que nos vendan, se está generando un alud para el que no nos han preparado, adormecidos con tanta alianza de civilizaciones y sandeces parecidas, en boca de unos retroprogres de mierda (con perdón) con el silencio de los cutres señoritos del cortijo; vamos los de siempre, especímenes todos que sólo piensan en alcanzar el poder para seguir exprimiendo nuestros bolsillos; ¿no opina Sr. Rodríguez Zapatero o usted, Sr. Ruiz Gallardón, que los ciudadanos tienen cara de limón de tanta pecuniaria explotación?
Lo grave es que la civilización occidental se mueve por energía; no sólo coches, fábricas o casas; la tecnología, el desarrollo, el estado de bienestar, se mueve, mantiene y desarrolla a golpe de kilowatio, a chute de gasolina o a inhalación de gas. Somos una civilización yonqui de julios, de caballos de vapor, de centímetros cúbicos y amperios; y gracias a la irresponsabilidad y miopía de los políticos que padecemos para nuestro infortunio, las principales fuentes de suministro de energía que utilizamos (petróleo y gas) están en países inestables y, muchos de ellos islámicos.
Cuando en el año 2009 escribí el libro sobre la crisis económica española, libro no publicado, sin duda debido a su baja calidad, partía del convencimiento, que hoy sigo manteniendo, que la crisis económica mundial fue, en gran medida, una crisis del petróleo, con una elevación de precio tan salvaje que puso al descubierto las entretelas de un sistema económico que necesitaba un saneamiento intenso. Y cuando proponía la implantación del hidrógeno como combustible de los vehículos, la energía nuclear como generadora de electricidad, la creación de puertos ferroviarios, en fin, una serie de medidas de implante progresivo, de bajo costo para los ciudadanos, de futuro, ya suponía que este Gobierno nefasto era incapaz de cualquier medida que no suponga más que el asalto a los bolsillos de los ciudadanos. Y así estamos, aguantando las subidas de la luz, que encarecen los costes de producción de nuestras empresas y arruinan a las familias españolas, que ya se sabe que este gobierno sangra a los ciudadanos para dar la guita a la banca. Eso sí, nos arruinan mientras podemos contemplar un paisaje de molinos de viento y paneles solares de eficacia más que dudosa, pero eso sí, caros, caros, caros. Y ya puestos, a fomentar el coche eléctrico, un producto para aquellos ricos que quieran un vehículo para moverse por la ciudad, porque para más no da de sí. Sospecho que el verdadero interés es mantener los beneficios de la gigantesca industria petroquímica y seguir desecando nuestros bolsillos, que de alguna parte hay que sacar para tanto apesebrado y político sanguijuela. Y ya puestos, que para algo la tela es de otros, enriquecemos a ciertos países, o más bien, a sus cúpulas dominantes y, ya puestos a hacer negocio, que nos compren los tanques destinados a nuestro ejército; así un día los podrán utilizar frente a sus propios ciudadanos (o frente a nosotros, quien sabe) y el politiquillo de turno podrá llorar lánguidamente y clamar en defensa de los derechos humanos. Claro, que a lo peor, nuestra flamante Ministro de Defensa, a la vista de la falta de seguratas suficientes para los cuarteles, prefiera venderlos, no sea que se los roben alguna de las mafias que por la piel de toro campan a sus anchas. Es lo que tiene pasar de pacifista a generala de los tres ejércitos en lo que se tarda en coger un teléfono para aceptar un cargo, que ya se sabe que la púrpura atrae mucho.
Y ahora, con lo que está ocurriendo y lo que puede ocurrir en cualquier momento, con una cultura expansiva, agresiva, y contrapuesta a la occidental, con la llave de la energía en sus manos y una larga, dolorosa y sangrante revolución por hacer, en estos lares estamos sin haber hecho los deberes, eso sí, después de favorecer los dividendos de las grandes corporaciones financieras e industriales. Y ¿qué hace el Gobierno? Nunca se me hubiera ocurrido… Bajar la velocidad de los vehículos… ¡Qué portentos!
miércoles, 16 de marzo de 2011
martes, 15 de febrero de 2011
EL DOMINO (I)
Llevo unos días que al levantarme, tomarme el café, aún so las zetas (de sueño, no sean mal pensados) oigo en la radio las noticias de Túnez primero, de Egipto después, y los tímidos inicios de levantamientos en Argelia. Y, sin duda debido a que las neuronas no están aún despiertas porque las hipocretinas van a su aire (y por favor, no piensen en ninguna ministro, que por ahí no van los tiros), recuerdo un magnífico libro titulado Mahoma y Carlomagno que decía que “el Islam ha roto la unidad mediterránea que las invasiones germánicas habían dejado subsistir. Se trata del hecho más esencial ocurrido en la historia europea después de las guerras púnicas. Es el final de la tradición antigua. Es el comienzo de la Edad Media, en el mismo momento en que Europa estaba en vías de bizantinarse". Así de claro y así de duro… Ni francos (insisto, no sean malpensados), ni visigodos, ni ostrogodos, ni hunos, ni vándalos… No, los responsables de la inmersión europea en la oscuridad de la Edad Media fueron los musulmanes. Se que las teorías de tolerancia y alianza de civilizaciones obvian el hecho, porque es más fácil en ocasiones cambiar la historia, que afrontar las lecciones que nos puede dar. Ya sé que nuestros dirigentes son dignos aprendices de Gran Hermano, del de 1984, no del circo que algún canal de televisión emite veinticuatro horas al día, pero su primera misión es garantizar la seguridad y el bienestar de los ciudadanos, o al menos intentarlo, y dejarse de sandeces, mentiras y chorradas que sólo nos pueden llevar al desastre… Claro, que mientras los ciudadanos se comporten como ovejas, balando alegres mientras les espera el matadero, estoy pidiendo peras al olmo.-
Sinceramente, deseo a los egipcios y tunecinos lo mejor; ruego por estar equivocado y que mis miedos sean infundados; anhelo que puedan alcanzar la democracia y libertad que creo que desean sinceramente… Pero, por muy optimista que quiera ser, y lo siento por los bienintencionados que siempre portan la banderas del idealismo, lo dudo…
La democracia es un invento occidental; es una creación que nace de los griegos, pasa por los romanos, se enriquece con el pensamiento cristino y toma cuerpo con el Renacimiento y la Edad Moderna. Es un largo proceso de pensamiento y sangre, de derecho y pensamiento, de arcabuces, guillotinas y monasterios. ¡Pardiez, contad la sangre derramada en su nombre! La democracia requiere unos tiempos históricos, una determinada visión del hombre y el mundo, de las relaciones personales y políticas; y como creación coyuntural, es exportable a otras culturas con muchos matices, que, en último extremo, van a depender del devenir histórico de los pueblos, de sus creencias religiosas y filosóficas, de sus estructuras sociales, en definitiva, de la estructura de su sociedad.-
Que yo considere que es el mejor sistema político que existe no es original; a fin de cuentas soy hijo de la cultura occidental, al igual que todos los ciudadanos occidentales, contando siempre con los descontentos, los intolerantes y los movimientos sociales que pueden buscar mayor seguridad o estabilidad en detrimento de su libertad individual. Pero que confíe en que determinadas culturas abracen entusiasmadas la causa de la democracia es una ingenuidad que, en el caso de los dirigentes políticos, puede suponer una ceguera suicida.-
No conozco ningún país de corte islámico en donde la democracia funcione normalmente, y ni siquiera sé si eso es bueno o malo, porque las decisiones de cada sociedad sobre su forma de gobierno son demasiado complejas para que puedan llegar los frustrados misioneros del siglo XXI, que han sustituido la Biblia por las constituciones occidentales, a evangelizar con la nueva religión globalizadora. El devenir histórico tiene sus plazos, sus hitos, sus triunfos y sus pesares.-
Lo que sí recuerdo es la teoría del dominó de los años 50 y 60 del siglo pasado. Aquella teoría, en plena guerra fría, mantenía que la estrategia soviética y china en Asia, África y América, equivalía a unas fichas de dominó; los países irían cayendo en la órbita comunista de uno en uno, y el triunfo de la “revolución” marxista en uno significaría el principio de los desórdenes y conflictos en otro; de prosperar, se replicaría el efecto. Ese fue el motivo de las sucesivas guerras en Corea, Vietnam, Camboya y una larga ristra de conflictos.-
¿De verdad se creen que los conflictos en Túnez son originados sólo por un sentimiento popular trasmitido por redes sociales? ¿Y de verdad piensan que el contagio a Egipto es movido por un virus raro que clama por la libertad en el país vecino? ¿Y que ese virus se trasmite por redes sociales a Argelia, a Marruecos, a…? No sé, quizás sea mi desconfianza, pero el sexto sentido me dice que hay quien está jugando al dominó, que alguien ha sacado el seis doble y va a jugar una partida en el bajo vientre de Europa, exactamente igual que hace varios siglos. No me pregunten quien, porque lo desconozco, pero creo que se van a implantar unos regímenes integristas en todo el norte de África para el que no estamos preparados; y España, que hoy, al igual que antaño, es la puerta de contención, puede tener serios conflictos. Desde el corte de suministro de gas, a conflictos con algún país del norte de África que prefiera lanzar a sus multitudes en una aventura exterior para salvar su régimen personalista, todo es plausible.-
¿Y tenemos algún estadista que sepa jugar al dominó? Respóndase ustedes…
Sinceramente, deseo a los egipcios y tunecinos lo mejor; ruego por estar equivocado y que mis miedos sean infundados; anhelo que puedan alcanzar la democracia y libertad que creo que desean sinceramente… Pero, por muy optimista que quiera ser, y lo siento por los bienintencionados que siempre portan la banderas del idealismo, lo dudo…
La democracia es un invento occidental; es una creación que nace de los griegos, pasa por los romanos, se enriquece con el pensamiento cristino y toma cuerpo con el Renacimiento y la Edad Moderna. Es un largo proceso de pensamiento y sangre, de derecho y pensamiento, de arcabuces, guillotinas y monasterios. ¡Pardiez, contad la sangre derramada en su nombre! La democracia requiere unos tiempos históricos, una determinada visión del hombre y el mundo, de las relaciones personales y políticas; y como creación coyuntural, es exportable a otras culturas con muchos matices, que, en último extremo, van a depender del devenir histórico de los pueblos, de sus creencias religiosas y filosóficas, de sus estructuras sociales, en definitiva, de la estructura de su sociedad.-
Que yo considere que es el mejor sistema político que existe no es original; a fin de cuentas soy hijo de la cultura occidental, al igual que todos los ciudadanos occidentales, contando siempre con los descontentos, los intolerantes y los movimientos sociales que pueden buscar mayor seguridad o estabilidad en detrimento de su libertad individual. Pero que confíe en que determinadas culturas abracen entusiasmadas la causa de la democracia es una ingenuidad que, en el caso de los dirigentes políticos, puede suponer una ceguera suicida.-
No conozco ningún país de corte islámico en donde la democracia funcione normalmente, y ni siquiera sé si eso es bueno o malo, porque las decisiones de cada sociedad sobre su forma de gobierno son demasiado complejas para que puedan llegar los frustrados misioneros del siglo XXI, que han sustituido la Biblia por las constituciones occidentales, a evangelizar con la nueva religión globalizadora. El devenir histórico tiene sus plazos, sus hitos, sus triunfos y sus pesares.-
Lo que sí recuerdo es la teoría del dominó de los años 50 y 60 del siglo pasado. Aquella teoría, en plena guerra fría, mantenía que la estrategia soviética y china en Asia, África y América, equivalía a unas fichas de dominó; los países irían cayendo en la órbita comunista de uno en uno, y el triunfo de la “revolución” marxista en uno significaría el principio de los desórdenes y conflictos en otro; de prosperar, se replicaría el efecto. Ese fue el motivo de las sucesivas guerras en Corea, Vietnam, Camboya y una larga ristra de conflictos.-
¿De verdad se creen que los conflictos en Túnez son originados sólo por un sentimiento popular trasmitido por redes sociales? ¿Y de verdad piensan que el contagio a Egipto es movido por un virus raro que clama por la libertad en el país vecino? ¿Y que ese virus se trasmite por redes sociales a Argelia, a Marruecos, a…? No sé, quizás sea mi desconfianza, pero el sexto sentido me dice que hay quien está jugando al dominó, que alguien ha sacado el seis doble y va a jugar una partida en el bajo vientre de Europa, exactamente igual que hace varios siglos. No me pregunten quien, porque lo desconozco, pero creo que se van a implantar unos regímenes integristas en todo el norte de África para el que no estamos preparados; y España, que hoy, al igual que antaño, es la puerta de contención, puede tener serios conflictos. Desde el corte de suministro de gas, a conflictos con algún país del norte de África que prefiera lanzar a sus multitudes en una aventura exterior para salvar su régimen personalista, todo es plausible.-
¿Y tenemos algún estadista que sepa jugar al dominó? Respóndase ustedes…
viernes, 24 de diciembre de 2010
NAVIDAD
Es tiempo de navidad; recuerdo un párrafo de Hamlet que decía "que cada vez que se aproxima el tiempo en que se celebra el nacimiento de nuestro Salvador, el ave del alba pasa cantando la noche entera, y, entonces, según aseguran, ningún espíritu se atreve a salir de su morada. Las noches son saludables. Ningún planeta ejerce entonces maleficio, ni ningún hada ni hechicera tiene poder para encantar". Y no puedo, ni quiero, resistir la ocasión de desear a todos, unas felices fiestas, confianza en que el ave del alba cante, y que la obscuridad se retire a su cueva.-
Se que hay muchos amigos, conocidos, futuros amigos, rivales, enemigos, indiferentes y desconocidos para los que la Navidad es un momento de dolor, de disgusto o simplemente de resignación. Sin embargo, la Navidad es un momento de reencuentro con nuestra niñez, con los valores que desearíamos sentir todo el año, con la esperanza en un mañana mejor.-
Quizás hemos esperado demasiado del Niño que nace cada 24 de diciembre y de su mensaje; deseamos que resuelva nuestros problemas, que solucione nuestros conflictos, que cure nuestras miserias. Voto a bríos que es demasiado trabajo para un recién nacido, si no estamos dispuestos a apechugar con nuestra responsabilidad, si no queremos afrontar nuestra libertad, si no nos place cambiar nuestro destino y nuestra vida.-
A los que no les gusta la Navidad o bien sienten el alma amarrida, o bien la nostalgia, la morriña, el recuerdo de épocas más felices, les genera rencor, desazón o, sencillamente, desilusión. Y sin embargo, el dolor nos acompaña en la vida, el recuerdo de los que cruzaron la última frontera, los sueños perdidos de la juventud, el brillo en los ojos del niño que fuimos… Y, por eso precisamente, la Navidad nos tiene que reencontrar con lo mejor que queda en nosotros, con ese reducto de ilusión, de fe y de confianza.-
Desde estas líneas, a los que están, a los que ya se fueron, y a los que vendrán, que la estrella nos guíe a la luz que nunca debimos perder… Y que los magos, esos únicos reyes en los que creo, nos visiten para recordarnos que desde lo más humilde, desde lo más ínfimo, desde el sencillo pesebre en el que vive la ilusión, la paz y el amor, se puede, y se debe, hacer la revolución que cambie nuestro mundo definitivamente.-
Y el mensaje de paz, de amor, de fraternidad, de justicia, el mismo que nació hace ya siglos en un perdido pueblo del Imperio Romano, es el que aún tenemos que conseguir.-
Así pues, Feliz Navidad.
miércoles, 17 de noviembre de 2010
ESTAMOS LOCOS
Cuando leí Hamlet, hace ya más años de los que me gustaría recordar, pude leer una frase que venía a decir que no existe nada que sea bueno o malo, es el pensamiento el que lo hace así. La dialéctica que plantea entre moral individual y moral social es profunda, y la única respuesta que el Buen Gobierno puede dar es la mínima restricción necesaria para que no se resienta la convivencia entre los ciudadanos, garantizando una esfera de derechos fundamentales y exigiendo un conjunto de obligaciones. ¿Cuáles? Pues dependerá del conjunto de los ciudadanos, de sus vivencias presentes, de su pasado, bagaje cultural, evolución e inquietudes, de su vida en suma. La moral social, colectiva, reprenderá o no determinadas actitudes, porque considerará que son buenas o malas para la colectividad, pero cada individuo es muy libre de considerar esas actuaciones moralmente reprobadas como buenas o malas. Vamos, póngase la melena hippie y repita conmigo vive y deja vivir.-
Y, sin embargo, en esta España nuestra, más que nunca de charanga y pandereta, los ciudadanos han entrado en una especie de delirium tremens, sin pensar, analizar ni discrepar; se tragan sin recato el soma que les venden unos políticos y satélites apesebrados, envasados en el buenismo y lo políticamente correcto, que no son más que el embozo de fascismo (o estalinismo, que para eso son vecinos ideológicos) en un mundo globalizado de chalados. Y que quieren que les diga, a mí personalmente, no me pone nada ese futuro de bobos al que nos llevan.-
Hace unos días oí una sugerencia, revolucionaria sin duda, para solucionar los problemas sanitarios del país. Se sugería que las enfermedades producidas por el tabaco no fueran cubiertas por la sanidad pública… Así, con dos bemoles y sin despeinarse. Ya sé que es la cruzadita de moda de estos ineptos que nos gobiernan, pero me preocupa la mirada de inteligencia bovina que veo en muchos ciudadanos, y la pasividad letárgica de los partidos políticos de la oposición. Y yo pensé… Tengo la solución para la sanidad. En la recepción de urgencias, pongan un poeta, de la ceja a ser posible, y reducimos gastos a granel. Así, problemas de infarto en personas de sobrepeso, pues nada, “por cebón, muérete cabrón”, problemas de hígado por exceso de jumilla, pues “por beodo, te vas sin más al hoyo”, que has cruzado mal la calle y te han atropellado, pues “por suicida, para ti no hay camilla”, y claro, si es que tienes una vida disoluta, pues no sé, se me ocurre “por mujeriego, se te va a caer el huevo”. Cuando a Kid Karson le diagnosticaron una grave enfermedad, y le dijeron que tendría que comer sopas de leche, salió del médico, se metió en el “saloon”, y después de meterse entre pecho y espalda una buena ración de bisonte, whisky a espuertas, habano del bueno, y café negro como el infierno, murió con semblante plácido; espero que sepa esto en el otro barrio y que no se le ocurra reencarnarse en España, porque aquí por eso, dentro de poco, terminará en el trullo.-
Pero estas medidas revolucionarias, que son la política sanitaria del futuro, esa que ha empezado prohibiendo a los niños comer bollos en el colegio y dando bombas hormonales a las menores, esa que meterá a los fumadores, a los pocos que resistan, en una jaula del parque zoológico para que los niños les tiren cigarrillos, sí, esa misma, necesita avances revolucionarios más profundos, con hondo contenido ideológico y sobre todo social, porque aquí lo que no se disfraza de social, que quieren que les diga, no existe; así que si usted es católico, pues nada, que le asista el canónigo, y si es liberal, sus hijos colegios no tendrán, y si es de derechas, bueno, si es de derechas mejor piense en irse de este país porque le veo en el zoológico con los fumadores. Y ya puestos, que las mozas no se pongan escote o minifalda, y que todos seamos altos y con RH negativo… ¡Ahí va!, perdonen, que lapsus, si quieren prohibir en una ciudad andaluza que las taxistas lleven vestidos escotados y minifaldas, en un pueblo catalán de playa que las mujeres vayan en bañador o "top", y lo del RH… algo recuerdo del de las nueces. Me temo que el Gran Hermano ya está aquí.-
Claro, que luego oigo que el partido gobernante y el de la oposición quieren reconocer en Melilla como festivo el día grande de los musulmanes. Somos tan buenos y tan tolerantes que me da un gustirrinin que les daría envidia. ¿Qué fiesta nos quitarán?, aún no lo sé… Pero debo decirles que la medida es cicatera, pobre, miserable, mezquina y avara, impropia de políticos con tanto talante y aliados de todas las civilizaciones que en el mundo son. Nada de nada, asumamos las fiestas de todos los emigrantes que están en España. Propongo lista abierta de fiestas peruanas, colombianas, israelitas, polacas, rumanas, argentinas, rusas, chinas (jo, que guay, dos celebraciones de fin de año); celebremos con fruición el día de la pacha mama, de la fiesta de los indios apaches (alguno habrá, digo yo), del Yom Kippur y la sublevación de Varsovia. No se preocupen ustedes que ya buscamos algún día para trabajar, poquito ¿eh? O acaso, ¿el resto de emigrantes no tienen los mismos derechos?; y los españoles, ¿tienen que renunciar a sus fiestas? Y si les parece mucho, lo hacemos por barrios… No sé, en Tetuán las de Colombia, en Lavapiés la de China, y así sucesivamente. Y si encuentran algún amigo (seguro que sí) que haga, con cargo al dinero público, una guía de fiestas, festejos, cachondeos con y sin arrumacos y similares, y así nos aclaramos mucho mejor todos. Porque no quiero pensar que ustedes son unos mancha pantalones que quieren contentar a los que ponen bombas y gritan en la frontera… No es eso, ¿verdad? porque tanto traje en las noticias y tanto modelito de ministro, da que pensar. Y aún así, hay ciudadanos que lo asumen con normalidad, tragándose todo, sin cuestionar, criticar, ni debatir, pero señalando y marginando al que discrepa.
Hay que asumir que en nuestra sociedad moderna, aborregadamente sana (repitamos todos, beee..., beee...), no se admite al contrario, al que no compra la moto que nos venden (con casco y vaselina incluida) para llevarnos al huerto. Es peligroso, políticamente incorrecto, y, además, no pega en los programas de corazón, y por ello tiene que ser expulsado del mundo falsamente feliz en el que nos adormilan, para luego enviarnos, como el Viejo de la Montaña, a morir deprimidos en la miseria y el paro. Y, sin embargo, sonrío, porque recuerdo con nostalgia los años 80, con un lastre nacional de problemas sociales y económicos, pero con esperanza en el mañana, esos debates generales, ese pensamiento crítico, el inconformismo, esas cervezas que tomábamos, juntos un marxista-leninista, el de falange de toda la vida, el que cantaba en el coro parroquial y el que “pasaba” de todo, hablando, debatiendo, riendo, aceptando al diferente, al que discrepaba, tolerancia y libertad, pura democracia en la calle, para llegar ahora a este fascismo de talante pueril. Desde luego, estamos locos…
Y, sin embargo, en esta España nuestra, más que nunca de charanga y pandereta, los ciudadanos han entrado en una especie de delirium tremens, sin pensar, analizar ni discrepar; se tragan sin recato el soma que les venden unos políticos y satélites apesebrados, envasados en el buenismo y lo políticamente correcto, que no son más que el embozo de fascismo (o estalinismo, que para eso son vecinos ideológicos) en un mundo globalizado de chalados. Y que quieren que les diga, a mí personalmente, no me pone nada ese futuro de bobos al que nos llevan.-
Hace unos días oí una sugerencia, revolucionaria sin duda, para solucionar los problemas sanitarios del país. Se sugería que las enfermedades producidas por el tabaco no fueran cubiertas por la sanidad pública… Así, con dos bemoles y sin despeinarse. Ya sé que es la cruzadita de moda de estos ineptos que nos gobiernan, pero me preocupa la mirada de inteligencia bovina que veo en muchos ciudadanos, y la pasividad letárgica de los partidos políticos de la oposición. Y yo pensé… Tengo la solución para la sanidad. En la recepción de urgencias, pongan un poeta, de la ceja a ser posible, y reducimos gastos a granel. Así, problemas de infarto en personas de sobrepeso, pues nada, “por cebón, muérete cabrón”, problemas de hígado por exceso de jumilla, pues “por beodo, te vas sin más al hoyo”, que has cruzado mal la calle y te han atropellado, pues “por suicida, para ti no hay camilla”, y claro, si es que tienes una vida disoluta, pues no sé, se me ocurre “por mujeriego, se te va a caer el huevo”. Cuando a Kid Karson le diagnosticaron una grave enfermedad, y le dijeron que tendría que comer sopas de leche, salió del médico, se metió en el “saloon”, y después de meterse entre pecho y espalda una buena ración de bisonte, whisky a espuertas, habano del bueno, y café negro como el infierno, murió con semblante plácido; espero que sepa esto en el otro barrio y que no se le ocurra reencarnarse en España, porque aquí por eso, dentro de poco, terminará en el trullo.-
Pero estas medidas revolucionarias, que son la política sanitaria del futuro, esa que ha empezado prohibiendo a los niños comer bollos en el colegio y dando bombas hormonales a las menores, esa que meterá a los fumadores, a los pocos que resistan, en una jaula del parque zoológico para que los niños les tiren cigarrillos, sí, esa misma, necesita avances revolucionarios más profundos, con hondo contenido ideológico y sobre todo social, porque aquí lo que no se disfraza de social, que quieren que les diga, no existe; así que si usted es católico, pues nada, que le asista el canónigo, y si es liberal, sus hijos colegios no tendrán, y si es de derechas, bueno, si es de derechas mejor piense en irse de este país porque le veo en el zoológico con los fumadores. Y ya puestos, que las mozas no se pongan escote o minifalda, y que todos seamos altos y con RH negativo… ¡Ahí va!, perdonen, que lapsus, si quieren prohibir en una ciudad andaluza que las taxistas lleven vestidos escotados y minifaldas, en un pueblo catalán de playa que las mujeres vayan en bañador o "top", y lo del RH… algo recuerdo del de las nueces. Me temo que el Gran Hermano ya está aquí.-
Claro, que luego oigo que el partido gobernante y el de la oposición quieren reconocer en Melilla como festivo el día grande de los musulmanes. Somos tan buenos y tan tolerantes que me da un gustirrinin que les daría envidia. ¿Qué fiesta nos quitarán?, aún no lo sé… Pero debo decirles que la medida es cicatera, pobre, miserable, mezquina y avara, impropia de políticos con tanto talante y aliados de todas las civilizaciones que en el mundo son. Nada de nada, asumamos las fiestas de todos los emigrantes que están en España. Propongo lista abierta de fiestas peruanas, colombianas, israelitas, polacas, rumanas, argentinas, rusas, chinas (jo, que guay, dos celebraciones de fin de año); celebremos con fruición el día de la pacha mama, de la fiesta de los indios apaches (alguno habrá, digo yo), del Yom Kippur y la sublevación de Varsovia. No se preocupen ustedes que ya buscamos algún día para trabajar, poquito ¿eh? O acaso, ¿el resto de emigrantes no tienen los mismos derechos?; y los españoles, ¿tienen que renunciar a sus fiestas? Y si les parece mucho, lo hacemos por barrios… No sé, en Tetuán las de Colombia, en Lavapiés la de China, y así sucesivamente. Y si encuentran algún amigo (seguro que sí) que haga, con cargo al dinero público, una guía de fiestas, festejos, cachondeos con y sin arrumacos y similares, y así nos aclaramos mucho mejor todos. Porque no quiero pensar que ustedes son unos mancha pantalones que quieren contentar a los que ponen bombas y gritan en la frontera… No es eso, ¿verdad? porque tanto traje en las noticias y tanto modelito de ministro, da que pensar. Y aún así, hay ciudadanos que lo asumen con normalidad, tragándose todo, sin cuestionar, criticar, ni debatir, pero señalando y marginando al que discrepa.
Hay que asumir que en nuestra sociedad moderna, aborregadamente sana (repitamos todos, beee..., beee...), no se admite al contrario, al que no compra la moto que nos venden (con casco y vaselina incluida) para llevarnos al huerto. Es peligroso, políticamente incorrecto, y, además, no pega en los programas de corazón, y por ello tiene que ser expulsado del mundo falsamente feliz en el que nos adormilan, para luego enviarnos, como el Viejo de la Montaña, a morir deprimidos en la miseria y el paro. Y, sin embargo, sonrío, porque recuerdo con nostalgia los años 80, con un lastre nacional de problemas sociales y económicos, pero con esperanza en el mañana, esos debates generales, ese pensamiento crítico, el inconformismo, esas cervezas que tomábamos, juntos un marxista-leninista, el de falange de toda la vida, el que cantaba en el coro parroquial y el que “pasaba” de todo, hablando, debatiendo, riendo, aceptando al diferente, al que discrepaba, tolerancia y libertad, pura democracia en la calle, para llegar ahora a este fascismo de talante pueril. Desde luego, estamos locos…
martes, 9 de noviembre de 2010
¿DEDON VAS ROTEPAZA?
Hace unos días, releí la novela Damian, escrita por uno de los autores favoritos de mi época adolescente; en el inicio de la obra me encontré con una frase que decía “la vida de cada hombre es un camino hacia sí mismo, el intento de un camino, el esbozo de un sendero”. Y no sé si les pasa a ustedes, pero hay frases que se meten en la cabeza y martillean inmisericordes durante un tiempo hasta que se ocultan en el zaguán de la memoria. Yo, que quieren que les diga, creo que son los espíritus lares que la susurran repetidamente con un propósito concreto.-
Y así debió de ser, sin duda alguna, porque a los pocos días oí la noticia que explicaba las medidas revolucionarias que este penoso gobierno que soportamos, iba e implantar en la educación. Por supuesto, no se mejoraba el sistema educativo, ni se reforzaban los contenidos, de eso nada monada… Para gilipolleces estamos; esos son fruslerías y pérdidas del valioso tiempo de nuestros politiquillos de tres al cuarto; en el país del 20% de paro, ¿quién piensa en mejorar la educación?. Lo que de verdad importa, lo que vaga, lo que peta, es meterse en los recreos del colegio y prohibir los juegos sexistas. Yo, fiel cumplidor de las estupideces retroprogres que, de vez en cuando, vomita el Boletín Oficial del Estado, con gesto enérgico, faz adusta, requerí la inmediata presencia de mi hija de siete años, que, sin demasiado ímpetu, todo hay que decirlo, acudió al requerimiento paterno, convertido ya en implacable ejecutor de la norma. Y a tal fin la exigí un informe diario de los juegos y juguetes que utilizaban en el recreo del colegio. Tengo que confesar que después de explicarle lo que nuestros venerables diputados habían aprobado, me sentí como el emperador que iba desnudo por la calle después de adquirir un traje invisible (¿Habrán prohibido también este cuento?). “Papá, que tonterías dices”, me replicó, y según se daba media vuelta me dijo, “además a mí no me gustan las muñecas”. Ya ven ustedes, niños del siglo veintiuno frente a políticos que deben esconderse en los aseos a leer un resumen de Tótem y Tabú, a ver si logran entender sus frustraciones sexuales.-
En este país que de los tiempos de la Mesta sólo (acentuado, señores académicos, ¿qué pasa?) quedan los rebaños andando por las calles, la norma ha quedado relegada al chascarrillo fácil, a la sonrisa leve y a la resignación sobre la inutilidad de una gravosa casta política que, además de no resolver ninguno de los problemas que padecemos, pretenden legislar hasta los juegos de nuestros hijos. Fue en este momento cuando recordé la frase del libro que les indicaba al principio de este artículo, y, sin rubor lo digo, sentí miedo.-
Miedo porque el Duce debe estar aplaudiendo desde su tumba la deriva totalitaria y represora de las libertades que están tomando nuestros gobernantes; el sendero, el esbozo del camino, es el del totalitarismo, el de la represión, el de la etiqueta fácil. Me da igual camisas negras, camisas pardas, flores en la mano o mariposas en vuelo, sino que lo que de verdad me importa quienes apuestan por la libertad, sin miedos y sin tapujos. De nada me sirve que me vendan palabras si no se soportan en principios. Reflexionen señores políticos, especialmente los que gobernarán en el futuro o los que serán la llave de futuros gobiernos, porque me temo, que los que ahora nos mal dirigen no tienen ya remedio. Para ellos, me permito traerles una cita del Dr. Albert Ellis que dice “Revise su dogmatismo, su necesidad de certeza, su rigidez y su empeño obsesivo-compulsivo en ‘convencer’ a los demás para que sigan sus normas y restricciones”.-
La libertad se siente, se vive, se aplica; la libertad es enemiga de la intromisión innecesaria en la individualidad sacrosanta de los ciudadanos; la libertad no acompaña al que pretende imponer sus ideas; la libertad es enemiga del dogma y del fariseísmo. Y que nadie crea que las pequeñas cosas, son insignificantes. Un amigo informático me comentó que los pixel son invisibles, pero que pixel a pixel imprimía la fotografía completa. Y si contemplamos cada pequeña norma que pasa desapercibida en el desplome de nuestro país, el cuadro es el de la dictadura de lo políticamente correcto, de la separación del disidente y de la censura del crítico.-
Legislan sobre lo que pueden jugar nuestros hijos, regulan su alimentación, suplantan a los padres, retocan cuentos infantiles, falsean la historia, censuran a determinados escritores, señalan a otros como no afectos, y así, lamentablemente, empiezan las dictaduras ante la indiferencia y complacencia de los ciudadanos.-
Así que, o lo remediamos o tendré que recordar un juego infantil, que hoy tararearía así: ¿Dedon vas rotepaZa?; y rotepaZa jodi, ¡por ñapaEs rapa lazartrodes y que no la canozco ni la drema que la riopa!
sábado, 16 de octubre de 2010
EL PIQUETERO
Cuando contemplaba las declaraciones previas a la huelga general y el desarrollo de la misma, recordé la obra de teatro Estado de Sitio; al principio de la misma, el heraldo del gobernador hace una afirmación que resume perfectamente la actuación de estos políticos de profesión que rigen nuestras vidas. Venía a decir algo como que los buenos gobiernos son aquellos en los que nunca pasa nada, y que por lo tanto, la voluntad del gobernador era que no pasara nada en su gobierno para que fuera tan bueno como siempre. La cita, por supuesto, no es literal, pero creo que se aproxima bastante. -
Y que quieren que les diga, la habilidad del Gobierno llega a los extremos de pactar una huelga general para que no pase nada en su mandato… Es muy sencillo, en vez de que ocurra algo que pueda desestabilizar a tanta morralla política, hablamos con los chicos del palo y la piedra para que organicen algo. Tensión descargada, sociedad aborregada…
El que me conoce sabe que no tengo nada en contra del sindicalismo; es más, los sindicatos constituyen el último baluarte frente al poder del empresario, es la balanza niveladora en las relaciones laborales, pero hablo del sindicalismo, no de nuestros sindicatos. En España, amantes de las tradiciones y del buen vivir, heredamos unos sindicatos verticales y, para evitar perder prebendas, creamos un mixto entre los sindicatos de las sociedades democráticas y los sindicatos franquistas, y miren ustedes, o somos tirios o somos troyanos, pero eso de ser raritos mejor que no.-
Unos sindicatos subvencionados, callados a golpe de subvención y talonario, que hacen huelgas no se sabe a quien y no se sabe para qué, sobran de nuestro país. La regeneración sindical es tan urgente como legislar sobre el derecho de huelga o la financiación de los sindicatos; mientras tanto, el surtidor de euros seguirá subiendo, los trabajadores estarán desprotegidos, los empresarios pasmados, los ciudadanos enojados y el país camino del vertedero de la historia.-
Creo que en alguna tienda de aventura han puesto a la venta el kit del piquetero; piedras, palos, gasolina, silicona, y pasamontañas delicadamente embalado en una nueva versión del estuche de la señorita Pepis; en el fondo, pocas cosas cambian, ¿Pero estos energúmenos saben donde nació el piquete? Los piquetes fueron la reacción de los obreros frente a un empresariado ruin que despedía a los trabajadores cuando reclamaban mejoras sociales, y era la última defensa frente a los pistoleros y esquiroles contratados por el empresario. Y en la España del siglo XXI, por arte de birlibirloque, se convierte en un arma de agresión e intimidación organizada por liberados contra los propios trabajadores. Simplemente, los piquetes son unos mierdas pagados con nuestros impuestos, así de claro y así de duro.-
Y mientras, el gobierno sosegado, porque un día de “fiesta” conoce que relaja, y si no se tiene a la parienta al lado, bien sirve una piedra, que el deporte, y más si es violento, quita preocupaciones, elimina tensiones y desvía la atención del pozo al que nos están llevando. A este paso, y a falta de mejores ideas, estos parásitos políticos organizarán, con carácter obligatorio, una saturnal tipo noche blanca gayardoniana.-
En el fondo el objetivo es el mismo, pase lo que pase, y llegue lo que ya está a las puertas, es voluntad de nuestro Gobierno, y de nuestros financiados sindicatos, que no pase nada. ¡Amén!
Y que quieren que les diga, la habilidad del Gobierno llega a los extremos de pactar una huelga general para que no pase nada en su mandato… Es muy sencillo, en vez de que ocurra algo que pueda desestabilizar a tanta morralla política, hablamos con los chicos del palo y la piedra para que organicen algo. Tensión descargada, sociedad aborregada…
El que me conoce sabe que no tengo nada en contra del sindicalismo; es más, los sindicatos constituyen el último baluarte frente al poder del empresario, es la balanza niveladora en las relaciones laborales, pero hablo del sindicalismo, no de nuestros sindicatos. En España, amantes de las tradiciones y del buen vivir, heredamos unos sindicatos verticales y, para evitar perder prebendas, creamos un mixto entre los sindicatos de las sociedades democráticas y los sindicatos franquistas, y miren ustedes, o somos tirios o somos troyanos, pero eso de ser raritos mejor que no.-
Unos sindicatos subvencionados, callados a golpe de subvención y talonario, que hacen huelgas no se sabe a quien y no se sabe para qué, sobran de nuestro país. La regeneración sindical es tan urgente como legislar sobre el derecho de huelga o la financiación de los sindicatos; mientras tanto, el surtidor de euros seguirá subiendo, los trabajadores estarán desprotegidos, los empresarios pasmados, los ciudadanos enojados y el país camino del vertedero de la historia.-
Creo que en alguna tienda de aventura han puesto a la venta el kit del piquetero; piedras, palos, gasolina, silicona, y pasamontañas delicadamente embalado en una nueva versión del estuche de la señorita Pepis; en el fondo, pocas cosas cambian, ¿Pero estos energúmenos saben donde nació el piquete? Los piquetes fueron la reacción de los obreros frente a un empresariado ruin que despedía a los trabajadores cuando reclamaban mejoras sociales, y era la última defensa frente a los pistoleros y esquiroles contratados por el empresario. Y en la España del siglo XXI, por arte de birlibirloque, se convierte en un arma de agresión e intimidación organizada por liberados contra los propios trabajadores. Simplemente, los piquetes son unos mierdas pagados con nuestros impuestos, así de claro y así de duro.-
Y mientras, el gobierno sosegado, porque un día de “fiesta” conoce que relaja, y si no se tiene a la parienta al lado, bien sirve una piedra, que el deporte, y más si es violento, quita preocupaciones, elimina tensiones y desvía la atención del pozo al que nos están llevando. A este paso, y a falta de mejores ideas, estos parásitos políticos organizarán, con carácter obligatorio, una saturnal tipo noche blanca gayardoniana.-
En el fondo el objetivo es el mismo, pase lo que pase, y llegue lo que ya está a las puertas, es voluntad de nuestro Gobierno, y de nuestros financiados sindicatos, que no pase nada. ¡Amén!
martes, 14 de septiembre de 2010
GOTAS DE ORIN CORREN POR MIS CALLES…
Tomando un café con un amigo me vino a la memoria la novela Fahrenheit 451, y eso que no hablábamos de los fuegos económicos que arrasan España sino de un tema, aparentemente más inocuo, que del edificante ejemplo cultural mundial que supone la noche en blanco madrileña, pasmo y admiración de la cultura occidental y que sin duda generará numerosas tesis doctorales en las más eminentes universidades del mundo sobre el alto nivel cultural y cívico de los madrileños y de sus autoridades, especialmente del Alcalde, impulsor de la medida. La novela planteaba una sociedad en la que el cuerpo de bomberos se había reconvertido en un cuerpo de incineradores de libros; su mera tenencia estaba perseguida, en una sociedad tecnológica, vacía y aborregada en el que la lectura implicaba una rebeldía insoportable; los perseguidos lectores, personas mal vistas socialmente, inconformistas críticos apestados, conservaban el patrimonio cultural aprendiéndose de memoria los libros, con la utópica intención de, en futuro lejano, poder recuperar ese bagaje que otros quemaban. Lo terrible de aquel futuro no era la existencia de un poder político que pretendiera destruir los libros (que ya se sabe que es habitual conducta de dictadores y demagogos) sino la aceptación y conformidad de la sociedad, que denunciaba a tan terribles delincuentes.-
Y comentábamos la hipocresía de la sociedad, en la que una Ministro del Gobierno prohíbe que se venda bollería industrial en los colegios, mientras contemplan impasibles la debacle que sufren los menores, acecinados entre mares de alcohol. Diga usted que sí, limite las facultades de los padres, pero no impida que los jóvenes salgan del instituto y vayan a la tienda del todo a cien más cercana y cojan unas cuantas litronas de cerveza, que todo sea por la salud de los adolescentes; y por supuesto, prohíba que los adultos fumen en presencia de los menores es espacios públicos, que ya vendrá alguna ambulancia a recogerles en una de estas idílicas noches de alcohol, tabaco y drogas.-
Y en esa bacanal de hipocresía, mendacidad y cinismo entra nuestro muy admirado Ayuntamiento, antagónico de los piratas caribeños, que cuantos más se empeñan estos en enterrar tesoros, más se esfuerza aquel en buscarlos en el subsuelo de Madrid, que ya se sabe que todo es esperable de las corrientes marinas. Y así, nuestro munícipe dirigente organiza una noche en blanco con la muy sana y lúdica intención de que los madrileños, especialmente los mas jóvenes, cojan una melopea monumental, pero no una merluza discreta, no señor, sino una cogorza pública, vociferante y social, Todo ello con sus complementos añadidos de pintadas, basura arrojada a los edificios, vomitonas, y ríos de meadas que bajando por la calle San Bernardo amedrentarían hasta al mismo río Ebro. Y de fin de fiesta, adolescentes tirados por las calles en estado etílico; sí señor Alcalde, una fiesta cultural de órdago. ¿De verdad se cree usted lo que dice a los ciudadanos?; ¿En serio piensa que esto es una actividad cultural? O una de dos… O usted no se entera de nada, con lo cual debería irse de su cargo, o bien usted está engañando a los ciudadanos, y debería entonces tomar las de Villadiego, o como se dice en el foro, achantarse, abrirse o darse el piro.
El que la capital de España sea un gigantesco urinario debería llegarle hasta sus mismísimas narices, y el estado de los edificios tras el festuki dice mucho de la cultura y educación de la sociedad. Y por mucha alta tecnología que ponga para la limpieza de las calles, no se olvide que esa tecnología, esas horas extraordinarias, las pagamos los madrileños con sus impuestos y sus multas, y si tengo que financiar alguna pítima que sea un tablón propio y no un pedo ajeno, ¿no le parece?
Estoy seguro que muchos de los que lean este artículo piensen que soy un moralista retrógrado y arcaico. Lo lamento, pero están en un error; creo en la libertad individual, en la de ser un moralista o un libertino; me es indiferente que una persona coja una borrachera, esnife hasta la línea de un córner, o lea un libro tranquilamente en el salón de su hogar. Las decisiones individuales son eso, decisiones de sujetos libres, que sólo están limitadas por no quebrantar las leyes y por no interferir en la decisión de otro sujeto libre. Si usted quiere emborracharse, no me parece ni bien ni mal, pero siempre y cuando permita ejercer a otro ciudadano su derecho a dormir y descansar, o retozar en paz con la parienta si ese es su deseo, y siempre y cuando no se encuentre con la fachada de su casa o de su negocio rebosante de mierda pura y dura.
Lo grave de la actuación de nuestros dirigentes es que su actuación es maliciosa; convertir algo inocuo socialmente, como es que un ciudadano individualmente (o con un grupo de amigos) se emborrache, en algo normal y patrocinado públicamente, no es, ni más ni menos, que embrutecer a la sociedad, llenar las conciencias de una mezcolanza de alcohol y desmadre, para evitar que piensen en lo que están haciendo estos políticos que nos dirigen; y si encima se dirige a los jóvenes, a los que engañan de forma reiterada, diciéndoles que son la generación mejor formada de la historia, pues miel sobre hojuelas, no sea que piensen en esta pandilla de mentirosos. Convertir a Madrid en la capital cutre europea, en una inmensa atarjea, no es más que un intento de hacer olvidar a los ciudadanos que vamos a la ruina gracias a estos politiquillos de tres al cuarto. Claro, que se que ustedes gozan de la complicidad de una sociedad que ve lo anormal como normal, y que cualquier día quemará los libros y denunciará al que lea. Mientras llega ese momento, al menos sean sinceros y valientes, y declaren el día nacional de la borrachera, el día de todo un país con una tajada espectacular, y, para cumplir con el rito obligado, se marcaría con el espíritu olímpico que caracteriza a Madrid, la hora de la meada pública y finalizaría con la vomitona global. Al menos sean valientes y coherentes. Después de la estupidez del bautizo y de la primera comunión laica, recuperen el 16 de marzo como el día de Baco, y cerremos el país por borrachera olímpica. Con la resaca preceptiva, podríamos quemar algún libro, que el toque cultural no puede faltar…
Y si le quedan fondos después de la limpieza precisa, contrate a algún artista de la ceja, y que versione aquella canción de los ochenta, de tal forma que empezase “ríos de orín, corren por mis calles, Madrid…”.
Y comentábamos la hipocresía de la sociedad, en la que una Ministro del Gobierno prohíbe que se venda bollería industrial en los colegios, mientras contemplan impasibles la debacle que sufren los menores, acecinados entre mares de alcohol. Diga usted que sí, limite las facultades de los padres, pero no impida que los jóvenes salgan del instituto y vayan a la tienda del todo a cien más cercana y cojan unas cuantas litronas de cerveza, que todo sea por la salud de los adolescentes; y por supuesto, prohíba que los adultos fumen en presencia de los menores es espacios públicos, que ya vendrá alguna ambulancia a recogerles en una de estas idílicas noches de alcohol, tabaco y drogas.-
Y en esa bacanal de hipocresía, mendacidad y cinismo entra nuestro muy admirado Ayuntamiento, antagónico de los piratas caribeños, que cuantos más se empeñan estos en enterrar tesoros, más se esfuerza aquel en buscarlos en el subsuelo de Madrid, que ya se sabe que todo es esperable de las corrientes marinas. Y así, nuestro munícipe dirigente organiza una noche en blanco con la muy sana y lúdica intención de que los madrileños, especialmente los mas jóvenes, cojan una melopea monumental, pero no una merluza discreta, no señor, sino una cogorza pública, vociferante y social, Todo ello con sus complementos añadidos de pintadas, basura arrojada a los edificios, vomitonas, y ríos de meadas que bajando por la calle San Bernardo amedrentarían hasta al mismo río Ebro. Y de fin de fiesta, adolescentes tirados por las calles en estado etílico; sí señor Alcalde, una fiesta cultural de órdago. ¿De verdad se cree usted lo que dice a los ciudadanos?; ¿En serio piensa que esto es una actividad cultural? O una de dos… O usted no se entera de nada, con lo cual debería irse de su cargo, o bien usted está engañando a los ciudadanos, y debería entonces tomar las de Villadiego, o como se dice en el foro, achantarse, abrirse o darse el piro.
El que la capital de España sea un gigantesco urinario debería llegarle hasta sus mismísimas narices, y el estado de los edificios tras el festuki dice mucho de la cultura y educación de la sociedad. Y por mucha alta tecnología que ponga para la limpieza de las calles, no se olvide que esa tecnología, esas horas extraordinarias, las pagamos los madrileños con sus impuestos y sus multas, y si tengo que financiar alguna pítima que sea un tablón propio y no un pedo ajeno, ¿no le parece?
Estoy seguro que muchos de los que lean este artículo piensen que soy un moralista retrógrado y arcaico. Lo lamento, pero están en un error; creo en la libertad individual, en la de ser un moralista o un libertino; me es indiferente que una persona coja una borrachera, esnife hasta la línea de un córner, o lea un libro tranquilamente en el salón de su hogar. Las decisiones individuales son eso, decisiones de sujetos libres, que sólo están limitadas por no quebrantar las leyes y por no interferir en la decisión de otro sujeto libre. Si usted quiere emborracharse, no me parece ni bien ni mal, pero siempre y cuando permita ejercer a otro ciudadano su derecho a dormir y descansar, o retozar en paz con la parienta si ese es su deseo, y siempre y cuando no se encuentre con la fachada de su casa o de su negocio rebosante de mierda pura y dura.
Lo grave de la actuación de nuestros dirigentes es que su actuación es maliciosa; convertir algo inocuo socialmente, como es que un ciudadano individualmente (o con un grupo de amigos) se emborrache, en algo normal y patrocinado públicamente, no es, ni más ni menos, que embrutecer a la sociedad, llenar las conciencias de una mezcolanza de alcohol y desmadre, para evitar que piensen en lo que están haciendo estos políticos que nos dirigen; y si encima se dirige a los jóvenes, a los que engañan de forma reiterada, diciéndoles que son la generación mejor formada de la historia, pues miel sobre hojuelas, no sea que piensen en esta pandilla de mentirosos. Convertir a Madrid en la capital cutre europea, en una inmensa atarjea, no es más que un intento de hacer olvidar a los ciudadanos que vamos a la ruina gracias a estos politiquillos de tres al cuarto. Claro, que se que ustedes gozan de la complicidad de una sociedad que ve lo anormal como normal, y que cualquier día quemará los libros y denunciará al que lea. Mientras llega ese momento, al menos sean sinceros y valientes, y declaren el día nacional de la borrachera, el día de todo un país con una tajada espectacular, y, para cumplir con el rito obligado, se marcaría con el espíritu olímpico que caracteriza a Madrid, la hora de la meada pública y finalizaría con la vomitona global. Al menos sean valientes y coherentes. Después de la estupidez del bautizo y de la primera comunión laica, recuperen el 16 de marzo como el día de Baco, y cerremos el país por borrachera olímpica. Con la resaca preceptiva, podríamos quemar algún libro, que el toque cultural no puede faltar…
Y si le quedan fondos después de la limpieza precisa, contrate a algún artista de la ceja, y que versione aquella canción de los ochenta, de tal forma que empezase “ríos de orín, corren por mis calles, Madrid…”.
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